La cultura es un negocio rentable, asegura editor

El director de la revista 'Horizontum', Jorge Alberto Ramírez, dice que un creador completo debe saber de economía para vender su producto, esa es la premisa de su publicación dedicada a ambos temas.
La idea de Horizontum es tener el concepto económico y el cultural para contribuir a que el ciudadano sea más crítico y tome mejores decisiones.
La idea de 'Horizontum' es tener los conceptos económico y cultural para contribuir a que el ciudadano sea más crítico y tome mejores decisiones. (Tomada de horizontum.com)

Ciudad de México

Un buen artista debe conocer de finanzas; el que no sepa llevar su propia economía no es un creador completo, comentó a Dominical MILENIO Jorge Alberto Ramírez Velasco, director general de la revista Horizontum, quien resaltó que el autor no debe quedarse con la emoción o el gusto de hacer una obra, sino también de venderla sin malbaratarla.

Conversamos con Ramírez Velasco sobre la importancia de que artista y empresario tengan los conocimientos financieros y culturales necesarios para alcanzar el éxito.

¿Cuál es el interés de juntar en la revista a consumidores de información cultural y de finanzas?

Los contadores solo tenemos conocimientos financieros y fiscales, pero desconocemos aspectos macroeconómicos claves sobre la cultura. La idea de Horizontum es tener el concepto económico y el cultural para contribuir a que el ciudadano tenga más elementos, sea más crítico y tome mejores decisiones.

¿Cuál es la importancia de que el artista sepa de finanzas?

Cuando se entiende de mercadotecnia y finanzas, el artista sabe que sus creaciones son valiosas y no las regala, porque a veces las galerías son las que ganan más.

¿En México se abusa de quienes ignoran aspectos financieros?

Por supuesto. Solo cuando el artista es muy conocido o tiene un buen promotor ya no pierde tanto, pero hay muchos que no saben vender: hay músicos que no patentan sus obras y las pierden. Ese es un gran problema en el país.

¿La revista ayuda a los artistas?

Lo que buscamos es que el ciudadano sea empresario y disciplinado. En México, la mayoría de las empresas son pequeñas y otras fracasan en menos de dos años porque carecemos de orden. Entonces, cuando se enfrentan a problemas fiscales, se quedan sin negocio y sin dinero. En eso cae mucha gente talentosa, a la que podemos ayudar para que tenga elementos empresariales para hacer su propio negocio.

¿Hay gremios artísticos regidos por las finanzas?

Hoy cualquier se siente artista, pero si no se capacita y se carece de un procedimiento serio de estudio, aunque sea un buen creador o empresario no podrá vender porque le faltan herramientas.

¿Los empresarios deben relacionarse con el arte para vender?

Sí, nosotros fomentamos eso. Jaime Sabines decía: "somos grandes soledades, y el puente que une las soledades es la poesía". A medida que cada uno se conmueve con la poesía y cuando se tiene conciencia ciudadana y se sabe que hay pobreza y limitantes, el arte ayuda a que el empresario sea socialmente responsable.

La responsabilidad social es importante, pues en la medida en que a mis trabajadores les doy mejores prestaciones los hago sentirse contentos y van a producir más. Sin embargo, en México hago como que le pago al empleado y él hace como que trabaja, y al final no somos eficientes.

¿Para ser artista hay que ser empresario y viceversa?

Hay que ser ciudadano, que es la persona que cumple su labor moral: ser responsable con la familia y con el país, así como ser crítico para que al final contribuya a que México sea mejor.

Esa es la función de esta revista: hacer mejores ciudadanos, dar al artista y al empresario los principios y la ética para que sean mejores.

¿Por qué finanzas y cultura están separadas en la revista?

Damos datos muy importantes, por ejemplo, cómo nos va a afectar la contracción global en el país o el tratado transpacífico. Primero manejamos conceptos financieros macroeconómicos y después volteamos al arte. No vimos tan interesante combinarlas. Esto es para que el lector se vaya involucrando en las dos partes.

¿Han pensado juntar ambos temas en un solo texto?

Sí, pero no se puede ser tan aventurado. Lo vemos en un futuro, por ejemplo, al mostrar que arte y cine pueden ser económicamente viables. Tenemos la idea de hacer libros que sean negocio, pero que también difundan la cultura, porque a veces se hace pero perdemos dinero. Horizontum es un proyecto que debe ser rentable, que difunda la cultura y las finanzas, y que además como negocio deje utilidad.

¿Cuál es la función del arte en la economía?

Es fundamental. Que podamos hacer una buena obra de teatro que difunda la cultura y que además sea un negocio rentable, eso sería maravilloso. La idea es hacer artistas reconocidos internacionalmente y que también tengan éxito económico.

¿Qué ingresos genera el arte en el país?

Voy a hablar específicamente del cine, dado que se ha colapsado. Hoy ya casi no se ve filmografía nacional, solo extranjera, con calidad, eso no lo discuto. Pero eso no significa que en México no podamos hacer buen cine y exitoso económicamente, y que además trascienda las fronteras, como en la época romántica. Además, sin el cine nacional no damos empleo a artistas ni generamos infraestructura. En la revista tenemos un artículo sobre cinematografía y ahí exponemos que puede ser rentable, que se generen recursos y empleos.

¿Que no se genere contenido mexicano en el cine tiene relación con la situación económica del país?

Hay otro gran problema, independientemente de lo económico, y es que no leemos, por eso no sabemos qué es un ensayo, una novela; sin hábitos de lectura, no podemos exigir. Por ejemplo, hay música de mala calidad, pero como no existe punto de comparación, entonces estamos felices con lo que ofrecen; no nos dejan ver otras alternativas que nos den una riqueza musical más amplia. Y no sólo en la música, también podemos hablar de libros, de teatro, de muchas otras cosas, que por no tener esa cultura nos conformamos con cualquier obra.

¿La cultura ayuda directamente a la economía de México?

Por supuesto. En los países nórdicos y europeos su nivel cultural va relacionado directamente con el aspecto económico. Mientras el ciudadano tenga más cultura va a estar mejor económicamente.

El nombre de Horizontum se dio porque a medida de que la gente amplíe su horizonte por el conocimiento, nuestra expectativa del mundo crecerá. Al final, el horizonte siempre es lo queremos alcanzar y a veces nunca lo llegamos a tocar, pero al ir caminando hacia él se arma un camino de expectativas maravillosas.

Ese es nuestro objetivo: mostrar a la gente que se puede crecer con la cultura y al mismo tiempo ser un ciudadano con un nivel económico bueno y adecuado para vivir bien.


ALEC