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El arte muestra cómo cambió en ocho siglos la CdMx

Gran parte de la muestra nunca se había exhibido al público en general; en otros casos, las obras salieron por primera vez de sus recintos de resguardo.

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Algunas de las cerca de 500 piezas que conforman la exposición La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos nunca se habían mostrado al público en general; otros no habían salido de los recintos que las albergaban durante siglos y la gran mayoría contribuye a ofrecer un acercamiento distinto al nacimiento y desarrollo de lo que hoy es Ciudad de México.

“En la muestra está presente la idea de si el arte se puede convertirse en un documento histórico. Es una reflexión importante dentro del gremio de los historiadores de arte, porque la exposición no se circunscribe a ese tema: la idea es hacer una historia de Ciudad de México a partir del arte y el matiz es significativo e importante”, explica la antropóloga Gisela Mendoza, integrante del equipo museográfico del Museo de la Ciudad de México, espacio que alberga a la muestra desde noviembre pasado.

A unos días de que concluya la exposición, considerada como una de las más importantes que se han organizado alrededor de Ciudad de México y su relación con el arte, la muestra apuesta por ser diferente prácticamente desde el principio: normalmente pensamos la historia de la capital del país a partir de los mexicas y de su opulento imperio, “pero nadie va más atrás y se pregunta qué había aquí antes de los mexicas, por eso se habla de ocho siglos”.

“La sala prehispánica tiene muy pocas piezas, pero son muy significativas y dan testimonio del proceso brutal de aculturación que se dio antes de que los mexicas lograran su esplendor: ellos parten del norte, son cazadores-recolectores y conquistan pueblos hasta llegar a la región lacustre, donde ya existen pueblos que no son cazadores-recolectores, sino que son agrícolas, tienen un desarrollo cultural y civilizatorio mayor.

“Ahí hay un choque cultural tremendo: esto no se menciona en los libros, solo hablamos del imperio mexica y realmente no entendemos que en esta ciudad, desde mil 200 años antes, ya existía un desarrollo, civilizaciones que habían llegado a la agricultura y tenían un avance mayor”, explica la especialista.

El virreinato

Seis fueron los especialistas que participaron en la conformación de la muestra La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos, coordinados por Alejandro Salafranca, lo que habla de su importancia; incluso, directores de museos de otros países han acudido ex profeso a visitarla, y hasta Alejandro González Iñarritu lo hizo en una de sus visitas a nuestro país.

Otro de los objetivos primordiales de es que quisieron reflejar al virreinato como una continuidad de la época prehispánica: sí hubo conquista, muerte y un enfrentamiento bélico, “pero a partir de ahí surgió una nueva nación que estaba incluida como virreinato en el imperio español, prácticamente Ciudad de México se convirtió en la urbe más importante del imperio español, que significaba el mundo en ese momento”.

“Había una gran bonanza económica, existía una elite que se había creado a partir de las casas nobles indígenas y de los conquistadores. Y esa gente creó un emporio, de ahí el título de esta sala: ‘El emporio de las artes’; la idea es enseñarnos que el virreinato no es algo despreciable, de hecho Ciudad de México no se entiende sin esa etapa”, asegura Gisela Mendoza.

“CdMx era, exactamente, el punto de encuentro con Asia: todos los productos de Filipinas y de Asía venían para acá, desde aquí se gobernaba Filipinas, que era parte de los reinos de España, y en la Nao de China llegaban todas las mercancías, se quedaban aquí y las que sobraban se mandaban a España a través de Veracruz y de La Habana: en los siglos XVII y XVIII, Ciudad de México era la más importante para el reino de España”.

Todo el trabajo artístico seleccionado para la exposición, alrededor de 500 piezas, buscan mostrar esa parte de la historia: biombos pertenecientes a colecciones particulares donde se refleja a América, Europa, Asia y África prácticamente en el mismo nivel de importancia; en otro se observa la conquista tal cual fue: ruda y difícil, pero al darle la vuelta se encuentra un discurso en el que los novohispanos priorizaron la creación “de una magnífica ciudad que podía compararse con las más importantes de su tiempo”.

Imágenes llenas de festividad, donde las plazas públicas se encuentran en plena celebración y están reflejadas todos los géneros que dan identidad a ese pueblo en desarrollo, señala Gisela Mendoza, y en la entrada al siglo XIX se encuentra a una sociedad un tanto adolorida por la guerra permanente.

“Lo que caracteriza a la sala dedicada al siglo XIX es que muestra toda la debacle social y económica: en las pinturas se ven muertos y soledad; mientras en otros cuadros se veía la ebullición, aquí todo se ve solo y gris, y eso es normal, porque fue un siglo entero de guerras.

Un acercamiento al presente

Cristóbal de Villalpando, Francisco de Zurbarán, Juan Correa, Pedro Gualdi, Manuel Tolsá, Casimiro Castro, José Guadalupe Posada, José María Velasco, Joaquín Clausell, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Gerardo Murillo; Doctor Atl, Frida Kahlo, Lola y Manuel Álvarez Bravo, Vicente Rojo, Daniel Lezama, Francis Alÿs, Carlos Amorales, Abraham Cruzvillegas, Héctor García y Rafael Lozano-Hemmer son algunos de los artistas que se encuentran representados en la exposición La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos.

Para el siglo XX, la idea que tuvo el curador, Luis Rius, no fue mostrar la pintura que había sido encargada tras la revolución, sino más bien la que fue espontánea, por ello no tiene un orden cronológico, reúne la obra de grandes pintores que reflejan las utopías y distopías después de la revolución.

“El desarrollo y el progreso genera contaminación, problemas viales y una urbe gigantesca. Llama la atención cómo dialogan las obras, porque pasos a desnivel devorados por los automóviles o imágenes de grandes construcciones, al estilo de Nueva York, en medio de pobreza y de hambre. Sí, salimos de la revolución, pero aún queda mucho por hacer”.

Las marchas, los problemas de la modernidad, incluso reflejos de las protestas recientes, como la de los estudiantes de Ayotzinapa, se encuentran en una sala que llega hasta el 19 de septiembre de 2017; incluso, el Museo de la Ciudad de México tuvo que detener unas semanas la organización de la muestra para atender a la emergencia.

“El arte nos permite entender cómo observaron los creadores, en cada época, a su realidad. Es una especie de historiografía artística para entender con otra perspectiva la manera en que se construyó una de las urbes más importantes en el mundo, como lo es Ciudad de México, pero en especial cómo se ha reconstruido antes los eventos políticos, sociales y naturales, que ha sufrido a lo largo de los siglos”, a decir de Gisela Mendoza.

En la curaduría de La Ciudad de México en el arte. Travesía de ocho siglos —la cual permanecerá abierta hasta el 1 de abril, en el Museo de la Ciudad de México (Pino Suárez 30, Centro Histórico)— participaron César Moheno, Alejandro Salafranca, Tomás Pérez Vejo, Salvador Rueda, José María Espinasa y Luis Rius.

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