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Jueves , 16.08.2018 / 15:32 Hoy

El arte se parece más a la moda: Rippey

“El crecimiento del fenómeno de utilizar el arte como inversión de un exceso de capital está distorsionando mucho la escena”, dice a MILENIO en entrevista.

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De acuerdo con Carla Rippey, "la estética de la población en general está muy influida por el espectáculo, y en el mundo del arte la concentración de riquezas a escala mundial y el crecimiento del fenómeno de utilizar el arte como inversión de un exceso de capital, especular con el arte, está distorsionando mucho la escena y la producción, aquí y en todas partes".

La grabadora nacida en Kansas City en 1950, quien presenta a partir de hoy la exposición Carla Rippey. Resguardo y resistencia en el Museo de Arte Carrillo Gil, una retrospectiva que va de 1976 a 2016 y reúne 90 obras, afirma en entrevista que "el mundo del arte se parece más y más al mundo de la moda. Siempre tengo en mente como punto de equilibrio o comparación los outsider artists: gente marginada o loca que hace arte a veces fantástico simplemente porque necesitan crearlo. Esto me ayuda a centrarme en por qué estoy haciendo esto: tiene que venir de adentro".

Su entorno familiar fue fundamental para su estética visual: "Mi madre era muy aficionada a la literatura y eventualmente sacó su doctorado en Letras. Los hábitos de lectura de mis dos padres me hicieron adicta de la literatura y de todo lo que es impreso, y hasta que fui a vivir en Chile me consideraba poeta. Creo que la metáfora es muy importante en mucha de mi obra".

Su padre, fotorreportero, le enseñó a ver, indica Rippey: "Además, heredé muchas fotografías que tomó, particularmente de la familia, y las he ocupado en mi trabajo. Todavía siento que desde la fotografía y la literatura hasta la idea de historia son fundamentales en mi obra. Y además, mis dos abuelas tenían dotes artísticas: una se volvió pintora en su vejez y la otra estudiaba decoración de interiores".

La mujer y la interpolación de culturas y épocas son temas recurrentes en su obra; en sus inicios, explica, "empecé tratando asuntos de mi propia intimidad y quizá inquietudes sobre cómo los hombres ven a las mujeres y las mujeres a ellas mismas. Eventualmente iba agotando esta temática y empecé a incursionar en temas muy relacionados con la historia de las personas, las culturas y de los objetos relacionados".

Materiales provenientes de varios entornos se incorporan en su obra hasta adquirir nuevas identidades: "Siempre he trabajado con la materia prima que son los impresos: fotografías, libros, revistas, etcétera, y, más recientemente, con imágenes de internet. Empiezo a coleccionar imágenes que me hacen eco y al trabajar con ellas van sugiriendo temas y narrativas".

Al comentarle que el grabado ha tenido una larga historia de arte contestatario, Rippey recuerda que empezó haciendo carteles para las feministas y el movimiento izquierda en Boston en 1972. "Tenía mucho interés en la gráfica surgida del 68 en México y hasta tenía un libro coleccionando los carteles que perdí cuando el golpe de Estado en Chile. Artistas como Käthe Kollwitz me influyeron mucho".

Sin embargo, agrega la directora de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, "para una práctica artística uno tiene que trabajar en crear obra con muchos niveles de lectura, que tenga referencias a lo social pero que sea matizada, que no caiga en propaganda. Porque uno realmente está explorando temas complejos donde no hay contestaciones fáciles".

Como maestra, Rippey destaca el hecho de que los artistas jóvenes cuenten con una escuela como La Esmeralda, prácticamente gratuita. "Si aprenden a pensar de forma creativa, a trabajar en grupo, a ser respetuosos de las opiniones de los demás y a encontrar soluciones, cuando salgan, no importa dónde se insertan en la sociedad, podrán hacer una aportación positiva".

La mexicanidad

Rippey decidió radicar en México por el sentido estético del país, "heredado de su pasado prehispánico, que da una dimensión a su cultura que no tienen otros países latinoamericanos con menos influencia indígena. Además, en mi experiencia, hay mucho interés y apoyo a las artes en México: apoyo del gobierno e interés del público. Si uno es artista, México es un gran país para desarrollar una carrera".

Para el concepto de mexicanidad fue importante su relación con Adolfotógrafo (1954-2005); dice: "Como fue una parte tan grande de su identidad, cuando nos conocimos empezamos a desarrollar temas relacionados al neomexicanismo en el grupo Peyote y la Cía. Además, siempre trabajando con un gran sentido lúdico, que me era positivo porque tiendo a ser demasiado seria en mi obra. Era muy divertido ayudarle a desarrollar sus ensamblajes. Cuando finalmente hice una exposición de arte objeto, en el Museo Universitario del Chopo en 1998, fue por el interés que me había despertado en llevar el collage a tres dimensiones".

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