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Viernes , 21.09.2018 / 15:52 Hoy

El charanda: identidad en revaloración

La bebida “estuvo prohibida muchos años, pero a partir de 1790 se produjo de manera oficial”, cuenta Miriam Pacheco, coordinadora de un festival dedicado a el charanda.

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Desde principios del siglo XVI, la bebida fue introducida por monjes agustinos en esa región michoacana, si bien su desarrollo no resultó nada sencillo, porque la corona española protegía a sus destilados de caña de azúcar, por lo cual durante años se prohibió su producción en la Nueva España.

Fue hasta fines del siglo XVIII que el chinguirito, como se le conocía en sus orígenes, empezó a tener aceptación entre la sociedad michoacana, al grado de que llegaron a existir hasta 40 empresas destiladoras de lo que hoy día se conoce como charanda, aun cuando en la actualidad se enfrenta a una serie de problemas que he hecho que en la actualidad solo se conozcan seis, pese a que en 2013 se le dio la denominación de origen.

"Estuvo prohibida muchos años", cuenta Miriam Pacheco, coordinadora del Festival del Charanda, "pero a partir de 1790 se produjo de manera oficial el charanda, aunque no se llamaba así, sino se le llamó de esa manera por una destiladora que se puso en un cerro que se llama charanda, que significa 'tierra roja'."

A desarrollarse viernes y sábados, en la Estación del Ferrocarril, en Uruapan, Michoacán, el Festival del Charanda surge con la intención de rescatar y revalorar la importancia de la bebida como un elemento identitario en esa región del país, al tiempo de aprovechar la Semana Santa para que quienes visiten la localidad en días de asueto conozcan a la bebida.

"Está en peligro de extinción, entonces la idea del municipio es rescatar la charanda, darle impulso y que la gente de aquí lo conozca: esta es una zona cañera, un tipo de caña muy especial porque es muy alta a nivel del mar, entre mil y tres mil metros sobre el nivel del mar, el clima y el agua de la región le dan características únicas, diferentes a otros rones, por eso se le dio la denominación de origen."

Identidad

El Festival del Charanda surgió a iniciativa de las cámaras locales de comercio, el gobierno municipal de Uruapan y el estado de Michoacán, en el cual habrá conferencias, música en vivo, degustación y hasta un pabellón gastronómico.

"El objetivo es que la gente local conozca su denominación, la defienda y que la gente que viene de fuera en Semana Santa también tenga conocimiento de lo que es y se valore la denominación de origen, porque sí se necesita promoverla, hay que rescatar a la charanda, que le suceda lo mismo que a otras bebidas que cuentan con denominación de origen, como el tequila y el mezcal", dice Miriam Pacheco.

Uno de sus problemas es que la caña de azúcar ha tenido una crisis ante los endulzantes que ahora se usan. La fructuosa, los jarabes de maíz, y la gente en la zona prefiere poner un cultivo como de aguacate o de jitomates, que les resulta más productivo.

"Es una bebida del pueblo, como el tequila y el mezcal en su momento, pero también necesitamos que se valore y ahora que tenemos un poco más de conciencia de lo que es ser mexicano, pues valorar no sólo el charanda, sino los 14 productos que tienen denominación de origen, como sucede en Europa, al grado que regiones más pequeñas en Francia o España tienen más denominaciones de origen que nosotros y las valoran mucho."

De acuerdo con la coordinadora del Festival del Charanda, uno de los principales problemas que enfrenta la bebida artesanal se vincula con la falta de recursos, lo que no les permite tener un consejo regulador como debe de ser, tal como sucede con el mezcal y el tequila, que al muchos sus productores pueden sustentar un laboratorio o un consejo regulador como debe de ser.

El problema es compartido por el resto de las denominaciones de origen asignadas en nuestro país, 14 en total (la talavera de Puebla, la vainilla de Papantla, el sotol o el bacanora), pero fuertes nada más el tequila y el mezcal.

De ahí las actividades del Festival del Charanda: cata, pláticas de otros consejos reguladores, degustaciones, maridaje, comida y música para conocer más el trabajo artesanal que rodea a la bebida.


Producción artesanal

tLa producción del charanda es prácticamente la misma que se usa desde fines del siglo XVIII, por lo cual se le considera un ron artesanal (contra la creencia general de que se trata de un aguardiente): al provenir de la caña de azúcar, que llegó con los españoles, no es una bebida prehispánica, pero sí era para el pueblo, y que proliferó en la región cañera de Michoacán.

"Es un ron de altura. Un ron artesanal que tiene una caña de azúcar diferente por su altura, que va de mil a 3 mil metros sobre el nivel del mar, al que se suma el agua de la región, aquí nace. Para un buen destilado es clave el tipo de agua que se utiliza y en esta zona nace el agua", explica Miriam Pacheco, organizadora del Festival del Charanda.

Si bien se trata de una bebida que tiene un mercado fuerte, para que sobreviva se necesita que se conozca en el resto del país y en otras partes del mundo, como ha pasado con el mezcal y el tequila, siendo fundamental la manera de mezclarlo: "es como si tomaras un buen ron: solo, con agua o con agua mineral y si es blanco se mezcla muy bien en cocteles, porque como es dulce, se pierde muy bien y no domina", aconseja la especialista.

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