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Miércoles , 17.10.2018 / 23:17 Hoy

‘El chiste de matar’

Un circo que está a punto de dar el último suspiro es la arena dramática de este texto, que de alguna manera me recordó el humor de otro guanajuatense, Jorge Ibargüengoitia.

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Los Otros Libros es una pequeña editorial emergente cuyos volúmenes tienen el encanto y la maravilla de lo hecho prácticamente a mano; no obstante, sus tirajes no son despreciables, pues van de los 200 al medio millar con posibilidad de reimpresión. La maga detrás de esta casa editora es Ana Paulina Calvillo, dramaturga y narradora. En la colección El Sueño del Ajolote, ella ha iniciado el sueño descabellado y agradecible de editar teatro (ha publicado, por ejemplo, poesía de Eusebio Ruvalcaba y Saúl Ibargoyen). A mis manos ha llegado un ejemplar de El chiste de matar, de Javier Sánchez Urbina, guanajuatense a quien he venido siguiendo con interés.

Fundador del grupo El Golem, Laboratorio Teatral, el autor ha participado en más de 60 puestas en escena como actor y ha dirigido 40. Pero quizá de las cosas que más me han asombrado está el trabajo que desarrolla con chicos de la calle, con mujeres maquiladoras y con reclusos. La labor social de este teatrista leonés nacido en 1972 y su comprensión de la urgencia que tiene este país por tales prácticas me parece encomiable.

El chiste de matar me devela una faceta que yo conocía parcialmente por talleres impartidos en León: la de dramaturgo. Un circo que está a punto de dar el último suspiro es la arena dramática de este texto, que de alguna manera me recordó el humor de otro guanajuatense, Jorge Ibargüengoitia. Al circo ya no le quedan animales, pero no es por una prohibición impulsada por el Partido Verde Ecologista, sino por la inopia con que opera a últimas fechas. Los tiempos de esplendor han pasado y los números se han reducido, se ha quedado sin el león y otros animales. Descubriremos que el elefante que aún aparece en los letreros de la entrada del circo fue parte de un complot, y el espíritu del dueño anterior se aparecerá a los vivos a un año de su deceso. Es una hilarante comedia que mantiene un grado importante de misterio y lenta develación de los sucesos que han traído la mala suerte a esta pequeña trouppe.

Manolo, el maestro que los ha formado en el mundo del circo (nada más saben hacer) ha dejado prácticamente en la orfandad a Chucho (Pingo), Gloria (Castañuela), Luis (Chatarrita) y Martha (Matatena). Y es en la noche de la representación en la que ha de aparecérseles para sacarlos de concentración ante un escaso público. Chucho había tenido una premonición en un sueño, Gloria lo había escuchado en sus caracoles y Luis lo sorprende sentado entre el público. Es el Apocalipsis y la develación de cómo Sansón, el elefante, terminó aplastando a Manolo, que se cogía alegremente a Martha y Gloria.

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