Diego Cataño: “El rollo de los ‘narcos’ ya cansa; hacen falta historias luminosas”

El actor mexicano quiso ser futbolista de los Pumas y terminó actuando y dirigiendo cine; luego de varias cintas mexicanas, alcanzó proyección internacional con la teleserie sobre Pablo Escobar

Diego Cataño llegó al cine por mera coincidencia. Su camino apuntaba para el futbol, pero todo cambió cuando participó en los filmes Zurdo y Temporada de patos. Desde entonces no ha dejado de trabajar en el cine, ya sea como intérprete, editor o director —ya cuenta con tres cortometrajes. Su participación en la serie Narcos, con el papel de La Quica, uno de los hombres cercanos a Pablo Escobar, le ha valido el reconocimiento en Latinoamérica.

¿Cómo escoge un papel?

Me gustan las historias que me cuentan algo. Quizá había sido muy mamón con los proyectos, pero ahora necesito pagar la renta, entonces me urge trabajo. Aun así, me enfoco en contar cosas con las que me identifico o que tengan fuerza. El cine es una buena herramienta para que el tejido social se reconstruya.

Cuando dice que es mamón, ¿quiere decir que ha rechazado más papeles de los que ha aceptado?

Exactamente. Por momentos me he perdido del medio, por eso también me he dedicado a la dirección. En mi tiempo muerto me la paso escribiendo y dirigiendo.

¿Dónde se construye una buena historia, en la escritura, la actuación o la dirección?

Lo que más me gusta es actuar, me abrió la ventana al mundo del cine. Sin embargo, me identifico mucho con el quehacer cinematográfico. La base de una buena historia está en el guión y en los personajes; dejaría al director en tercer punto, aunque sé que muchos realizadores me quebrarían por decir esto. El director es un orquestador, más que un ejecutante o un intérprete. Una buena película se hace por una conjunción de fuerzas.

Usted llegó al cine por azar…

Sí, empecé con un director al que no le gustaba trabajar con actores profesionales. Por buena o mala suerte me seguí en esto. Yo quería ser futbolista, era mi sueño guajiro. En mi familia todos son artistas y yo quería rebelarme. Jugué en las fuerzas básicas de los Pumas, pero al regresar de la presentación de Temporada de patos en Cannes me dieron cuello.

¿Le sigue yendo a los Pumas?

Por supuesto, Puma de corazón.

¿Cambió mucho a partir de ‘Narcos’?

Narcos ha sido muy interesante, tiene una proyección gigante. Netflix es un parteaguas en la industria. Después de pasar desapercibido con proyectos locales, creo que me tocaba un momentito de mayor proyección.

Después de conocer un poco de Pablo Escobar, ¿cómo le cayó?

Yo lo amaba. Como La Quica fue un honor servir al patrón, pero desde afuera de la historia me parece delicado darle tanto poder a un personaje, que por más humanismo que tenga, fue un monstruo. Hay que empezar a pensar en otras historias y contenidos. Soy feliz de haber participado, pero ya es momento de darle la vuelta a los narcos, a los migrantes.

¿Este tipo de producciones terminan siendo apología del ‘narco’?

Sí, se engrandece a los personajes y ahí radica el éxito de la serie. Es peligroso e interesante a la vez.

Ya le tocaron varios personajes de ‘narcos’ o migrantes, ¿no se estará encasillando?

El cine responde a su presente. El rollo de los narcos me tiene cansado. Hacen falta nuevas historias, más luminosas. Cuando sienta el peligro de encasillarme dejaré de hacer determinados personajes.

¿Tiene un ritual para actuar?

Llevo mis personajes a través de lo físico. Estudié circo en Argentina, en realidad viví en el circo y tuve toda esta educación de la disciplina física. Me han tocado muchos personajes contenidos, de poco diálogo, entonces controlar mi cuerpo es de gran ayuda.

¿Cómo llegó a un circo en Argentina?

Siempre he sido un apasionado del amor y las mujeres; estaba perdido buscando a una mujer en Argentina. El circo estaba cerca de casa y les pedí asilo. Me pasa seguido, así filmé mi primer cortometraje en Francia, buscando a otra mujer perdida allá.

¿Qué pasó con las mujeres?

Así como llegaron se fueron. Han pasado como ocho años, ya deben ser mamás probablemente, no sé en qué anden, pero siempre he sido un ser muy apasionado.

De los Pumas, ¿a quién tiene en un altar?

A Hugo Sánchez, es mamón, pero lo amo. Nunca se me va olvidar cuando llegábamos al estadio y lo habían expulsado el partido anterior: ¡ponía su saco en representación de él en la línea de banda! Tenía eso, pasión.

RECUADRO:

Nació en Cuernavaca en 1990. Ha participado en las películas Zurdo, Temporada de patos, La Zona, Lake Tahoe, Savages (dirigida por Oliver Stone) y Desierto. Recientemente trabajó en la cinta ecuatoriana Sin muertos no hay carnaval y en la teleserie Narcos, de Netflix. Ha dirigido además los cortometrajes Cerdos, Alter y Domingo.