'Walid Raad', muestra en la que interactúan el arte y los conflictos armados en Líbano

La exhibición de más de 100 obras en el Museo Jumex plantea preguntas sobre la construcción de la historia en el contexto de la guerra y el surgimiento de nuevas infraestructuras artísticas 

Walid Raad, exposición que recrea una ficción basada en hechos reales, se presenta hasta enero en el Museo Jumex y conforma  la primera revisión en América Latina de la obra de este destacado artista, figura fundamental del arte contemporáneo, cuyo trabajo en 25 años de carrera muestra las formas en que representamos, recordamos y damos sentido a la historia.

Conformada por más de 100 piezas, la obra de Raad es una experiencia conmovedora que sacude los principios de lo que creemos que es verdad. Incorpora fantasía e imaginación y juega con las capacidades imaginativas de la mente humana, para crear historias alternativas que corren paralelamente a los datos oficiales.

Las obras del libanés van acompañadas de textos escritos en primera persona o bajo la apariencia de un personaje imaginario, pues la muestra está inspirada en la época de su infancia en Líbano, durante la guerra civil (1975-1991) y en las políticas socioeconómicas y militares que han conformado Medio Oriente en décadas recientes.

Esta exhibición se centra en dos proyectos a largo plazo del artista: The atlas group (El grupo atlas) (1989–2004) y Scratching on things I could disavow (Rascando sobre cosas de las que podría renegar) (2007–a la fecha).

El primero de ellos, un proyecto de 15 años, explora la historia contemporánea de Líbano, por medio de fotografías, videos, cuadernos e historias producidas por el propio Raad, las cuales están inspiradas, en parte, por acontecimientos reales e investigación exhaustiva en varios archivos de su país y otros lugares.

The atlas group se propone realizar tareas absurdamente exhaustivas, como localizar cada coche bomba detonado durante la guerra civil, con lo que el artista formó la serie My neck is thinner than a hair: Engines (Mi cuello es más fino que un pelo: Motores), 1996–2001, y cada documento que presenta se le atribuye a una fuente ficticia.

“Uno tiene que tratar de interpretar el mundo en su conjunto, como para merecer lo que se nos ocurrió al intentar cambiarla, especialmente el insoportable sufrimiento de la incertidumbre de lo que es el mundo”, plantea Raad al respecto.

Por otro lado, Scratching on things I could disavow examina el reciente surgimiento de nuevas infraestructuras para las artes visuales —ferias de arte, bienales, museos y galerías— en el mundo árabe, a la par de los conflictos geopolíticos, económicos y militares que han afectado a la región en décadas anteriores.

Uno de los componentes principales de este segundo proyecto es su conferencia-performance Walkthrough  (Recorrido), la cual será presentada por el artista, en varias funciones durante el tiempo que estará abierta la exposición.

Para ello, se han diseñado cinco plataformas como escenarios, cada una con un piso basado en un espacio artístico diferente, que varía entre el concreto colado de una galería de arte contemporáneo y el patrón geométrico de espinapez del parqué, tomado del Metropolitan Museum of Art de Nueva York.

Las obras de arte en estos escenarios, es decir, las galerías de la exposición, funcionan como elementos accesorios que indican que el arte es sólo una parte de un proyecto interpretativo mayor.

“Considero algunos trabajos en Walkthrough como obras de arte, al tiempo que en determinado momento son reconocidos como tales y en otras ocasiones no lo son”, sostiene el artista al cuestionársele sobre este performance.

La unificación de sus proyectos se basa concretamente en una realidad, en la que se accede a los acontecimientos recientes, no sólo por medio de estadísticas y hechos, también por medio de experiencias, memoria y sentimientos. Esta combinación se ha vuelto su marca, su propia fuente de sabiduría para compartir, denominada Documentos histéricos.

De igual forma, el artista se cuestiona sobre el impulso de desear o necesitar saber ciertas cosas y no otras, al asegurar que "es interesante ver cómo podemos mantener diferentes niveles de escepticismo y de creencias".

Raad vuelve con frecuencia a Líbano y participa activamente en la comunidad artística del país. En la actualidad vive en Nueva York y es profesor adjunto de arte en The Cooper Union, desde 2002. Las exposiciones recientes de su trabajo en Europa han sido acogidas con elogios de la crítica. Ha presentado muestras individuales en el Museo Madre, Nápoles; Carré d’Art, en Nîmes, el Louvre, en París; la Fundación Hasselblad, de Gotemburgo; Kunsthalle, en Zürich; Whitechapel Gallery, de Londres, y Hamburger Bahnhof, de Berlín.

Sencillo como suele ser, vestido con pantalones vaqueros, camiseta y una gorra de beisbol, Raad desempeña el papel de un artista conceptual, fiel creyente de que la relación entre el pasado y el presente, lo personal y lo público, la verdad y la ficción son indeterminadas.

El arte del libanés se redime de cronologías históricas fijas, pues para él, la narración de la guerra o la cronología del arte no son sólo una vía de escape, sino una interrupción que ofrece una visión alternativa de cómo podemos entender y recordar la historia.

“En muchos sentidos, me encuentro preguntando menos acerca de lo que es posible para mí como artista, sino más bien qué es lo que considero suficiente para mí, pero no en mis obras de arte”, comenta Raad al hablar acerca de su participación en un grupo de artistas, escritores y curadores en la Coalición del Trabajo del Golfo.

Raad distorsiona deliberadamente las relaciones políticas y económicas a través de la lente de su sensibilidad, con astucia subversiva. El desvanecimiento de esas distinciones las hace en formas que se sienten más como propaganda de mano dura que como arte sutil o parodia inteligente.

Walid Raad indaga las maneras en que representamos, recordamos, imaginamos y le damos significado a la historia, del mismo modo estudia el rol de la memoria y la narrativa dentro de discursos de conflicto, y la construcción de la historia del arte en el mundo árabe.

“La justicia nunca es suficiente. No merezco lo que me pasó, simplemente porque es una consecuencia de una acción kármica que realizamos anteriormente. En su mayor parte, los libaneses no merecen la guerra civil y la guerra a la que se sometieron”, sostiene.

Raad nació en Líbano en 1967. Para 1983 partió de Beirut a Estados Unidos y realizó sus estudios sobre fotografía y el Medio Oriente en el Rochester Institute of Technology, donde obtuvo su doctorado en estudios visuales y culturales, y afirma que de haber permanecido en Líbano jamás habría podido conocer tanto como en dicho recinto académico.

Su trabajo crea escenarios convincentes en los que se nos invita a habitar el espacio que ocupan, mientras trata matices y desviaciones fuera de lugar, que acompañan el cuestionamiento permanente acerca de lo que es real y lo que es ficción. Los misterios ópticos, intermisiones literarias y las dimensiones imaginarias de arte de Raad toman forma una vez que los descubrimos.

Esta exposición, organizada por Eva Respini; curadora en jefe Barbara Lee, The Institute of Contemporary Art/Boston, con Katerina Stathopoulou, asistente curatorial; Departamento de Fotografía, MoMA y previamente exhibida en The Museum of Modern Art, Nueva York y The Institute of Contemporary Art/Boston, estará en el Museo Jumex hasta el 8 de enero de 2017.