Barbara Jatta: la mujer detrás de los Museos Vaticanos

El 20 de diciembre, el Papa designó por primera vez a una mujer en este cargo de ese Estado, pero la funcionaria declaró: “Cuentan la preparación; no soy una cuota de género”

Barbara Jatta desciende de una familia ilustre procedente de Ruvo di Puglia (municipio de la provincia italiana de Bari), pueblo donde en tiempos antiguos las familias enterraban a sus muertos de cara al Este (hacia la salida del sol), recostados sobre su lado derecho, en una posición ligeramente inclinada, en señal de bienvenida a la vida eterna. Tenían por costumbre depositar en el interior de las tumbas los objetos más preciados del difunto: collares, perfumes, floreros y sartenes para las mujeres; armas para los guerreros, premios y trofeos para los atletas, juguetes para los niños. Monedas de oro y vasos finamente decorados.

Antes de 1800, Ruvo di Puglia no era una ciudad famosa, no figuraba en el mapa de los arqueólogos, buscadores de tesoros o coleccionistas de arte. Fue a partir de 1820 cuando, accidentalmente, los agricultores empezaron a descubrir en sus terrenos los tesoros enterrados. La euforia por rescatar las reliquias ocultas se desató dos años más tarde (y con ello el saqueo), más con el afán de comercializar el arte hallado, que con el interés de instituir museos o emprender investigaciones históricas o científicas.

Algunas familias nobles de Ruvo —Caputi, Fenicia, Jatta, Lojodice— establecieron museos privados, pero muy pronto sus miembros se dejaron seducir por la avaricia, y en aras de enriquecerse perdieron su patrimonio arqueológico al venderlo a coleccionistas privados. Solo los Jatta conservaron intacta su colección, que en el lapso de 20 años se multiplicó considerablemente debido a las varias excavaciones financiadas por el jurista y arqueólogo Giovanni Jatta, quien a su muerte, en 1844, había logrado concentrar más de 500 piezas.

Aunque toda esta riqueza la heredó a su nieto Giulio, el jurista ordenó en su testamento trasladarla al Museo Arqueológico de Nápoles, disposición que la familia incumplió. En su lugar, Giulio y su madre conservaron la colección y en 1848 obtuvieron la anuencia del gobierno real para construir un edificio que pudieran utilizar como vivienda y museo. Cuando el recinto término de construirse, la colección superaba dos mil piezas. Fue así como se fundó el Museo Arqueológico Nacional Jatta.

En 1991, el Estado compró la colección familiar. En 1993, por decreto ministerial, el Museo Jatta fue declarado patrimonio nacional y el 11 de junio del mismo año fue abierto al público. Su particularidad estriba en que es el único museo de Italia que conserva intacto el trazo original de su museografía. Aquí se pueden apreciar piezas prehistóricas que datan del neolítico y la edad del hierro.

“No soy cuota de género”

Barbara no nació en Ruvo di Puglia, sino en Roma, el 6 de octubre de 1962. Estudió letras en la Universidad de Roma La Sapienza. Se graduó en 1986 y enseguida continuó con un diplomado en administración de archivos en la Escuela Vaticana de Paleografía. En 1991, se especializó en historia del arte en la Especialización de la Universidad de los Estudios de Roma. Además de su formación en Italia, realizó prácticas en Inglaterra, Estados Unidos y Portugal.

En 1994, comenzó a impartir la materia historia de la tecnología dentro de las artes gráficas, en la Facultad de Letras de la Universidad Suor Orsola Benincasa de Nápoles. Entre 1981 y 1996 trabajó como restauradora de material gráfico y catalogadora de dibujos, grabados, xilografías y litografías en el Instituto Nacional de Gráficos. Fue contratada en 1996 para laborar en la Biblioteca Apostólica Vaticana; desde entonces ha dirigido gran cantidad de artículos, investigaciones y catálogos de arte dedicados a la historia de las artes gráficas y técnicas del grabado. En 2010, Benedicto XVI la nombró curadora del gabinete de grabados de la Biblioteca Apostólica. Barbara está casada con el pediatra Fabio Midulla y es madre de tres hijos.

Se dice que el destino de la familia Jatta está ligado a los museos, a los lugares donde se preserva la memoria histórica, artística y cultural de una civilización, de una nación. De ahí que su designación como directora de los Museos Vaticanos no sorprendió al interior de ese Estado, sino a los círculos del exterior, en especial a los medios de comunicación, que difundieron la noticia resaltando sobre todo su condición de mujer y atribuyeron el origen de esta decisión al deseo que el papa Francisco ha venido manifestando desde su visita a Río de Janeiro en 2013: hacer del Vaticano un lugar menos italianizado, con más laicos y más mujeres. En su discurso, el pontífice manifestó: “No nos podemos limitar. Tiene que haber algo más. Hay que organizar una profunda teología de la mujer”.

La designación de Jatta fue oficializada el pasado 20 de diciembre. El director de la oficina de prensa de la Santa Sede, Greg Burke, escribió ese día en su cuenta de Twitter: “Por primera vez, una mujer dirigirá los Museos Vaticanos. El papa Francisco nombra a Barbara Jatta”. A partir de entonces, la prensa internacional la buscó para entrevistarla.

Un día antes de Navidad, Jatta se reunió con un reducido grupo de periodistas, a quienes intentó explicar sus planes de trabajo, por sobre los puntos que en realidad ellos querían tratar: equidad de género y la experiencia de laborar en un entorno como el Vaticano, donde las mujeres casi no tienen oportunidad de ascenso, cuestiones por las que Jatta se mostró desinteresada y evadió “inteligente y elegantemente”; no quiere saber nada acerca del “típico liderazgo femenino” (según comentarios del periodista alemán Thomas Migge en su crónica radial para Deutschlandradio Kultur).

“No hablaría específicamente de una capacidad femenina, sino de la capacidad de todo el personal que labora aquí, en los museos. Por supuesto, tengo una sensibilidad distinta de quienes me anteceden en mi nuevo cargo, pero lo que importa es la personalidad, la preparación, la experiencia. Interpreto mi nombramiento como un claro signo del deseo que el papa tiene de mayor renovación. De ninguna manera se trata de una designación sexista, aunque reconozco que una mujer en la dirección de los Museos Vaticanos puede representar un triunfo mediático, como lo estamos atestiguando. En los 20 años que llevo trabajando en el Vaticano nunca he sido discriminada por ser mujer o madre; siempre me han apreciado y respetado por mi trabajo y estoy muy agradecida. Espero que me hayan elegido más por mi trayectoria profesional que por ser mujer, porque no soy ninguna cuota de género”.

Y tampoco es una novata en el oficio de la restauración. “Ha sido parte de mi vida. Mi madre y mi hermana son restauradoras, tengo una abuela pintora, tuve un abuelo arquitecto e historiador del arte. Nací y crecí entre el olor de los solventes”.

A partir del primero de enero, Jatta dirige 13 adeptos científicos, siete talleres de restauración, 20 departamentos administrativos y más de 50 galerías, con un universo cercano a mil trabajadores; es la responsable máxima de un tesoro cercano a 200 mil obras de arte y de la administración de más de 300 millones de dólares, las ganancias netas de los museos (40 millones de dólares provienen específicamente del boletaje).

Jatta no es la primera mujer en ocupar un cargo importante dentro del Vaticano, pero sí la primera en alcanzar el rango de mayor jerarquía permitido legalmente a una empleada de la Santa Sede. Su nombramiento sucede al de la periodista española Paloma García Ovejero, quien el 13 de julio de 2016 se convirtió oficialmente en la primera mujer portavoz de un papa; y al de la publicista de origen marroquí Francesca Immacolata Chaouqui, asesora financiera del pontífice entre julio de 2013 y noviembre de 2015.

En el escalafón interno del Vaticano (dividido en 10 niveles), la mayoría de las empleadas se ubica entre los niveles 5 y 7. Hasta ahora, el cargo más alto había sido el de subsecretaria, el caso de la monja Enrica Rossana, socióloga de la Religión, y el de la economista laica Flaminia Giovanelli, designada subsecretaria del Consejo Pontificio de Justicia y Paz.

Ejemplos destacados son el de Silvia Guida, integrada desde 2008 al equipo de redacción del periódico L'Osservatore Romano, organismo que había mantenido sus puertas cerradas a mujeres periodistas desde su fundación, hace 150 años; el de Claudia de Giovanni, directora de la Filmoteca Vaticana desde 2006; el de Barbara Frale, comisionada para trabajar en el “enigmático” Archivo Secreto del Vaticano; el de Micol Forti, responsable de la sección de arte contemporáneo de los Museos Vaticanos; finalmente, el de la eminente Eurosia Bertolassi, mano derecha de Tarcisio Bertone, secretario de Estado durante el pontificado de Benedicto XVI.

La pugna interna

Los medios romanos y vaticanos aseguran que entre el papa Francisco y el anterior director de los Museos Vaticanos, Antonio Paolucci, no había una especial sintonía debido a las intenciones del pontífice de “abrir” las instituciones culturales a otro tipo de encuentros que no fueran solamente visitas guiadas a turistas.

El roce diplomático se agudizó tras la publicación del libro Mi idea del arte, (Mondadori-Museos Vaticanos, 2015), una conversación entre el papa Francisco y el escultor argentino Alejandro Marmo (con la transcripción de la periodista Tiziana Lupi).

En su diálogo con el artista, Bergoglio critica la conversión del arte “en una industria de lujo erigida sobre la desigualdad social”; cuestiona por qué los pobres no pueden contemplar la Capilla Sixtina (“¿Porque no tienen dinero?”), y pide que los museos del Vaticano sean “la casa de todos, el lugar de lo bello”, en lugar de “polvorientas recopilaciones del pasado solo para los elegidos y los sabios… (deben ser) una realidad vital que sepa custodiar aquel pasado para relatarlo a los hombres de hoy”, incluidos los más humildes. “La belleza une y yo quiero que esto sea el lema conductor de los Museos Vaticanos”.

Paolucci mostró su desacuerdo a las ideas vertidas por el Papa, y durante la presentación del libro (diciembre 2015) dijo que los Museos Vaticanos no son un lugar “polvoriento”. Refirió que Rafael y Caravaggio “continúan hablando a los hombres y mujeres de hoy y que el arte siempre es contemporáneo”. El profesor Paolucci, historiador del arte y ex ministro para los Bienes y Actividades Culturales de Italia, lamentó que en dos años y medio de pontificado, Francisco no hubiera atendido su invitación para visitar los museos.

A raíz de esta desavenencia diplomática, empezó a correr el rumor de que Paolucci, de 77 años, dejaría su puesto como director de los Museos Vaticanos porque deseaba jubilarse, versión que no hizo más que acrecentar la sospecha de su destitución. Cuando el papa Francisco le preguntó a quién recomendaría para ocupar el cargo, Paolucci le respondió con el nombre de Barbara Jatta. El papa no objetó y en junio del año pasado la nombró vice directora de los Museos Vaticanos; desde esa posición fue instruida en el manejo administrativo.

En ese primer encuentro con la prensa, Jatta se refirió al profesor Paolucci como una persona muy conocida y estimada, “es una autoridad científica reconocida en los ámbitos nacional e internacional. Es también una gran figura mediática; gracias a él aumentó la promoción de los museos. Su gestión administrativa y los cambios implementados a la política laboral interna, fue lo que nos permitió dar la bienvenida a 6 millones de visitantes en años recientes. En ese aspecto, estamos solo por debajo del museo de Louvre y el Metropolitan de Nueva York. Él hizo de los Museos Vaticanos una empresa tremendamente importante”.

De acuerdo con el programa de restauración dado a conocer por la investigadora, este año serán renovados la iluminación y el aire acondicionado de la Sala Constantino (perteneciente a las Estancias de Rafael), continuarán con remodelaciones al Patio de la Piña y a los Aposentos Borgia, se abrirá un nuevo acceso al Salón de los Carruajes y varias obras de arte de la Pinacoteca serán restauradas. Por instrucciones del papa Francisco, los procedimientos de restauración se realizan con técnicas que requieren el uso exclusivo de materiales orgánicos.

“Abriremos todas las formas de arte moderno, incluso aquellas no convencionales, en línea con la idea del arte expresado por el papa Francisco, a quien todavía no conozco. Comprendemos que tiene otras prioridades y urgencias, pero yo le hago una invitación formal para que nos visite. Todos estaremos encantados de acompañarle en su recorrido por las salas del museo más bello del mundo.”