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Dostoievski en la playa

Poesía

Para Roberto Turnbull
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El libro abierto estaba sobre su rosto, 

como una mascarilla mortuoria.

Cuando pensé con él se protege del sol,

lo separó un poco y cambió de página,

regresándolo después a cubrir su semblante.

Pasaron tres, cuatro minutos y sin modificar

su postura en la arena, repitió la operación.

Para entonces, ya no tenía ninguna duda:

aquel hombre barbado, de cuerpo enjuto

y piel blanquísima, leía las páginas

aplastándolas contra sus ojos.

Algunos bañistas, con sigilosa curiosidad,

se acercaron a verlo.

En voz baja algo decían, 

burlándose de su cadavérico aspecto.

Pero a la primera sacudida

de un ataque de epilepsia

sufrido por el hombre,

huyeron muertos de miedo,

sintiéndose además

humillados y ofendidos 

julio 15, 2018


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