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Martes , 16.10.2018 / 03:38 Hoy

"Duotono", imágenes inéditas del movimiento del 68

Las placas fueron tomadas por los fotorreporteros del periódico capitalino "El Heraldo de México", aunque la mayoría no se publicó debido a la censura.
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Robert Frank (Zúrich, 1924), uno de los grandes fotógrafos documentalistas del siglo XX, escribió en su autobiografía: “Pensar en el tiempo que nunca volverá. Un libro de fotografías me está mirando”.

La cita aparece en el texto de Ana Cristina Santos Pérez que forma parte del libro Duotono. Un acercamiento al movimiento estudiantil del 68 a través del lente de El Heraldo de México, editado por la Universidad Iberoamericana (UIA). El libro nos mira a través de más de 200 fotografías, un 60 por ciento inéditas, de un momento crucial de la historia del país.

Se observan marchas, represión, detenciones y muerte, la entrada a Ciudad Universitaria, la búsqueda de los desaparecidos y su liberación, las noches de Tlatelolco, la atención a los heridos y, también, en medio del horror, la vida cotidiana que sigue su paso.

Teresa Matabuena Peláez, directora de la Biblioteca Francisco Xavier Clavigero de la UIA y coordinadora de la obra, dice a MILENIO que en 2017 recibieron en donativo el archivo fotográfico del periódico El Heraldo de México. “Consiste en fotografías originales y negativos que sobrevivieron a los avatares del periódico y el tiempo, y que van más o menos de 1965 al 2000”.

Cuando se planteó la posibilidad de hacer un libro con ese material, se pensó en el movimiento estudiantil y en los Juegos Olímpico de México de 1968. Del primer tema se encontraron mil 500 fotografías y 3 mil 500 del segundo. Ambos contaban con material representativo desde el punto de vista periodístico, pero la elección recayó en Duotono porque la mayoría de las imágenes son inéditas.

¿Es una puerta de entrada al archivo del 68 en la UIA? 

A partir de este libro la gente tiene más información para acercarse al tema. En la página electrónica de la biblioteca se pueden consultar las mil 500 fotografías. Es un archivo abierto al púbico: si alguien quiere utilizar alguna de las imágenes, puede hacerlo con los permisos correspondientes. Hay muchas posibilidades de investigación.

¿Cuál fue el criterio para la selección?

La idea es mostrar el 68 desde el punto de vista del fotorreportero. Hubo imágenes que no se publicaron en su tiempo, ya fuera por censura del periódico o del Estado, o porque en ese momento no les parecieron importantes. Entre las cosas que no fueron publicadas y que ahora aparecen en el libro, está, por ejemplo, la vida de los soldados, muchos de los cuales tenían la misma edad que los estudiantes. Si por un lado aparecen tomando Ciudad Universitaria, por el otro están comiendo con su familia o leyendo el periódico.

Hay otras posibilidades de lectura en estas fotografías...

Sí, por ejemplo, hay muchas vistas de Ciudad de México en esa época y lo que era el mobiliario urbano. Hay un contraste interesante entre todo la publicidad y las manifestaciones y la violencia. La idea es dar a conocer este material fotográfico, invitar a investigarlo. Por eso incluimos ensayos de especialistas en fotoperiodismo, fotografía, música y fototecas, así como una bibliografía comentada.

¿Hay otros proyectos relacionados con la Fototeca?

Cuando terminemos la digitalización de las imágenes de la Olimpiada de México, las subiremos a la páginas para que puedan ser consultadas. También estamos viendo la posibilidad de hacer un trabajo en conjunto con otras instituciones de educación superior para crear archivos sobre el 68 y otros movimientos sociales que puedan ser consultados vía electrónica.

Un tesoro en Mudanzas Balderas

Las fotografías de El Heraldo de México estaban en manos de Mudanzas Balderas, porque José Gutiérrez Vivó había comprado el periódico para editar su Diario Monitor. Sin embargo, al abandonar el país, cuando salió del aire su noticiero Monitor, dejó muchas cosas en un depósito de esta casa de mudanzas, incluidas las fotografías que ahora están en poder de la UIA.

Después Gutiérrez Vivó les dijo que hicieran con el material lo que creyeran prudente, por lo que lo ofrecieron a la UIA. Tras valorar metros cúbicos de bodega para muchas cajas con diversos materiales, se consideró que la colección fotográfica era lo más valioso, indica Teresa Matabuena Peláez.

“Hablamos de casi un millón de fotografías, pero la alternativa era: la Ibero o la basura. Nadie quería aceptar un paquete de esta magnitud porque es un archivo que es caro de mantener y difícil de catalogar para que pueda ser investigado. Ver las fotos del 68 nos hizo darnos cuenta de que sí se trataba de un material valioso para ser preservado”, dijo la especialista.

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