‘La La Land’ es una de las cintas más extraordinarias que he hecho, afirma Emma Stone

Este musical de Damien Chazelle y protagonizado por la actriz estadunidense aspira a cambiar las tendencias de la cinematografía 

Emma Stone (Scottsdale, Arizona, 1988) logró doble nominación al Oscar y tiene uno de los rostros más conocidos de esta era cinematográfica. Ha trabajado con directores de renombre en cintas muy aclamadas como Birdman, de Alejandro González Iñárritu, Magic in the moonlight e Irrational man, de Woody Allen, y Loco y estúpido amor, de Glenn Ficarra, y John Requa, además de participar en éxitos de taquilla como dos secuelas de El hombre araña; sin embargo, la actriz no se ha dejado deslumbrar por el estrellato y mantiene su vida privada al margen de su trabajo.

Ahora protagoniza La La Land, el musical de Damien Chazelle que ha levantado grandes expectativas y que obtuvo 14 nominaciones a los premios Oscar, incluyendo uno para Emma como mejor actriz. La cinta ya se estrenó en México.

¿Sabías que ibas a cantar y bailar cuando te propusieron el papel? ¿Cómo te sentiste al respecto?

Cuando me llamó Damien yo estaba haciendo Cabaret, en Broadway, así que eso no me intimidó, bueno, no mucho (risas). Lo que me daba cierto miedo era el tono de la película, entender cómo lo íbamos a lograr, porque esta es una cinta atípica incluso dentro del género de la comedia. Damien me contó la idea que tenía en la cabeza antes de pasarme el guión. La idea de un musical contemporáneo con una conexión tan visible con las grandes películas de los años 50 y 60 me parece tremendamente ambiciosa, única y muy divertida. Si he hecho Cabaret y Birdman, creo que estoy lista para hacer, literalmente, lo que sea.

¿Qué fue lo más complejo, cantar o bailar?

Cantar, absolutamente. Es lo que más me intimidaba. Yo podría bailar todo el día, pero cantar es, digamos, un poco más complicado. Y con esta voz que tengo (risas). Pero el punto es ese; ni Mia ni Sebastian son cantantes profesionales, son gente corriente, que canta porque necesita hacerlo para transmitir algo. Y Damien me dio una enorme confianza en cada toma.

¿Qué diferencias hay entre aquella primera plática con el director y la película ya terminada?

Lo más interesante es que Damien tenía las cosas ya completamente definidas en su primer borrador. En ese momento, los personajes centrales eran más jóvenes, tenían un poco más de 20 años, así que hizo algunos cambios sobre la marcha, pero la esencia de la trama se mantuvo. Fue fascinante ver cómo Damien se iba moviendo desde algunas de sus ideas originales hacia la dirección que, a lo mejor sin saberlo, le estábamos proponiendo. Pero todo se cumplió de acuerdo a lo que él quería. Es extraordinario comprobar, al ver la película terminada, cómo logró ejecutarlo.

El director ha mencionado varias veces la influencia que tuvieron en él varios musicales clásicos. ¿Tuviste oportunidad de verlos?

Sí, fue parte de nuestra tarea. Damien organizó para el equipo un par de proyecciones de los clásicos de Jacques Demy, Los paraguas de Cherburgo y Las señoritas de Rochefort. También vimos Cantando bajo la lluvia, West side story y Top hat. Amo a Ginger Rogers y Fred Astaire. Lo más importante fue llevar a nuestros personajes, el de Ryan y el mío, a una actualidad muy reconocible. A que sean vistos como personas de este tiempo, como te decía, gente como uno. Creo que pudimos llevar esos personajes bien actuales a moverse en todos esos maravillosos mundos que proponen las películas clásicas.

¿De todas ellas cuál te gustó más?

Los paraguas… Nunca la había visto antes y me partió el corazón. Estaba llorando como una niñita cuando terminó. Me pareció hermosa, ¿la conoces? Definitivamente al verla entendí de qué estábamos hablando con Damien. Me iluminó perfectamente. 

¿Qué tal volver a trabajar con Ryan Gosling?

Oh, podría trabajar con Ryan eternamente. Es la tercera vez que lo hacemos y llegué a la conclusión de que ambos tenemos la capacidad de movernos bien uno frente al otro. Todo empezó en Loco y estúpido amor; me dio mucha confianza entonces y me la sigue dando. Es un compañero de primera y un amigo maravilloso. Las cosas se facilitan cuando dos personas se conocen tan bien. Nos reímos mucho al recordar que habíamos hecho la escena de Dirty dancing en aquella película, aunque no se compara nada con todo lo que tuvimos que hacer en esta.

Hablando de escenas, ¿cuál es tu escena preferida?

El baile en Griffith Park después de la fiesta, de donde tomaron las fotos para el cartel. Esa escena la filmamos el 17 de septiembre de 2015. Solo cinco tomas, aunque nos llevó dos días hacerla y mucho tiempo previo de ensayos. Cuando la terminamos, Ryan y yo nos sentimos muy felices con el resultado porque sabíamos que era una de las piezas esenciales de la película.

¿Y de las canciones?

Si hay algo que me gusta en La La Land es el sentido de cada canción. Todas son bellísimas. Justin Hurwitz entiende a la perfección lo que le pasa a dos personas que se enamoran y lo plasma en cada canción. De las que a mí tocan, me gusta “A lovely night”, que es la del baile, y sobre todo “Audition”. Esa canción habla tan perfectamente de cómo me he sentido en algunos momentos de mi vida y cantarla fue maravilloso.

Hubo escenas que en pantalla se ven prodigiosas. ¿Hay que ensayar mucho para que algo así quede perfecto?

Oh, Dios, sí. El número del Observatorio en particular, donde literalmente salgo volando, lo ensayamos más que ningún otro porque fue al final del rodaje, lo último que hicimos. En total tuvimos dos meses y medio de ensayo general y seis semanas de rodaje, pero no fue pesado ni complejo, sino muy divertido. Volar… digamos que fue algo divino, aunque ustedes no pueden ver los cables (risas). Además, bailar con Ryan siempre es un placer.

La película habla de seguir los sueños, aún a un costo muy alto. ¿Qué opinas?

Todo sueño nos va a exigir algo; pequeños o grandes sacrificios que a la larga podrán haber valido la pena. Yo puedo decirte que sí, he pagado un precio por mis sueños, en horas de descanso, en momentos con mi familia, pero creo que han sido apuestas que me han salido bien. Estoy contenta con lo que he logrado hasta ahora, sobre todo luego de estos dos años en los que he tenido oportunidades extraordinarias en mi trabajo. Mis sueños han ido cambiando sobre la marcha y no se parecen a los del principio de mi carrera. Es cierto que he tenido altos y bajos en 10 años de profesión, pero los malos momentos son vitales para que puedas seguir adelante.

¿Crees que este musical puede cambiar el panorama cinematográfico de hoy?

No lo sé. Por ejemplo, hoy lo que más gusta son películas de superhéroes. Yo ya fui parte de eso cuando hice El hombre araña, y la verdad no me arrepiento. Sin embargo, lo que más busco son propuestas originales. Sé que le da miedo a los estudios invertir un montón de dinero en algo que muy bien podría no pegar, como un musical, por ejemplo, pero no hay nada como ser parte de algo original. Rodar Birdman, hablando de eso, fue fundamental para mí. Y ahora, La La Land, que es lo más extraordinario que he hecho hasta ahora.

¿Quizá pueda esta originalidad cambiar la tendencia actual?

Como decía, creo que depende en parte de hacer un esfuerzo global, de que la gente no quiera ver lo mismo una y otra vez y que empiece a pedir contenido original, algo que los rete, que los emociones de otras maneras. Espero que esta película, de un modo u otro contribuya a esa causa.

¿Y de paso llevarte un Oscar?

Bueno (risas)… No creo que haya nadie que se dedique a esto que te vaya a decir que no le gusta que le den un premio como ese, pero no me dejo llevar mucho por la idea, ¿me entiendes? No haces una película pensando “¡Uy! ¡Me van a dar un Oscar!”, eso me parece un poco ingenuo. La verdad es que para mí, lo más importante es seguir haciendo cosas buenas, que me signifiquen algo y, con algo de suerte, le digan algo a los demás.