Drácula gay; la libertad de la conciencia

Tomando como punto de partida la pérdida, la obra resalta el redescubrimiento de la calidad humana pese a las diferencias en la búsqueda de la identidad y el respeto.
Puesta en escena de Drácula Gay.
Puesta en escena de Drácula Gay. (Eugenia Gómez)

Tampico

Hay una fila de aproximadamente 8 personas a 15 minutos antes de la puesta en escena, pero primero entró el calor. Los empleados del Espacio Cultural Metropolitano comentan que quienes se encuentran ensayando solicitaron que el aire acondicionado se apagara.

Tal como la señora que está sudando, echándose aire con su abanico de mano.

Minutos después al entrar al teatro experimental, el panorama cambia radicalmente, la temperatura disminuye; solo una persona se encuentra en la sala caminando en círculos por la sala, dando instrucciones finales y con una sonrisa de oreja a oreja, que al momento contagia de entusiasmo. Es Edgar Carriere, director de la obra.

El escenario en su centro tiene un muro cubierto por luces de color azul marino y blanco, destellos que al mezclarse nos recuerdan el atardecer en sus últimos momentos. Mientras la música suena a bajo volumen, el tiempo sobra para apreciar una pequeña mesa circular cubierta por un largo mantel color guinda, sobre la que reposan una copa para vino y una vela encendida.

Al anuncio de la tercera llamada, la iluminación extra se apaga y suena la melodía que automáticamente genera la imagen mental de un vampiro (Toccata and Fugue in D Minor).

Aparece en el escenario Drácula, quien nos asombrará y hará reír durante un monólogo de aproximadamente 40 minutos. 

La primera impresión no siempre es la que cuenta. Tras un par de segundos se percata que no es el vampiro esperado; claro que porta una capa larga y pesada color negro, un traje elegante y su piel es pálida, pero no es el ‘chupa sangre’ ; su caminar y sus movimientos tienen mucho parecido al de una mujer. Cuando rompe en llanto de forma inesperada y nos saluda con voz chillante y acongojada, lo sabemos de inmediato… Drácula es gay.

Nuestro amigo no deja de llorar, sufre una crisis debido a la pérdida de sus colmillos. Entre el dolor que expresa sentir y su sed de sangre no sabría decir cual le aqueja más. 

Comienza maldiciendo al dentista, quien debido a su ineptitud le ha quitado sus dientes más preciados; continúa con quejas de forma superficial enfocadas a la sociedad. Baja del escenario  y es cuando el espectáculo da un giro radical, porque nos permite conocer el trasfondo de su aparente rencor hacía nosotros.

Drácula comienza a platicar anécdotas de cómo ha sido su vida, del placer que le ha provocado morder a nobles y a ‘proles’, a chicos y grandes, a flacos y gordos;  empleando, durante la mayor parte del tiempo, un lenguaje en doble sentido que hace al público reír, de la forma que ríes cuando te cuentan un chiste muy gracioso, pero también como reímos de nerviosismo.

“Infancia es destino”, la charla se remonta a su juventud, detalles que había olvidado, pero la pérdida de sus colmillos lo han hecho redescubrir; baila, canta, grita y llora, el escenario es suyo y nosotros, el público, también. Por un momento nos hace olvidar la simplicidad de la escenografía, a la par de los prejuicios,  y la sorpresa que sentimos cuando nos confirmó nuestras sospechas sobre su sexualidad se ha ido.

El monólogo, busca  hacer conciencia a través de las experiencias de nuestro querido Drácula,  de que todos tenemos derecho a sentirnos libres en cuanto a gustos y preferencias.  Trata de reflejarnos que como parte de una sociedad, sufrimos miedo de mostrarnos transparentes, debido al rechazo que esto nos podría generar. De cómo los sucesos fuertes tienden a recordarnos nuestra fortaleza interna y de que nos podremos recuperar a través de la pérdida de prejuicios.

Más que eso, el actor nos demuestra lo que se puede lograr con entrega y sin exceso de utilería. Este joven vampiro, nos recordó que estos espacios están abiertos para que el público, en el que vislumbré alegría de  jóvenes y adultos mayores, aprenda a reencontrarse a través del arte.