Edson Lechuga: “La poesía, única posibilidad humana”

Edson Lechuga creció al interior de una familia de maestros rurales, cuando los excesos lo alejaron de la literatura, dio un golpe de timón y se decantó por la escritura.
Edson Lechuga
Edson Lechuga (Cortesía Cal y Arena])

Edson Lechuga creció al interior de una familia de maestros rurales. La conciencia social y el humanismo los heredó de manera natural, aunque antes de explorarlos desde un plano creativo fue necesario atravesar periodos algo nebulosos y turbios. Cuando los excesos lo alejaron de la literatura, dio un golpe de timón y se decantó por la escritura. Ahora su pulsión rebelde sale por medio del lenguaje, quien lo dude solo necesita echarle un vistazo a su nuevo libro de cuentos soledad.piedra (Cal y Arena).

¿Ha quemado un libro?

Sí. Me encanta comenzar por ahí. Me costó mucho trabajo quemarlo porque me causaba sentimientos encontrados, por bueno, no por malo. No diré el título pero me pareció un acto conmovedor y profundo. Por eso lo convertí en un pasaje de soledad.piedra.

¿Por qué no le gustan las mayúsculas?

Sigo la tendencia de limpiar al texto de grafismos innecesarios. Si una oración se puede entender en su hondura sin la mayúscula, pues que así sea; si una pregunta se entiende sin signo de interrogación, que así sea. Que la mancha textual apele solo al contenido.

Entonces las reglas están para romperse…

No, no me brinco las reglas, las transgredo. La narrativa tiene otras normas, no las formales de la gramática. En narrativa puedes crear expectación a partir de poner una palabra en una página en blanco. Escribir únicamente “miedo” en una página se vale. No se trata de usar eufemismos, pero la realidad es que la poesía es la única posibilidad de la humanidad, creo que un buen poema será la única aportación digna y legítima de la especie. Por supuesto es imposible llegar hasta allí, pero tenerlo en el horizonte ayuda.

¿El escritor es un Dios?

Un sacerdote en todo caso. Un chamán que conoce la tradición y las propiedades de las hierbas y minerales.

¿Un sacerdote de qué Iglesia?

Un chamán náhuatl.

¿Es místico?

Soy místico siempre y cuando la doctrina sea la experiencia estética. Hablando de religiones en concreto, no, para mí casi todas son motivo de desconfianza.

¿Desde siempre?

No, crecí en una familia católica no practicante. Mis padres fueron profesores rurales en Puebla, por lo tanto cheguevaristas, izquierdosos y revolucionarios. Después me acerqué a Herman Hesse y a Zaratustra, cayeron entonces mis ideas religiosas. Mi espiritualidad la llené con el hinduismo, el shivaísmo, la Torá, pero sobre todo con la intención de encontrar sentido a las cosas, así anduve hasta que encontré la poesía. Tuve una relación muy intensa con las drogas. Mientras mi generación publicaba yo me drogaba. Si soy místico es por la experiencia estética.

¿Dejó las drogas?

Me planteé dejar las drogas cuando se enojaron mis padres y perdí a una novia, pero realmente las abandoné cuando me impidieron escribir. Ahí fue cuando caí en cuenta de que no estaba bien.

¿Ahora es un hombre sin excesos?

Solamente hago tres o cuatro cosas: leer, escribir, corregir y jugar ajedrez. Soy un afortunado porque me pagan por hacer esto.

¿Es bueno para el ajedrez?

Soy un osado. No busco ganar sino estetizar. Algunas combinaciones son un jodido poema de principio a fin. Curiosamente nunca he escrito nada al respecto.

En México ha habido buenos escritores ajedrecistas, Leñero, Arreola, Gutiérrez Vega. ¿Llegó a jugar con ellos?

Hugo Gutiérrez Vega fue mi maestro en Casa Lamm, me enseñó cosas importantes. Sobre todo a llenar de contenido mis continentes. Como siempre fui un apasionado de la palabra, podía tener cosas bien hechas pero con poco contenido.

¿Entre los ajedrecistas con quién se queda: Bobby Fisher, Capablanca, Kasparov?

Con Capablanca sin duda. No soy un estudioso del ajedrez, lo juego en línea y con amigos.

Padres cheguevaristas, izquierdosos, revolucionarios. ¿Usted salió igual?

Por supuesto, aunque creo que no servirá de nada.

¿Ser izquierdoso o revolucionario?

Ninguna de las dos cosas. En este país es profundamente complicado incidir, está disociado el discurso político de la realidad social. Son como dos islas. No sirven las marchas, los periodicazos, la discusión seria. Urge construir un puente entre las dos realidades. Somos insignificantes ante la clase política. Pueden morir 43 o desaparecer 30 mil y es lo mismo.

¿Con que izquierda simpatiza más: el PRD o Morena?

Ahora tengo mis dudas acerca de si el PRD es de izquierda. No creo en la clase política. Cómo estará de jodido este país que la opción menos atroz es Andrés Manuel López Obrador y eso que tiene un discurso vacío. Me gusta la izquierda de Podemos en España.

Aunque desencantó a muchos, tuvo peores resultados de los esperados en las elecciones de hace unos días.

¿Cómo no hacerlo?, es imposible. Si esperamos al caudillo que llegue y no cambie y tampoco decepcione, estamos jodidos. El mecanismo político-social-económico es tan complejo que si parte de su funcionamiento está mal, llegue quien llegue seguro cometerá errores e intrínsecamente puede fallar. Podemos ha decepcionado a muchos pero prefiero esas decepciones.

¿Forma es fondo?

Ojalá sí. Soy un apasionado del lenguaje y a veces duele la forma en que se usa. Desde hace una década los puntos suspensivos dejaron de ser tres y pueden ser 42.

¿En política lo es?

Nunca, sobre todo en México. Forma es vacío y cada uno de los mexicanos lo llenamos con lo que podemos. Los políticos son grandes elefantes blancos. Cuando un político dice “escuela” o “paz”, nadie sabe a lo que se refiere.

RECUADRO

Nació en 1970 Pahuatlán de Valle, Puebla. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universitat de Barcelona y en Periodismo por la U. de San Martín, Lima. Entre sus libros destacan: Luz de luciérnagas, gotas.de.mercurio, El canto de los búhos, Llovizna y Elefantes y papalotes.