Martín Caparrós, autor contra las identidades nacionales

“Ahora la historia de Argentina es la historia de un gran fracaso”, afirma el escritor en entrevista.
Caparrós considera que, aunque tendemos a considerarlas como esencias inmutables, las utopías son un invento.
Caparrós considera que, aunque tendemos a considerarlas como esencias inmutables, las utopías son un invento. (Omar Franco)

México

En el proyecto periodístico y literario deMartín Caparrós hay una búsqueda: tratar de entender la historia de su país, aun cuando ya no viva en él, sin por ello hacer a un lado su interés por lo global: “tratar de entender una historia curiosa, de un país que hace 50 o 60 años parecía que iba a ser uno de los más prósperos de la región y fue cayendo”.

“Ahora la historia de la Argentina es la historia de un gran fracaso, por lo tanto tenía más ganas de entenderlo y hacerlo a través de distintas maneras: puede ser un largo recorrido por las provincias, como en El interior, o una novela como Echeverría.”

Echeverría es la más reciente novela de Caparrós, en la cual cuenta la historia de un joven escritor que toma la decisión de inventar una literatura nacional, con el objetivo de darle una identidad a su naciente país.

“Se lanza a una aventura extraña, porque en general nadie inventa la literatura de su país, pero en esa circunstancia tan rara de que ese país no tenía un solo libro escrito por alguno de sus ciudadanos, puede intentarlo y hacerlo más o menos bien, más o menos mal, era un poeta mediocre, pero lo intentó y lo hizo.”

De visita en la ciudad de Oaxaca, como parte de los protagonistas de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (Filo), a desarrollarse hasta el 20 de noviembre, el autor argentino cuenta que si bien es una novela sobre la construcción de la identidad en Argentina, termina por ser una reflexión acerca de las identidades nacionales.

“De cómo se construye la idea de lo mexicano, de lo colombiano o de lo alemán. Cómo se arman esos discursos que después se consolidan tanto que después uno ya no se da cuenta que alguien lo inventó: espero que esas identidades tiendan a disolverse, porque estoy en contra de las identidades nacionales.

“Lo que me parece interesante de la historia es ver cómo son un invento; tendemos a considerarlas como esencia inmutables y no, se inventaron hace 200 años, cuando un chiapaneco era mucho más parecido a un guatemalteco, que a un regiomontano, sin embargo ahora el chiapaneco tiene que ser mucho más parecido al regiomontano, con una vida radicalmente distinta, que al tipo que tiene del otro lado del río.”

Reto literario

Echeverría (Anagrama, 2016) tiene un origen mexicano: hace dos años Caparrós fue invitado a presentar la colección de Clásicos de la Dirección General de Publicaciones de la ahora Secretaría de Cultura, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde se encontré con un texto de Esteban Echeverría, El matadero: un texto de referencia escolar en Argentina, pero que Martín Caparrós ya tenía en el olvido, por lo que decidió conocer un poco más de su vida.

“Y me sorprendió su vida misma: fue líder de un grupo político de jóvenes que se opusieron a la dictadura de Juan Manuel de Rosas, y por hacer eso tuvo que exiliarse, se pasó 10 años en Montevideo, pero además era un tipo que tenía muchos amoríos y muchas cosas extrañas. Quería contar alguna vida, como una especie de desafío literario: me interesó él y su historia como creador, como autor de una literatura, y también el desafío personal de inventarlo como personaje literario”.

Una historia que le permitió a Martín Caparrós no sólo reflexionar acerca de la identidad en nuestro tiempo, sino también sobre un personaje que ya tenía una vida que debía ser recuperada para los lectores contemporáneos, no sólo para los argentinos, sino para recordar que las identidades son más bien usadas que un gobierno, cuando no tiene el apoyo de su gente, “los distraiga y los azuce a pelearse contra el enemigo común, lo mismo que está haciendo Trump con los mexicanos”.