Miguel Bosé, feliz de llegar a los 60; "no extraño ser joven"

El cantautor español celebra esta etapa promoviendo 'Unplugged', su álbum número 25, grabado en México en mayo pasado 

A Miguel Bosé le queda poco por demostrar. Conoce de primera mano las ventajas y desventajas de la fama. “Estoy feliz de haber alcanzado los 60”, expresa el intérprete español y reconoce que con su disco Unplugged salda una deuda pendiente consigo mismo y con sus fans

Cuando se siente incómodo en una entrevista ¿qué hace?

Intento darle la vuelta a las energías, y si el entrevistador es muy pesado me tiro a la yugular. No se trata de torear sino de manejar las cosas a través de la experiencia. Si estoy en un mal día respondo con monosílabos.

¿Pero no le parece tedioso?

Claro que es tedioso, porque siempre me preguntan lo mismo. Pero es normal, se tiene que hablar de un álbum. Hay una base de cuestionamientos que sé que harán y eso lo respondo de manera técnica. Después ya depende del entrevistador, veré si hablo de política, deportes, arte o literatura.

O de usted mismo, por ejemplo de su juventud…

No extraño nada del joven que fui. Estoy feliz de haber alcanzado los 60 en estas condiciones. Cuando me preguntan si volvería atrás, respondo que de ninguna manera. Para mí la juventud no fue agradable. Tenía poco conocimiento de las cosas, muchas ganas pero sin experiencia, de modo que me llevé muchos palos. No podía salir a la calle, estaba rodeado de fans y prensa. El boom fue inmenso y duró por lo menos 10 años. Fue una locura.

¿Cómo se convive con eso?

Aprendes simplemente. Voluntariamente entras a esta profesión y si te quedas debes aceptar las reglas del juego. No hay de otra.

Aunque usted viene de una familia de luminarias, ya conocía la fama.

No tenía ni idea de lo que iba a pasar. Todas las carreras son diferentes. Quienes empezamos jóvenes no podemos imaginar lo que vendrá. Nos dedicamos a sobrevivir, al menos en mi caso. Tenía que sobrevivir a malas fans, a las críticas, a la industria, a las comparaciones y a todo lo que olía a nuevo.

¿Duele sobrevivir?

Claro, la primera etapa de mi carrera fue tan divertida como dolorosa. Mi refugio era el escenario, porque ahí no entraba nadie más. Una vez abajo era terrible, ahí estaba la realidad.

¿Nadie le advirtió lo que venía?

No, porque además nadie lo sabía. Cada caso es diferente. Mis amigos mayores solo atinaron una vez. Cuando tuve mi primer desencuentro con el público, Víctor Manuel me dijo: “Miguel esto es así”. A partir de entonces entendí que la carrera es una montaña rusa. Nunca más volvieron a acertar con los consejos.

¿Alguien le impactó al conocerlo?

Nadie me impactó porque no tenía conciencia de nada. A los 10 u 11 años me tocó hacer un trabajo sobre Picasso en la escuela. Nadie sabía que yo lo conocía, ni yo tenía idea de su dimensión. Fui a la biblioteca para investigar. Para mí era Pablo, había pintado con él y cargado sus cuadros, pero no lo conocía como Picasso. Imagínate, ese era mi mundo. Una de las primeras mujeres que me cargaron fue Ava Gardner. Era otra época, artistas, toreros, pintores y poetas convivían mucho. Ahora ya son medios más separados. Solo tengo dos o tres amigos músicos.

¿Quién lo mantiene con los pies en la tierra?

Mis amigos de la infancia me conectan con la tierra, aunque la verdad no levito tanto. Además, mi as en la manga es venir de una familia de famosos de modo que ya sabía que levitar no ayuda.

¿Compra discos?

Compro muchos discos, hace poco compré una colección de Glenn Gould y es buenísimo.

¿A qué concierto ha ido por gusto?

Voy a muchos conciertos como espectador. Hace poco fui a ver a Alborán, también a Los Rolling Stones y a Jorge Drexler.

¿Qué es lo que menos le gusta de usted?

Hace 30 años te habría dicho muchas cosas. Muchas las he rectificado, otras las he asumido y ahora convivo con ellas. Todas las que se avecinan al pecado las protejo especialmente.

¿Es un gran pecador?

Soy el rey del pecado. Por eso creo en la gente que se rompe y tiene defectos de fábrica, en todos los sentidos. Me dan ternura. Este tipo de cosas son las que marcan la diferencia. No me fío de quienes van de perfectos.

RECUADRO

Nació en Panamá en 1956. Hijo de la actriz Lucía Bosé y del torero Luis Miguel Dominguín. Su padrino fue Luchino Visconti y conoció de cerca a Picasso y a Ernest Hemingway. A lo largo de su carrera ha vendido más de 20 millones de discos. Entre ellos destacan: Bandido, Salamandra, Los chicos no lloran y Sereno. Además ha participado en las películas: Muerte en Venecia, Retrato de una familia, Tacones lejanos y La Reina Margot, entre otras.