[Danza] Recuperando el genio

Reflexión sobre el ejercicio coreográfico.
Gloria Contreras.
Gloria Contreras. (Especial)

Ciudad de México

Hace un par de semanas asistí a la función del Taller Coreográfico de la UNAM dirigido por Gloria Contreras, coreógrafa para la que tengo un profundo agradecimiento y reconocimiento personal. Fue a raíz de lo visto en la función, que reflexiono sobre el ejercicio coreográfico en general, y me encantaría abundar en el de Contreras en particular.

El programa fue una muestra de la variada y multitemática obra de la coreógrafa: Guantanamera, Vitálitas y Rock, cerrando con una versión de "Bella durmiente". Aquí mi primera reflexión: ¿qué lleva a una creadora, cuyo interés artístico radicaba en la expresión del arte más allá de lo artificialmente narrativo, a cerrar un programa con una suite de cuento de hadas? Esta interrogante surge por lo que la propia Contreras escribiera en su diario: "el individuo, que es parte de su época y vive la atmósfera que respira, permanece indiferente ante las coreografías de un ballet ruso, pieza de museo con maravillosos cuerpos pero que carecen de coreógrafos que vivan su época, sean independientes y busquen nuevas formas de expresión en movimiento".

Es cierto que los artistas evolucionan y cambian los temas de interés e incluso la estética de sus piezas, ¿pero volver al lenguaje gestual básico, al barroquismo en el vestuario, a la escenografía saturada de lugares comunes? Los ballets de repertorio son magníficos porque obedecen a una época en la historia de la danza. Cuando se insertan en un proceso creativo que lleva otra ruta, caen fácilmente en el kitsch, en la suma de ejecuciones en busca de un aplauso prefabricado.

Resulta más desconcertante la desviación en el proceso de la coreógrafa porque en la misma función se bailó Vitálitas, ballet sobre el que escribe: "es completamente cerebral, será un reto a mi espontaneidad y tendré que usar más la cabeza que el corazón... Durante el adagio la mano izquierda de ella está atada a la derecha de él. Es un símbolo que ha producido movimientos muy armónicos y diferentes".

Es decir, la estética de Gloria Contreras obedece a una constante experimentación y persecución de retos; además de a una búsqueda de lenguaje propios y a la superación de la expectativa narrativa que generalmente produce el ballet.

Entonces, la preocupación que aquí planteo es la que a muchos, inmersos en la danza, nos ocupa, y del que Gloria Contreras es un ejemplo: ¿cómo hacer para que las obras de creadores se conserven en forma y esencia? ¿Cómo garantizar la permanencia de proyectos basados en dichas obras y sostenidos por estos creadores?

El debate y las respuestas no son fáciles y al parecer no se encuentran a la vuelta de la esquina. Parece necesaria y urgente una reflexión seria para garantizar la vida y desarrollo de proyectos como los que fundaron José Limón, Guillermina Bravo, Gladiola Orozco, Guillermo Arriaga o Gloria Contreras; proyectos que garanticen la espontaneidad y el genio creativo de sus fundadores y no solo la existencia de cascarones huecos que se conformen con asegurar presupuestos y dejen de lado la esencia de la danza propuesta por los coreógrafos, algunos ya desaparecidos.

Se requiere de un diálogo constante entre los creadores que aún viven, bailarines, ensayadores, público, teóricos y administrativos de estos proyectos sobre la base de un honesto interés por mantener viva la danza y reconocer el genio de estos artistas.

¿Podremos escapar a la inercia del "sálvese quien pueda" y entregar nuestro esfuerzo colectivo de reflexión y ejecución en favor de la danza? Me atrevo a citar a la propia Gloria Contreras: "¡Arriésguense!".