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Miércoles , 26.09.2018 / 10:32 Hoy

Dos cartas

'El arte de perder. Una vida en cartas' es la primera selección completa de las misivas escritas por Fitzgerald

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A Thomas Boyd

Hyères, Francia
Mayo de 1924

Querido Tom:

Tu carta ha sido la primera que recibí desde que llegué. Estoy en el sitio más bonito que he visto, sin exceptuar Oxford o Venecia o Princeton o cualquier otro. Zelda y yo estamos sentados en el café L’Univers escribiendo cartas (son las 10.30 de la noche) y la luna es una luna completamente mediterránea, nimbada de plata, y estamos los dos un poco achispados y muy felizmente borrachos, si el término se puede usar para las reacciones menos nerviosas y menos violentas de por aquí.

En París contratamos a una maravillosa niñera inglesa por 26 dólares al mes (¡Dios mío! Pagábamos 90 en Nueva York) y mañana iremos a ver una villa con mayordomo y cocinero para pasar allí el verano y el otoño. Tengo cien metros de mosquitero (trajimos 17 maletas) y en general creo que será un magnífico verano de trabajo.

Nos perdimos a Edith Wharton por un día. Ayer se marchó a París y no regresará hasta la temporada próxima. No es que me importe, aunque la conocí en Nueva York y es una gran dama muy distinguida que luchó por lo que se debía luchar con armas de la edad de bronce cuando había muy poca gente que lo hacía.

Hasta que no termine la novela, no leeré nada, salvo a Homero y literatura homérica e historia desde el año 540 al 1200. Y ruego a Dios no ver un alma durante seis meses. Mi novela es cada vez más extraordinaria; me siento completamente dueño de mí mismo y por fin podré satisfacer mi deseo de soledad, que ha ido aumentando a lo largo de tres años en una progresión aritmética.

Coincido en cuanto a Bunny y Mencken, aunque con matices en ambos casos. Bunny aprecia los sentimientos que han sido filtrados por el carácter, pero su alma es un poco seca y, al comenzar el culto a Joyce a semejante escala, probablemente ha corrompido el gusto de mucha gente (que de todas maneras no importa); pero ¡esas admiraciones rotundas! ¡Pobre Waldo Frank!

¡Dios mío! ¿Sabías que antes (hace un año) creías que Middleton Murry era un hombre importante?

Paul Rosenfeld es una persona de carácter (¡aunque admira a Sandburg!), y su libro Port of New York es toda una aventura para nuestro nervioso entusiasmo crítico; es más agradable estar sentado aquí, sin embargo, mirando los perros aletargados que olisquean los postes. (No me engaño a mí mismo; me he alejado de todo excepto de la gente en el más pleno sentido corpóreo.)

Bueno, escribiré una novela mejor que cualquier otra escrita en Estados Unidos y me convertiré por definición en el mejor segundón del mundo.

Buenos noches, mi viejo
F. Scott Fitz.

P. D.: Parece que Brentano (en París) tenía algunos ejemplares de Through the Wheat, pero los vendió todos: Max está entusiasmado con The Dark Cloud¹ y prometió enviármela. Le hice una sugerencia sobre una cubierta más llamativa. Entre tú y yo, el fondo de las primeras pruebas de imprenta sugería una historia sobre metalurgia. Debería ser algo más llamativo, creo, como la cubierta del Moby Dick de Melville. Esto es entre nous.

Por el amor de Dios, no culpes a Scribner’s por culpa del tonto de Bridges. Perkins y el viejo Charles hacen que merezca la pena soportar a veinte Bridges. ¿A qué te refieres con que perdiste 1.200 dólares?

¡”El Gominola” es una bazofia! He escrito un buen cuento, “La fiesta del bebé” (un poco blando pero bueno), que se publicará en Heart’s en julio o agosto.

F. S. F.

Mensaje de Zelda: Hola Tom y Peggy
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¹Novela de Boyd publicada en 1924.


A Sheilah Graham

Encino, California
2 de diciembre de 1939

Querida Sheilah:

Perdí los estribos en tu presencia y herí tus sentimientos y los de Jean Steffan². Es un hecho.

Pero también dije cosas horribles que hasta cierto punto pueden desdecirse. Salieron de una porción minúscula de mi mente, como sabrás, y nada representan de mi vida consciente y muy poco de mi subconsciente. Tienen más o menos la misma importancia que nuestras viejas discusiones sobre Inglaterra y Estados Unidos.

Creo que no vamos a ninguna parte. Me alegra que ya no me tengas respeto ni afecto. Las personas se hacen bien unas a otras o no, y obviamente yo te hago daño. Te amé con todo lo que tenía para dar, pero algo marchaba tremendamente mal. No hay que buscar mucho el motivo: yo. No sirvo para las relaciones humanas. Solo te amé; me lo diste todo. Y fue muy bonito y caballeresco y muy propio de ti.

Quiero morir, Sheilah, y hacerlo a mi manera. Antes tenía a mi hija y a mi pobre y perdida Zelda. Desde hace más de dos años tu imagen está en todas partes. Déjame que te recuerde hasta el final, que está muy cerca. Eres lo mejor. Eres algo importante por ti misma. Eres demasiado para un neurótico tuberculoso que solo puede mostrarse celoso y vil y perverso. Estaré una última vez contigo, pero será en tu ausencia. Ya falta poco. Ojalá hubiera podido dejarte más de mí mismo. Puedes quedarte con el primer capítulo de la novela y la sinopsis. No tengo dinero, pero eso tal vez valga algo. Pregúntale a Hayward³. Te amo completa y enteramente.

Quería enviarte esto escrito a mano, pero no creo que fuese legible.

Scott
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² Amigo de Sheilah Graham.

³El agente Leland Hayward.


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