Tupac Martir, el huichol detrás de los ‘shows’ de Beyoncé y Alexander McQueen

Pintor, fotógrafo, dibujante, escultor y artista digital, este nayarita ha diseñado espectáculos multidisciplinarios de música, moda, teatro y danza para las máximas estrellas y compañías mundiales

Detrás de las barbas de Tupac Martir está un huichol, su herencia indígena —dice— aparece en cada obra suya, que a su vez está detrás de los shows de Beyoncé, Sting, Elton John, Jon Bon Jovi o las pasarelas de Alexander McQueen, Louis Vuitton, Stella McCartney, el fascinante Vivienne Westwoodo, Moschino o Rihanna. Un arte visible de un artista visual irónicamente invisible para su público. “No hay mes sin que se imprima la foto de trabajos míos en alguna parte del mundo, ya sea en una revista de moda, de entretenimiento o de música”, afirma este mexicano de Londres y director del estudio de diseño visual Satore.

“Mi trabajo es de colaborador, es ir a trabajar con alguien más, generar para alguien más. Yo trabajo sobre Elton John, Beyoncé, Sting o Alexander McQueen, en cierta manera ellos son como mis lienzos. Pero yo no adorno, sumo. Que yo no sea visible como artista no quiere decir que no aparezca. Aunque la gente va a ver al cantante, no mi diseño. Por ejemplo, nunca verás que una mujer asiste a un concierto de U2 a ver qué hizo Willie Williams, va por U2 y dice que U2 se ve fascinante. Y yo digo: no, U2 no es fascinante, el fascinante es Willie Williams, el diseñador del set, el artista que está detrás del espectáculo. Pero tú absorbes que no eres esa persona para el mundo”, explica Tupac Martir.

Gracias al futbol aprendió a colaborar, a ser líder, el capitán de un equipo de trabajo. Su multidisciplinaria carrera comenzó en 2002, con Humberto Espíndola en escenografía y vestuario de la Ópera de Bellas Artes y del Festival Cervantino, donde aprendió técnicas escénicas y fue “asistente de todo mundo”: en audio, video, maquillaje... Después pasó al entretenimiento en vivo para compañías de flamenco, se convirtió en director de arte en MTV Latinoamérica y de ahí se acercó a las bandas de rock y a los festivales, donde aprendió iluminación. En 2008 decidió irse a Londres a empezar de cero.

“¿Qué es un escenario? Es el kínder, no hay leyes, no hay nada, puedes crear lo que se te antoje, puedes llevar a la gente a nuevos mundos, a nuevas emociones, puedes aplastarlos, mandarlos a hacer lo que quieras, es un gran lienzo para poder generar ideas. Sí hay imposibles, claro, porque la tecnología todavía no ha llegado. Los imposibles y los perfectos son dos cosas inalcanzables, pero los vamos a intentar”, dice Tupac Martir, originario de Tepic, pero nacido en Reading, Inglaterra, hace 39 años.

Paradójicamente, esas grandes figuras del espectáculo se vuelven “invisibles también para él. “Con Beyoncé tuve una anécdota muy divertida. Me llaman para sumarme a su gira tres semanas antes. Todo fue tan rápido que mi cerebro no computaba que estaba con Beyoncé. Ella llega y se sienta al lado mío por tres horas y media para trabajar. Y mi cerebro sigue sin comprender que estoy con Beyoncé. Entonces, en pleno ensayo, estamos pasando 'Single Ladies', y ella hace el movimiento de las manitas, y en ese momento me cae un balde de agua fría y entiendo que estoy trabajando con la estrella pop más importante del mundo.

“Mi colaborador Nick me mira y pregunta: ‘¿Qué pasa?’, y le contestó: ‘Beyoncé está en el escenario’. ‘¿Pues a quién esperabas?’, me dice. Me tomé tres segundos para comprender qué estaba pasado y regresé a trabajar. Esos momentos sutiles uno los ve como trabajo. No ves al artista, ves a tu jefe, el que tiene la última palabra sobre tu trabajo”, relata entre carcajadas.

Con Elton John trabajó más de lejos. “Hay momentos en que ya no te acercas tanto al artista. Tú haces tus cosas y mientras no hagas nada mal, nada que se note, todo está bien. Elton John era un artista gigante para mí, por lo que mi relación con él fue a medias. Su jefe de producción, Henry Crallan, que en paz descanse, me ayudó mucho, lo usaba yo como escudo, con Elton yo aguantaba todo por Henry. Al final Elton se fue muy contento, tanto que me recomendó con Sting”, cuenta con satisfacción.

En 2010, trabajó en el diseño de la iluminación de la pasarela de la colección primavera-verano de Alexander McQueen, Plato's Atlantis (La Atlántida de Platón); en 2013 también participó en los desfiles de Moschino Cheap and Chic y de la colección River Island de la cantante Rihanna en la London Fashion Week. También iluminó espectáculos del Coachella Music Festival o eventos de la FIFA. Además, ha colaborado en proyectos con el Royal Festival Hall y el Victoria & Albert Museum ingleses, o con artistas plásticos como el chino Xu Bing. A México volvió a fines de junio pasado invitado al festival Tag CDMX 2016 Be more nerd, donde se anunció la creación de su Fundación Satore, enfocada a “explorar áreas de arte, diseño, productos orgánicos y turismo sustentable para apoyar y preservar la herencia cultural y espiritual de los pueblos de México y Latinoamérica, todo con el fin de crear prácticas innovadoras que respeten y apoyen su modo de vida tradicional”. Pero ahora le “encantaría” trabajar con la cantante Natalia Lafourcade, por la innovación que —dice— hace ella en su música y sus espectáculos. También estaría feliz de colaborar con la Compañía Nacional de Danza.

En 2012 debutó como director con el espectáculo multidisciplinario Nierka (danza, teatro, iluminación...) en Londres, que involucró a unas 140 personas de 27 nacionalidades.“Nierka es totalmente huichol, es mucho esa parte de inventar mi propia mitología, en la cual combino elementos gregorianos con huicholes, todas las marionetas están basadas en dibujos huicholes de venados o jaguares.

Mi padre es huichol y tengo mucho interés y he investigado mucho sobre esa parte de mi cultura. Yo me veo en el espejo y me veo huichol, la barba esconde mis facciones huicholas. Entonces incorporo en Nierka mi tradición, mis raíces huicholas, pero como sutilezas. Nierka es el parteaguas en mi carrera, nunca he vivido una cosa tan difícil ni que me gustara tanto. El nombre también es huichol, significa: “El momento exacto en que una flor se abre”. A partir de Nierka se me abrieron las puertas para los grandes artistas”, explica Tupac Martir, ahora enfocado en otros dos espectáculos personales, Miedo y Dolor, y en una mini serie multilíngüe sobre la guerra y la música, que escribe desde hace una década.

En su quehacer artístico la cultura no tiene fronteras, no están peleados lo culto y lo popular o comercial, lo huichol con el espectáculo. “Me encanta usar técnicas de un medio como la ópera o el teatro y llevármelas al entretenimiento, o viceversa. Tengo una gran cantidad de trabajo comercial, que es el que paga, a la Robin Hood, para hacer otras cosas. Mucho de mi trabajo es estar analizando, buscando constantemente qué se está haciendo fuera de mi industria, no solo del entretenimiento, sino qué pasa en la industria militar, en la de los videojuegos, en el cine, en el teatro off Broadway. Mucha gente me contrata porque dice que soy muy teatral, pero que también entiendo lo comercial”, refiere.

Pintor, fotógrafo, dibujante, grabador, escultor y artista digital, en la década pasada trabajó como asistente con la Ópera de Bellas Artes en producciones como Les pécheurs de perles, de Georges Bizet, o L'elisir d'amore y La fille du régiment, de Gaetano Donizetti. También en México produjo espectáculos para dos bandas de rock experimentales de sus amigos en Guadalajara, Austin Tv y Porter.

Sin embargo, confiesa que su “frustración mayor en este momento” es que después de 14 años de carrera, ocho de ellos en una de las mecas de la cultura y el espectáculo globales, Londres, “en México, si alguien habla de Tupac Martir, nadie sabe quién es” y no es invitado a proyectos en el país, por ejemplo, aquel por el que la Secretaría de Turismo, a cargo de Enrique de la Madrid, pagó 47.7 millones de dólares al Cirque du Soleil para presentar un promocional sobre México en 450 ciudades.

“¡Pero Beyonce, Sting, Elton John saben quién eres! ¿Quién más necesitas que sepa quién eres, Enrique Peña Nieto?”, le pregunto a Tupac Martir, a quien la Presidencia de la República dedicó en 2015 un espacio en su serie @YoSoyMexicano y quien ya declinó ser empleado del Cirque du Soleil.

—Ja, ja, ja. No es que dude de mi capacidad o de mi nombre. Pero no tengo un sello todavía como Cirque du Soleil —responde al enterarse del pago multimillonario de la Secretaría de Turismo a esa compañía canadiense y de las protestas que desató entre la comunidad artística nacional. “Con ese monto estás pagando el nombre de Cirque du Soleil y la asociación al nombre”, explica el artista visual.

No obstante, participó en la parte creativa cultural de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con una pieza sobre la retrospectiva del cine mexicano, afuera del MexFest, basada en la lotería mexicana. Actualmente, diseña la fachada de una arena en Bristol, Inglaterra, su primer proyecto arquitectónico.

“Pensar que hace 20 años estaba pintando y 20 años después va a existir un edificio diseñado por mí que albergará obras de teatro y conciertos, que se podrá ver en toda la ciudad y cambiará la forma en que la gente ve su ciudad. ¡Es increíble!”, comenta Tupac Martir, estudiante de arte en la Universidad de Craigthon, en Omaha, donde su mentor John Thein descubrió en su trabajo su herencia.

“Estaba preparando mi primera colección. Y mis maestros me dijeron: ‘Tú usas el rosa y el azul claro en lugares en los que no deberías, y sin embargo funcionan’. Pero Thein les dijo: ‘Es genética, gracias a ella él ve dónde van esos colores', refiriéndose a mis genes huicholes”.

Después, mientras participaba en un evento en Real de Catorce, en San Luis Potosí, descubrió más sobre sí. “Caminábamos por el pueblo y siempre había un huichol cerca, observándome. Un día comimos en un restaurante y caché a uno. Salí, me senté a su lado y le pregunté por qué me seguían y me miraban siempre. Me respondió: ‘Te vistes como ellos, pero te ves como nosotros, y queremos saber por qué’. Les expliqué que mi padre es huichol. Entonces me encantó esto de que escondidos detrás de mi barba y de mis tatuajes, mis rasgos huicholes podían seguir saliendo. Que así ellos (los huicholes) sentían que yo era parte de ellos. Y a partir de ahí me entró el orgullo de que energéticamente sigo con ellos, que no se ha roto ese link”, relata Tupac Martir, quien no deja de estudiar a esa cultura indígena.