Felicity Jones: “Nadie puede rechazar un papel en la franquicia de Star Wars”

La actriz inglesa encabeza junto a Diego Luna el reparto de 'Rogue one', la nueva saga de la ya casi cuarentona guerra galáctica; la nominada al Oscar comenta su experiencia en el millonario proyecto

Nominada al Oscar por La teoría de todo y con una impresionante cartera de créditos en cine y teatro, Felicity Jones (Birmingham, Inglaterra, 1983) es una de las actrices con mayor demanda en años recientes.

Ahora su plena consolidación como estrella se logra gracias a su interpretación de Jyn Erso, la líder de los rebeldes y personaje protagonista de Rogue one, la más reciente cinta de la multimillonaria franquicia de Star Wars, filme donde comparte créditos con Diego Luna.

Tras un año de espera, la película se estrenó hace unos días y tuvo una inmediata buena acogida por las legiones de fans de la serie, que en 2017 cumplirá 40 años.

¿Eras fan de ‘Star Wars’?

Cuando era pequeña vi las primeras cintas y quedé maravillada. Es probablemente una de las sagas cinematográficas con más fans en el mundo y entiendo por qué: son cintas de acción, pero con el corazón bien puesto en su lugar y personajes entrañables. Claro que me gustan, y es un privilegio ser parte de ese universo ahora.

Has comentado que lo más importante para ti es encontrar personajes que te digan algo. ¿Fue ese el caso con Jyn Erso?

Lo más fascinante de un personaje es encontrar su verdad. En este caso, la cuestión es poder confiar en quien dirige, y Gareth Edwards es un director visionario. Antes de rodar vi sus películas anteriores, Godzilla y Monsters, y en ambas encontré cosas que me resultaron muy atractivas, particularmente el hecho de que no le importaba demasiado el contar con ciertas ventajas técnicas, o esa presión de saga. Como director prefiere entrar paulatinamente a una escena y salir de ella de la misma manera, capturando momentos en los que los actores estamos concentrados en el personaje. Me gustó mucho la manera en la que planteó la película, aún antes de que rodáramos alguna escena, y me dio mucha confianza saber que su plan sería trabajar en colaboración entre un pequeño grupo de personas.

¿Por qué razón elegiste un proyecto como éste? ¿Lo buscaste?

Mira, una no puede darse el lujo de rechazar una película como esta así como así. Cuando eres parte de una franquicia así de grande, que recibe tanta atención, lo abrazas con las mejores intenciones. Y yo no dudé un segundo cuando surgió la posibilidad. Me encanta el personaje de Jyn, me interesó mucho. Aunque yo nunca decido hacer una película por una única razón. El guión puede ser fantástico, pero un guión fantástico no necesariamente se convierte en una película fantástica. La combinación de la gente con la que vas a colaborar, el personaje que vas a interpretar, la estética del film y las intenciones que tienen sus productores, son las cosas que cuentan. Sinergia, eso.

¿Cómo te acercaste al personaje de Jyn?

Cuando interpreto un personaje necesito saberlo todo acerca del papel antes de colocarme por primera vez ante la cámara. En el caso de Jyn fue más fácil, porque Rogue one es parte de la mitología de algo enorme como lo es Star Wars. Había todo este universo ya establecido. Jyn tiene una relación muy compleja con su padre y este tipo de relación es parte fundamental de la historia de Star Wars. Uno de sus preceptos narrativos de la saga es definir nuestra identidad al honrar al lugar de dónde venimos, pero también rechazar ese legado. Es en esa tensión entre esos dos impulsos opuestos es donde Jyn vive. Lo que estamos narrando, en definitiva, es una historia acerca de la identidad: no solo ¿quién soy? sino también ¿en quién me podría a convertir?

¿Cómo fue encarnar a una mujer heroica e independiente en un universo poblado mayormente por hombres?

Creo que eso es muy importante. Me parece especialmente significativo que la película explora quién es Jyn más allá de los estereotipos en los que suele encasillarse a los personajes femeninos: madre, hija, esposa, novia, etcétera. El tema de la representación tiene que ver con el hecho de que los hombres son mayoría entre los guionistas, y tienden a escribir sobre lo que conocen. Lo que es fundamental, entonces, es tener más mujeres guionistas y directoras para equilibrar la perspectiva. Porque ahí es donde yace el verdadero poder: en la creación de las historias.

¿Cómo fue compartir la experiencia con Diego Luna?

Diego es un actor de talento inmenso. Es un gran compañero y durante todo el rodaje, en todas las locaciones y sets, la pasamos muy bien. Fue como si fuéramos amigos de la infancia. Es un profesional y un hombre generoso. Todos en el equipo fueron una familia para mí, y sentí pena cuando terminamos de filmar. Tengo la mejor impresión de Diego Luna. Trabajaría con él de nuevo, en seguida.

¿Tu nominación al Oscar cambió algo en tu vida?

No, no, en absoluto. Podrás creerme o no, pero para mí, la actuación es, en ese sentido al menos, como cualquier oficio. Una va ganando experiencia. Cuando actúas en más películas, más gente las ve y se siente inclinada a “verte” en otros personajes. Una nominación al Oscar te da más libertad en tus elecciones y en el tipo de proyectos que te ofrecen, eso es todo. No hay otro cambio significativo. No mejora tu digestión ni te limpia el cutis por arte de magia (risas). Si bien yo siempre he tratado de ser exigente, llega un punto en el que hay que pagar la renta. Así que debes aceptar hacer ciertas películas más comerciales y menos… artísticas. Yo trato de que mis elecciones sean más coherentes con mi visión del mundo, porque no pretendo contradecir mis propios valores. Pero haber sido parte de Rogue one me ayudó a decidir que quiero participar activamente del desarrollo de proyectos cinematográficos, y aprendo un poco más con cada uno de ellos. No me convertí en actriz porque quería conseguir gran fama o fortuna. Estoy en la actuación principalmente porque lo que quiero es hacer un buen trabajo que sea visto por los demás, que sea importante en la sociedad. Supongo que, si he de ponerme un poquito vanidosa (creo que se vale), me gustaría que me recordaran.