“Al mexicano le hace falta educación sexual y saber de erotismo”, opina ‘escort’

Valeria Martell plasma en una novela sus experiencias en esta actividad y en la cual el principal protagonista es el preservativo

Las experiencias de una escort, que realizó su actividad durante tres años y sin que se enterara su familia, fueron recopiladas por la propia protagonista, Valeria Martell, en la novela Diario erótico, mil noches de escort  (Ediciones B).

Licenciada en finanzas, Valeria relató en esta entrevista que se dedicó a esta actividad debido a una deuda titánica que debía cubrir en poco tiempo, por lo que comenzó a anunciarse en diversas páginas de damas de compañía con la frase “el único límite será nuestra imaginación”. Una vez reunido el dinero, se retiró.

¿Cómo nace el libro?

Tenía tres años escribiendo en un blog con el mismo título “Mi diario erótico”, y hace un año participé en un concurso de literatura que organizó una librería y la plataforma digital Novelistik, en el cual mi novela resultó la más leída. Después de eso tuve un acercamiento con Ediciones B y platicamos sobre un proyecto de novelar todo aquello que relataba en el blog.

¿Qué relatas en el blog?

Lo comencé a escribir, con el fin de que alguna de las experiencias motivara a posibles clientes a pedir el servicio; muchos intentaron imitar lo que leían. A algunos caballeros les encantaba saber que ahí podrían leer la experiencia que tuve con ellos. En la parte de atrás del libro viene una frase que dice: “¿Cómo se condena a alguien sin su historia previa?”. A veces somos muy buenos para juzgar de más, sin saber qué lleva a una persona a hacer ciertas cosas; mucha gente me señalaba que si yo tenía una carrera, ¿por qué me dedicaba a eso y por qué vivía con mi familia y cosas así. Al final creo que soy una persona adulta que puede tomar decisiones sobre su cuerpo y vida, y si una carrera no te deja lo suficiente como para pagar tus deudas es válido dedicarse a eso.

¿Qué tanto hay de verídico en el libro?

El 90 por ciento es real, prácticamente la trama es como una autobiografía que incluye algunos de los encuentros con mis clientes, y de ficción podría decir que son los nombres que aparecen. En el libro cuento una historia de amor, en la que revelo todos esos relatos y la vida que tuve. Siempre he pensado que no somos honestos con nuestras parejas totalmente, siempre dejamos algo oculto y cuando menos lo esperamos es descubierto; creo que en este oficio, que es mal visto, cuando tienes una pareja y realmente quieres cambiar, tienes la obligación de contar como fue todo, y esa es una parte muy importante de la novela 

¿Por qué ‘escortear’?

Porque se gana bastante bien y tenía una deuda de casi un millón de pesos que debía cubrir en un plazo corto, además no quería dejar mi trabajo de oficina ni independizarme de mis padres, pues eso implicaba que yo tuviera más libertad, y a veces la libertad se relaciona mucho con el libertinaje; en ese medio también se manejan muchas drogas, vicios y eso era lo que menos quería tener cerca. Viviendo con mis papás tenía ciertos límites, no puedes llegar tan tarde a casa, etcétera. Ser de cierta forma responsable. 

¿Mientras ejercías te sucedió algo curioso?

Algo gracioso que me pasó en la primera cita es que me equivoqué de habitación y me metí donde ya estaba una pareja teniendo sexo, también fui a visitar un reclusorio y la mayoría de las veces era más platicar con los clientes que tener intimidad. Si la pregunta es si me pasó algo peligroso, no fue así, pues contraté a un chofer. Conocí el medio escort antes de trabajar en él, entonces ya sabía a qué se arriesgaban las chicas. Yo no trabajaba de noche porque entre más tarde, más sueltos andan los locos, tampoco lo hacía con gente que hubiera consumido drogas o alcohol, porque de repente cambian mucho de estado de ánimo.

¿Cómo conociste el ambiente y cómo es?

En el libro comento que tuve una relación con mi jefe de trabajo. Juntos teníamos fantasías de trío, en las que obviamente la tercera persona era una escort. Hay muchas envidias entre las chicas que ofrecen sus servicios, y eso se ve en las páginas y en redes sociales; también hay mucha trata muy evidente de identificar. Las envidias son porque entre las mujeres siempre quieren ver quién es la mejor: “Yo tengo más nalgas”, dice una; otra asegura que tiene más chichis, etcétera; y realmente el cliente no busca eso, sino a alguien que realmente lo escuche y pueda complacerlo.

¿Cómo fue tu primera vez?

Me sentí muy nerviosa, la verdad es que no sabía si ir o no. Algunas veces sí llegué a dejar clientes plantados por lo mismo; en ciertas historias que me habían contado había casos en los que golpeaban a las chicas, las asaltaban y violaban. Yo iba con todas esas imágenes en la cabeza. Creo que con el chico con el que estuve también fue su primera vez, porque estaba muy nervioso... realmente me tocó mucha gente que era su primera vez contratando un servicio, no me fue difícil tratarlos.

¿Cómo eran tus clientes?

Algunos hombres que contratan estos servicios tienen baja autoestima, creen que no pueden conocer a una mujer sin pagarle. Hay muchos que han pagado por años a chicas y ellos dicen que lo hacen porque les encanta el deporte, pero realmente no es así porque cuando llegan a contratarme a mí y platicamos me dejan ver esa parte, respecto a que les es difícil encontrar a una chica fuera de ese ambiente. Hay hombres muy solos, que no se atreven a pedirle ciertas cosas a sus esposas o novias; muchos solo tienen la necesidad de comunicarse, otros solo iban a desahogar ese placer. Y cuando lo hacen las parejas, la mujer lo hace más por complacer al hombre que por gusto.

¿Cuál es la diferencia entre una ‘escort’ y una prostituta?

Yo llegué a esta conclusión: a veces en las redes sociales está muy revuelta esta parte entre las escorts y las prostitutas, porque las primeras son acompañantes que va contigo a eventos y digamos que, si el encuentro fuera un pastel, la intimidad sería la cereza. Los hombres no alcanzan a distinguir entre ambas, aunque muchas son muy mecánicas y resultan a veces como prostitutas. Lo ideal es que el asunto sea más erótico, como si realmente estuvieras con tu pareja. Además, una escort tiene el trabajo más difícil: saber leer la mente del cliente.

Cuando relatas los encuentros, tanto en el libro como en el blog, siempre incluyes el proceso de poner un condón

Es importante, hay algunas en las que he querido omitir la parte del condón para hacerlo más erótico, pero no puedo dejar de decir: “me cuidé y lo cuidé” tanto de embarazos como de enfermedades. De esto hablé con un amigo y le pedí que imaginara que le era infiel a su mujer, pero no sabes si ella también estuvo con alguien más y a ella le pegaron algo, pues eso ya llegó hasta tu amante y se va haciendo una cadena. Además, no puedo hablar de la historia de una escort si no existe el protagonista, que es el preservativo.

Durante tu tiempo ejerciendo ¿qué aprendiste de la sexualidad del mexicano?

El machismo hace que el mexicano crea que nada más meter y sacar, que si una mujer se humedece es un orgasmo y si gime es porque le está gustando. También que muchos están acomplejados con el tamaño de su miembro; creo que se basan mucho en los estereotipos que manejan las películas pornográficas, pues si no lo tienes grandote no sirves, y las mujeres creen que si no está grande no dará  placer; además piensan que si no te prestas a todo lo que quiere tu pareja eso no es amor. Creo que al mexicano le hace falta educación sexual y saber sobre erotismo, le hace falta pedir qué es lo que quiere en la cama.