Editoriales locales tienen opiniones diversas de la FIL

Algunos consideran que es un escaparate importante mientras que hay quienes piensan que no les representa beneficio alguno.
Varios de los entrevistados estarán presente en el pasillo L  de la Expo
Varios de los entrevistados estarán presente en el pasillo L de la Expo (Milenio)

Guadalajara

Vitrina envidiable, gran escaparate o el encuentro más importante en lengua española, así es como ven la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) algunos editores jaliscienses que compartieron con este medio algunas reflexiones respecto al oficio y el ámbito editorial local.

En esta edición 30 de la FIL La Zonámbula comparte el stand junto con Mantis Editores y con Paraíso Perdido. El editor Jorge Orendáin, comentó que les ha costado trabajo a algunos editores independientes tener presencia ahí, "pero por lo menos este año logramos estar presentes".

Los editores entrevistados coincidieron en su mayoría que la FIL es importante por la cantidad de autores que se pueden encontrar en varias áreas, la diversidad de conciertos y ciclos de cine y la oportunidad de negocio y relaciones públicas que pueden lograr.

Para Orendáin, el encuentro es importante porque permite "dar a conocer nuestros títulos a más público en poco tiempo, además mantenemos contacto con medios de comunicación, bibliotecas y surgen invitaciones a presentaciones de libros y otras ferias, por eso es importante. Para Samuel Gómez Luna, director de Publicaciones de la Secretaría de Cultura de Jalisco, (SC) la FIL es un suceso internacional importante. Siempre habrá puntos que tenga que mejorar, pero creo que el que se haya mantenido 30 años es un éxito de quienes la realizan. El encuentro brinda la oportunidad de entablar un dialogo entre el lector, el libro y el escritor, el poder decir "me encontré a tal autor".

Por su parte Felipe Ponce, director de Ediciones Arlequín, y que cuenta con más de dos decenios de experiencia asistiendo a ferias en ciudades de diversos países, dijo que se esfuerzan para estar y no fallar, pues las retribuciones en muchos sentidos son inmediatas. En algún momento pedimos ciertas consideraciones como descuentos, pero nunca se nos otorgó. Lo que hicimos fue cambiar de mentalidad: en lugar de pedir ayudas o mejoras, nos hizo ser más eficientes, procurar comprar nuestros espacios, mantenerlos y crecer nuestros metros cuadrados. Creo que los editores locales no hemos sacado el debido provecho que puede dar la feria".

Por otro lado Roberto García, que dirige la editorial Salto Mortal, señaló que la FIL es una ventana de oportunidades, por eso buscan estar presentes. "A nosotros sí nos ha funcionado trabajar con este esquema de exposición que tiene la feria y me ha servido mucho como escaparate". El editor considera que debería haber actividades más allá de la semana de noviembre y diciembre.

Para Carlos López de Alba, director de la Editorial Pollo Blanco "la FIL es una vitrina envidiable, una plataforma de intercambio profesional, con libreros, editores, escritores y con profesionales de la industria. Es muy bueno tenerla aquí en Guadalajara", y agregó que como lector debe tenerse cuidado "porque se vuelve un mar de datos y una avalancha de cosas por hacer. En su perspectiva hay sobreoferta de actividades, considera que su programa podría ser más selectivo y también se necesitan círculos de lectura y otros motivadores.

Luis Armenta Malpica, de Mantis Editores dijo que la FIL siempre ha sido un foro importante, ahí consiguieron sus primeras coediciones. Uno entra en contacto con bibliotecarios y distribuidores compradores extranjeros. "Yo estoy muy satisfecho y muy contento con lo que se ha logrado y que sea una iniciativa jalisciense. Considero que los organizadores deberían poner más atención con los editores locales y con las editoriales independientes, locales". El editor apela porque haya un pabellón para Jalisco y que debería ponerse más énfasis en otras literaturas como la árabe o la rusa.

Antonio Marts, de la editorial Paraíso Perdido, consideró que la FIL les ha dado proyección y el acercamiento a pares, es decir, a otros editores de México y América más que ventas, las ventas que registran ellos son pocas.

Patricia Medina, directora de Literalia, comentó que mucha de las personas que vienen a la FIL vienen por el show, pero hay poco interés por la cultura."En estos treinta años no han podido formar generaciones de lectores. "El libro como objeto de cultura, lo seguimos haciendo los autores independientes, además nunca se ha dedicado a Jalisco una FIL, cuando tenemos los mejores escritores de México. Para Literalia, el encuentro no le reditúa ni la beneficia, dijo, "La FIL no avala nuevos autores".