Artesanos y neoartesanos mexicanos, a la conquista amorosa de España

La cooperativa Ya vas Corazón, fundada por varios amigos que aman el país, el arte y las tradiciones, busca exportar productos con trato justo a los indígenas

El amor, un compromiso ancestral, más la idea de reafirmar la identidad de los mexicanos fue lo que motivó a un grupo de amigos a fundar Ya vas Corazón, una cooperativa social y económica que pretende conquistar España por medio de la cultura y la gastronomía mexicanas.

La misión del grupo, conformado por personas de la Ciudad de México, Oaxaca, Estado de México, Chiapas, Durango, Acapulco, Puebla, Guadalajara y Ciudad Juárez, es vender artesanías en Europa con ganancias de entre dos y tres euros, en un negocio de trato justo, en el que todas las piezas de arte se compran pagando a los creadores en una sola exhibición, de inmediato y sin regateos.

“Las grandes ideas nacen con buena música de fondo”, sentencia Juan Carlos, líder de un grupo de locos apasionadospor la cultura, el arte y los colores de México y dispuestos a llevar las peculiaridades del país hasta la cumbre del éxito.

Sobre este aspecto, Juan Carlos relata cómo nace Ya vas Corazón. A mediados de 2016 se encontraba en el extranjero haciendo una maestría, cuando caminando por las calles de España conoció a un hombre con el que comenzó a platicar, lo que no le fue extraño, puesto que trabaja en la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y está acostumbrado al trato directo con todo tipo de personas. El hombre, de ropa humilde y cabello despeinado, le preguntó: ¿Eres mexicano?, y al ver su asentimiento gritó: “¡Viva México! ¡Viva Luis Miguel! ¡Viva Arjona!”, aunque Arjona ni siquiera sea mexicano. Esa situación molestó mucho a Juan, pues se pronuncia abiertamente en contra de la proyección arquetípica del mexicano en el extranjero.

Dos días después, en un bar, otro hombre se le acercó para preguntarle si le podría vender una colorida pulsera de arte huichol que traía en la muñeca: “¿Me la vendes? Te doy 10 euros”, le dijo, pero Juan no se inmutó, a lo que el español reaccionó: “Perdón por ofenderte, sé que valen mucho; ¡te doy 15 euros!”.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el oficio artesanal es uno de los más antiguos de la humanidad y en él se destaca la elaboración de productos con aspectos culturales y materiales propios de la región donde se realizan, lo cual ayuda a moldear la identidad de las comunidades. En México, la diversidad de las culturas prehispánicas propició la elaboración de artesanías distintivas de cada región, hecho enriquecido con el paso del tiempo. La conquista española y el posterior mestizaje fortalecieron la actividad artesanal al introducirse nuevas técnicas que diversificaron la producción de objetos.

Tiempo después, los papás de La Monse,  que es española, le preguntaron a Juan cómo era la vida en su país, “¿eres narco, tienes vacas y caballos en el patio?”, le decían. Es cierto, él es de Monterrey, pero tampoco es pa'tanto y ciertamente le “encabrona que los extranjeros tengan perspectivas si no erróneas, al menos incompletas de México y su gente”, me dice con una expresión de seriedad en los ojos. Un mes después, esa molestia que le revuelve las tripas y lo pone rojo de coraje, es la misma que provoca que tome cartas en el asunto y eche a andar Ya vas Corazón.

“Sentí la necesidad de hacer algo más que quejarme y criticar, quise ir directo a la acción”. Hasta ahora el proyecto, pilotado por Juan Carlos, quien a principios de este 2017 se mudó a España para llevar una mejor administración de la cooperativa, se conforma por 25 personas especializadas en diferentes áreas que se complementan y apoyan; Ixchel, que elabora camisas, se unió con Lucero la diseñadora de moda; Adis, quien hace cuadernos también estampa diseños en algunos vestidos, y Alberto, el antropólogo social que realiza alebrijes,  también se encarga de la curaduría de los productos y la narrativa de cada artista.

Todos somos el cuerpo

Lucero Colín, diseñadora de moda y dueña de la marca de ropa Viva Balam, expresa: "Mi meta es hacer conciencia y rescatar, por medio de mis creaciones, el valor cultural de nuestros pueblos indígenas. En el futuro, pretendo crear mis propias telas naturales para disminuir el impacto ambiental que ocasiona la industria textil. Si pudiera decirle algo al mundo sería que hicieran las cosas con amor y conciencia, que consumieran y fueran solidarios con el comercio independiente.

Ixchel Reyes, de 25 años, diseñadora de moda y dueña de la marca Sak, afirma: "Es importante que el mundo sepa que las artesanías no solo son hechas a mano, junto a una milpa en la carretera, como muchos creen equívocamente, hoy en día las verdaderas artesanías son una fusión de muchos elementos, y aunque es verdad que algunas veces los artesanos son “cerrados” en cuanto a la intervención de sus piezas, lo que es totalmente entendible, también es cierto que no nos estamos robando sus ideas, ni las estamos matando, sino que las reinterpretamos y queremos darles más proyección sin quitarles su valor. A veces todos estamos contra todos, pero creo que si trabajamos como equipo, todo puede ir mejor".

Con grandes ojos que irradian alegría y esperanza, Lucero e Ixchel, un par de amigas que tienen más de 14 años de conocerse, se encargan de manufacturar prendas innovadoras con base en el trabajo de los artesanos de diferentes partes de la República. Para Ixchel, cuyo nombre significa diosa del hilar y los textiles, expresa: "La cosa es sumar, sumar, para que todos ganemos. Yo creo que los artesanos tienen miedo de valorar sus cosas. Cuando les compramos sus piezas no les regateamos, al contrario queremos quitarles eso de decir deme ‘lo que sea’; imagínate si supieran valorar su producto tal vez ya estarían del otro lado".

Para Lucero, “México es maravilloso porque ¿quién, además de nosotros, puede decir que existe un color denominado rosa mexicano? Es para sentirse orgulloso; hay que cambiarnos el chip, porque lo que está hecho aquí es bello y está bien hecho. Me ha tocado gente que se pone muy feliz porque ve sus bordados en prendas contemporáneas, y aunque me costó mucho trabajo cortar los bordados, sabiendo que las señoras los trabajaron dos meses, al final fue un producto muy bonito”.

Alberto Martínez, antropólogo social, cartonero y músico en el colectivo Chakanice, asegura: "La cartonería es una herramienta muy práctica para realizar figuras en tercera dimensión, además de ser un oficio muy noble, pues poco a poco se ha ido transformando y ha sido adoptado por los jóvenes dándole diferentes caminos".

Luis Patiño, 31 años, fotógrafo y editor de contenidos en la página del colectivo; hasta ahora el "más nuevo" de la cooperativa, expresa: "Fue chistoso, porque yo solo llegué con una amiga para convivir un rato en una fiesta y entre plática y plática me encantó su trabajo y terminé subido al barco".

Beto (el otro Beto) posee, según sus amigos, una cosmovisión amplia sobre el mundo prehispánico y además tiene un perro llamado Chac Mol, como una de las esculturas más peculiares de la arqueología mexicana, encontrada en zonas como las de Chichén Itza y Tula. “Lo importante es estar divertido, pues si no, nada de lo que hacemos funciona”, asegura.

Addis Adeba, de 32 años y encargada de realizar libretas a mano, sostiene: "He aprendido que debe haber un conocimiento de los dos mundos, es decir, el compromiso es doble, porque debes saber en qué momento histórico y social nos encontramos, pero también que las artesanías tienen un valor muy grande en cuanto a cultura y tradición y, por tanto, merecen sumo respeto".

Rodrigo Nieto, de 32 años, también elabora libretas y es parte de varios proyectos artesanales. "Es cierto, hay que tener visión del mundo artesanal y escolar para conjuntarlos y ser capaces de crear algo nuevo. Al final, no hay buenos o malos; incluso como mexicanos somos una mezcla de todo, el mestizaje lo estamos viendo todo el tiempo, el reto es encontrar el punto medio y traerlo a las artesanías. Nos veo y pienso en esto como un tejido, no puede haber un tejido en el que no intervengan muchas fibras y cada hebra sostenga a la otra… Así somos."

Addis y Rodrigo son novios y juntos forman “Melón o Sandía”, por ahora su excusa, como ellos dicen, es la creación de libretas hechas con papel reciclado a precios accesibles, pero su principal objetivo es plasmar y transmitir la cultura mexica en cosas útiles.

Sharon Santiago, de 27 años, es maestra de niños con discapacidad y pintora de cuadros y bolsas a mano, por lo que expresa: "La creatividad y el amor son factores muy importantes; la artesanía popular se renueva inevitablemente, pero es importante que conservemos el respeto y amor por nuestras raíces".

Judith Alelí Rodríguez, de 35 años, es dueña de Tlaco, un restaurante de tlacoyos ancestrales ubicado en la colonia Roma, y señala que: "El establecimiento surge por una preocupación por el sobrepeso provocado por la mala alimentación que hay en el país, y ante el hecho de que el tlacoyo es catalogado como garnacha. En Tlaco buscamos tirar el mito de que el maíz engorda, porque es pura fibra y energía. En México hay tres semillas muy importantes: el maíz, el arroz y el trigo; nosotros nos centramos en la primera, ya que tiene 64 variaciones y se puede cocinar en infinidad de formas y con varios complementos nutritivos. En la cosmología maya y azteca existen diversas leyendas acerca de este cultivo, el Popol vuh, por ejemplo, dice que ¡nosotros estamos hechos de maíz!"

Juan Carlos, arquitecto urbanista, profesor en la UNAM, médico de la risa, activista y fundador de Ya vas Corazón, dice: "Quiero aclarar que el mexicano no es el flojo, el naco, el narco, el desinteresado. No, el mexicano está haciendo algo, se mueve y queremos que el mudo lo vea y lo tome en cuenta. Los españoles valoran mucho los colores, las artesanías y nosotros los vamos a enamorar. ¡Esta es nuestra historia y vamos con todo! No hay medias tintas. Si tuviera que resumir lo que esto significa con algunas palabras serían amor y compromiso, tenemos una carga de compromiso ancestral. Este mundo con todo lo malo que pasa todos los días nos debe sonrisas, nos debe comida, nos debe alegría, nos debe libertad, no debe dignidad. Y amor, todo lo hacemos con el corazón, unidos, con pasión, con ganas de vivir; una vez que dejas de crear y de sorprenderte es como estar muerto, porque dejas de lado la vida".

En la actualidad, 12 millones de artesanos se dedican parcialmente a la producción de artesanías en México, sin embargo, solo 600 mil comercializan su producción por medio del Fonart, fideicomiso público del gobierno federal que promueve la actividad artesana en el país y que forma parte de la Secretaría de Desarrollo Social. Las entidades federativas con más trabajadores industriales, artesanos y ayudantes son: Oaxaca, con 58 mil 398 personas; Guerrero, con 39 mil 107; Estado de México, con 34 mil 687; Jalisco, con 32 mil 504, y Yucatán, con 29 mil 310, según datos del Inegi.

Ya vas Corazón es un proyecto sustentado con amor, que tiene la mira puesta en alto y cuenta con el apoyo de la curadora de arte del Museo de Arte Moderno (MAM), además de tener vínculos estrechos con algunas universidades españolas, pero lo mejor y más importante es que su principal función es fortalecer la identidad de México resaltando el talento de nuestros artistas en el extranjero.

Si tú también quieres subirte al barco y ser parte del proyecto, o simplemente adquirir algún producto, puedes contactarlos en: http://www.yavascorazon.com