Inés de Tavira: “En este país hace falta hablar de frente y pensar en los demás”

La actriz mexicana lleva un protagónico en 'Juegos de poder', oportuna puesta en escena de la vida política y electoral estadunidense, escrita por el creador de la teleserie 'House of cards'

Nacida en una familia artística —en la que hay artistas plásticos, actores, músicos y escritores—, Inés de Tavira (Ciudad de México, 1989) hizo su debut con un pequeño papel en la teleserie Los Minondo, pero desde entonces ha ido explorando todas las áreas de la actuación, para lo que se preparó desde muy joven, y si bien proviene de una familia con notable talento e influencia en la esfera de las artes, Inés ha buscado labrarse su propio camino y tocar todas las puertas para lograrlo. Así fue como obtuvo participaciones en filmes como Estrellas solitarias (de Fernando Urdapilleta) y uno de los roles protagónicos de El Alien y yo, de Jesús Magaña Vázquez, que se estrenó recientemente en México.

Ahora se incorpora en un rol clave al elenco de la obra teatral Juegos de poder (Farragut north), escrita por Beau Willimon, montaje que fue un éxito en Broadway y también cuando fue adaptada al cine por George Clooney en 2011. En esta obra —donde comparte créditos con Tony Dalton, Marco Treviño y Santiago Stephens, entre otros—, Inés interpreta a Molly, una joven involucrada en la atmósfera de una campaña electoral primaria en Estados Unidos y que, sin imaginarlo, se encuentra de pronto en el ojo de una tormenta política. La obra, dirigida por Sebastián Sánchez Amunátegui, tiene aquí su estreno mundial en español e inicia temporada este 26 de octubre en el teatro Xola.

Como actriz, ¿qué es lo que tiene el teatro como aliciente especial?

Son muchos aspectos los que hacen que te enamores del teatro. Desde el proceso que uno vive como actor/actriz, analizando el personaje, la historia, desentrañando cada pequeño detalle que compone tanto la obra como el papel… Conforme vas construyendo el personaje también vas descubriéndote, se rompen los paradigmas sobre los otros actores y personajes y se llega a una escena. Creo que algo de esto también le ocurre al espectador, pero de un modo ligeramente diferente, ya que se descubre a sí mismo ahí, en el escenario, cuando menos se lo espera. En el teatro se habla de frente, y creo que en este país nos hace falta hablar más de frente. Hay que vernos a nosotros mismos y pensar en los demás.

¿Qué pensaste al leer por primera vez ‘Juegos de poder’?

Me atrajo el texto, lo encontré fascinante desde la primera página. Eso es algo muy importante: cuando estoy leyendo una obra y éste no me atrapa, pues me pongo a pensar en otra cosa, no me intereso por el proyecto. En cambio, la obra de Willimon está tan bien escrita que me transportó a un momento y lugar muy específicos en el estilo de vida estadunidense. A los medios de su política, la capacidad que tienen como sociedad para moverse y jugar a dominar, y cómo esta apuesta les sale bien. Cuando terminé de leer el texto supe que no había modo de negarme a ser parte de ese universo, especialmente con ese autor y con un personaje como Molly.

¿Estabas familiarizada con ‘House of cards’?

Si, desde mucho antes. Vi todas las temporadas porque me gusta mucho la serie, así que imagínate cuando me ofrecieron hacer de Molly. Fue una gran sorpresa, porque ya conocía el trabajo del creador de la obra a través de House of cards, y esta es una obra que tiene muchos elementos que después figurarían en la serie; los espectadores que vean ambas tal vez los encuentren.

¿Qué puedes decir de Molly, tu personaje?

Molly es muy interesante, es una de las dos mujeres que aparecen en este mundo de hombres. Se trata de una joven becaria que se une a la campaña movida por el anhelo de ayudar a hacer un cambio, tanto en el país como en su vida. La vemos en su esfuerzo por crecer, tratando de subir escalones hasta que descubre cómo puede hacer su trabajo usando la astucia, sus armas de seducción y carisma. Con estas herramientas idóneas busca alcanzar un puesto importante en la campaña y asegurarse un futuro en la política aunque, en algún momento, sacrificar sus escrúpulos la puede llevar a tomar una decisión equivocada o trágica.

¿Esta obra de teatro es muy distinta a lo que se ofrece habitualmente en la cartelera mexicana?

Sí, muy diferente. Esta es una obra muy distinta a lo que estamos acostumbrados a ver en México. Aquí se corre un riesgo escénico y hay una mayor inversión en producción; a mí me parece una apuesta inteligente y atrevida. Además está muy bien escrita, como te decía Sebastián (el director), quien ha sido estupendo y mostró mucha paciencia con los actores para ayudarnos a llegar al personaje y a la escena. Los compañeros, todos, han sido maravillosos, sumamente generosos con su tiempo y su atención al texto y al trabajo en equipo. Los productores han cuidado cada detalle de la puesta en escena; yo creo que el público que asista va a encontrar una experiencia que no es muy común, una obra pensante que también llega a las emociones.

De todos los papeles que has interpretado, ¿cuál dirías que es tu favorito?

Todos los personajes son mis favoritos, en su momento. Está Iliana, en Niño santo, que era un monstruo… o Sofía Luna, que hice en un programa para que los niños conocieran la ciencia. También están Camila de Estrellas solitarias y Rita, en El Alien y yo… Verás, para poder “habitar” o ser habitado por el personaje hay que llenarse de él, quererlo mucho. Todos los personajes se van quedando conmigo para el resto de mi vida, dejándome siempre algo que aprender.

Ha sido un año de mucho trabajo en cine —‘El Alien y yo’— y ahora en teatro, ¿qué más tienes en tu camino?

Sí, el estreno del Alien fue muy emotivo, a la gente le gustó mucho la película, fueron más las críticas positivas que negativas. Me da mucho gusto que ocurriera, porque es una película hecha con esfuerzo, cariño, grandes talentos, una historia original. Yo la disfruté mucho. Ahora estamos por terminar de filmar El sonido de las células, que dirige Martín Amilcar, con una hermosa fotografía de Rocco Rodriguez. Esta película habla sobre la vida de Victoria, una joven soprano que se da cuenta que está perdiendo el oído por un extraño síndrome, y esto la lleva a querer encontrar desesperadamente una cura. La historia termina transportándonos a sitios como Londres, París y Salzburgo, y con una Victoria mucho más fuerte que al principio, tratando de lograr su sueño de debutar en la ópera Lucia di Lammermoor. Esperamos que esté en cines el próximo año. Y siempre estoy abierta a propuestas, leyendo obras o guiones, porque creo que es el momento en mi carrera de encontrar los personajes que me van a llenar más, como este que interpreto en Juegos de poder.