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Miércoles , 26.09.2018 / 03:06 Hoy

El amor aburrido

Todos los elementos dramáticos están contenidos en 'El amor es extraño': la pareja tiene que separarse después de vivir junta gran parte de su vida.

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En el cine se han visto historias de amor que parecen extraídas de otro planeta o del mismísimo infierno, amores que terminan arrollados por la locura, amores pasionales que se hacen sórdidos y llevan a cometer un crimen, y hay otros que solo matan por dinero, o en las que la madre rechaza a su familia porque descubre que es lesbiana, o aquella historia que levanto ámpula en los setenta porque un homosexual se da cuenta de que también es heterosexual, etcétera. La lista es interminable.

¿Qué podemos esperar de una película que aborda la problemática amorosa de Ben y George, una pareja homosexual de la tercera edad, artistas fracasados que se quedan sin empleo, pierden su departamento en Nueva Yorky tienen que pedirles a sus familiares y amigos que los alberguen por un tiempo, en la que actúan John Lithgow y Alfred Molina como la pareja gay, y que, además, para cerrar con broche de oro, es coproducida por Estados Unidos y Francia?

Todos los elementos dramáticos están contenidos en El amor es extraño: la pareja tiene que separarse después de vivir junta gran parte de su vida; Ben ocasiona problemas a su sobrino Ted y a su esposa Kate, una intelectual que lo único que quiere es escribir, pero ahora tiene que soportar al tío de su marido. Y además está Joey, su conflictivo hijo adolescente, que no tolera a los homosexuales, mientras George, que se hospeda en el departamento de dos policías gays, tiene que aguantar sus fiestas consuetudinarias.

Después de ver El amor es extraño, no queda más que citar a Shakespeare: mucho ruido y pocas nueces, pues estamos ante una película cuya red de personajes no se logra porque están desdibujados, aborda sus problemas pero no se atreve a desarrollarlos, y por más que se diga que está basada en hechos reales, lo único que origina es aburrimiento.

Permítanme una pequeña disquisición: cada uno de nosotros, como humanos, tiene una experiencia en el amor que es personal, y eso la hace única, aunque sus variantes pueden ser infinitas. Cuando estamos enamorados solemos no entender por qué pasan cosas que pudieron evitarse: una infidelidad, un malentendido, un caso de celos, etcétera. Pero lo que sí es seguro es que cuando una relación del tipo que sea cae en el aburrimiento, hay una señal de alarma que significa que ya se la cargó el demonio. Si esto sucede en la vida real, ¿se imaginan lo que pasa cuando una película que trata de un amor específico solo plantea conflictos pero no desarrolla ni resuelve uno? Origina el más inhóspito de los aburrimientos.

El amor es extraño (Estados Unidos y Francia, 2014), dirigida por Ira Sachs, con John Lithgow y Alfred Molina.

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