Guillermo Arriaga: “No soy vengativo, pero luego no queda de otra”

El celebrado cineasta y novelista mexicano habla de su vida, su nuevo libro ‘El salvaje’ y del ritual de la cacería, de la que es practicante 

Apenas tenía tres años cuando Guillermo Arriaga (Ciudad de México, 1958) descubrió la cacería. Para él, ir tras la presa con arco y flecha es un rito tan profundo como hacer literatura o cine. De su pluma han salido los guiones de Amores perros, 21 gramos y Los tres entierros de Melquiades Estrada. Además ha publicado Escuadrón guillotina, El búfalo de la noche y Un dulce olor a muerte. Sin dudarlo, Arriaga se asume como un tipo duro, para muestra baste decir que perdió el olfato a fuerza de pelear en la calle. Su novela más reciente es El salvaje (Alfaguara).

¿En qué casos se justifica la venganza?

La venganza no debe justificarse. A mis hijos les digo que su calidad humana no depende de los demás. Pero a veces está tan podrido el sistema de justicia, no solamente en México, que el hervor solo se calma a través de la venganza. No soy partidario, pero a mucha gente no le queda de otra.

¿Se ha vengado?

Nunca. No me han ofendido a tal grado. No soy rencoroso ni vengativo.

Su vuelta a la novela fue extensa. Todos sus libros anteriores caben en 'El salvaje'.

Es verdad. Aquí condenso todos mis temas y preocupaciones. No sabía cómo iba a terminar. La escritura fue un misterio, la primera versión tenía mil 200 páginas.

Decía Faulkner que escribir es editar…

Escribir es reescribir. El proceso es misterioso porque te lleva el inconsciente y la escritura es cribar, rehacer.

¿Cuándo empieza una película tampoco sabe a dónde lo llevará?

Nunca sé el final, en ninguna de mis historias. Escribir en cualquier caso es un descubrimiento. No soy metódico, tengo déficit de atención, entonces hacerlo de otro modo me cuesta más trabajo.

Le gusta la incertidumbre…

Todo está en la incertidumbre y la intuición. Escribo por intuición, de niño los procesos lógicos, como la gramática, me parecían imposibles de entender. Las reglas ortográficas me las aprendí por memoria.

Se distrae fácilmente…

Sí, pero una vez que me agarro escribiendo no me detengo.

¿En la escuela cómo le hacía?

En la primaria reprobé 11 de 12 materias y me expulsaron, era bastante disperso. En la universidad fui el mejor promedio de mi generación.

¿Por qué le gusta la cacería?

Para mí significa un amor profundo a la naturaleza. Parece paradójico pero así es. De todos los miles de años que tiene el ser humano sobre el tierra, 99 por ciento de ese tiempo ha cazado. Sé que algunos no lo ven bien, pero está en nuestros genes.

¿Y qué me dice de los protectores de los animales?

La mayor parte de las iniciativas de protección a los animales vienen de mujeres, ellas son protectoras de vida por naturaleza. Los hombres teníamos que salir a cazar. He llevado a muchos protectores de la fauna de cacería y no tenían idea de lo que se trataba, casi todo son prejuicios. Se quedan con la foto y no ven lo que hay detrás.

¿Se ha tomado fotos con los animales?

Claro, pero son fotos respetuosas. No le pongo sombreritos a los venados, respeto al animal que mato y quiero tener un momento con la presa, por eso es la foto, no para presumirla.

¿Ha tenido miedo cazando?

No, mi único miedo es a las alturas. Conozco los riesgos, pero a los animales no les temo. He cazado jabalíes a cuchillo y esa es una situación peligrosa. 

¿Por qué no caza con arma de fuego?

Me descubrí como verdadero cazador cuando lo hice con arco y flecha, me ayudó a entender mejor el rito.

Tendrá buena puntería…

No, por eso practico mucho y me acerco a los animales. Conozco mis límites y nunca le voy a tirar a un venado a más de 25 metros. Casi siempre procuro hacerlo a 10 o 15 metros y para tenerlo a esa distancia hay que ser hábiles.

¿En México dónde caza?

En varios lugares de Coahuila: Zaragoza, Acuña, Piedras Negras. Cazo unas ocho veces al año.

¿Cómo perdió el olfato?

Peleando. No tenía muchas opciones. Quienes tenemos déficit de atención somos impulsivos, y crecí en un barrio bravo. La combinación resultó en esto.

¿A qué equipo de futbol le va?

Al mejor equipo del mundo, si no sabes estás reprobado. Tenemos sucursal en Barcelona.

No me diga que al Atlante…

A güevo… es un equipo para gente con huevos.

¿Le ha pedido autógrafo a alguien?

A Jimmy Connors, cuando vino a jugar la Copa Davis, llegó a entrenar y sacaron a todos del estadio menos a mí, porque me había quedado dormido. Llevaba mi cámara súper 8, y lo filmé. Ya de adulto me encontré a John Densmore, el baterista de The Doors, le pedí un autógrafo para mi hijo.