El trabajo en la cinta ‘Qué pena tu vida’ fue casi teatral, considera Adriana Llabrés

La joven actriz debuta en cine y revela lo complejo y los retos que ha enfrentado durante su destacada carrera.

Ciudad de México

Poseedora de una belleza clásica y de un talento que ha demostrado en las tablas, Adriana Llabrés (Ciudad de México, 1987) ha construido una carrera sólida en diversos escenarios, llamando la atención por sus colaboraciones teatrales en piezas como ¿Quién teme a Virginia Woolf?, Tribus, La gaviota y La última palabra, con directores como Daniel Veronese, Diego del Río o Angélica Aragón, y ahora hace su debut en cine por partida doble en las cintas La habitación —estrenada con éxito en el Festival Internacional de Cine de Los Cabos— y la comedia romántica Qué pena tu vida, dirigida por Luis Eduardo Reyes (Amor letra por letra), en la que comparte créditos con Aislinn Derbez, José María de Tavira e Ilse Salas, cinta que se estrena esta semana en pantallas de México.

¿Cómo describirías a tu personaje en 'Qué pena tu vida'?

Mariana es un personaje muy divertido, que es clave en la vida de Javier (Chema de Tavira). Es un personaje que le demuestra a Javier cómo sus ex novias han seguido con sus vidas después de sus rupturas traumáticas y desastrosas, y eso lo pone en perspectiva acerca de lo mal y penosa que es su vida sentimental.

¿Fue un rodaje divertido?

Fue muy divertido y me sentí muy segura. No acostumbro a estar en un proyecto en el que no estoy o desde su origen o en su entera producción. Al entrar a un proyecto en el que tienes cuatro, cinco llamados se necesita que haya mucha confianza entre el director y el actor. No conocía mucho a Luis Eduardo, pero sí su trabajo y él también conoce el mío; así que yo sabía que podía tirarme y caer en blandito; él sabía que podía pedirme más, y yo se lo daría. (Reyes) vio mi actuación en Proyecto Vanya y en ¿Quién teme a Virginia Woolf? Hay escenas que son difíciles y me ayudó mucho trabajar con Chema de Tavira para hacerlas. Hubo un gran ambiente de compañerismo y fue excelente trabajar en un tono tan arriba -casi teatral- en cine. El crew fue tan divertido, que se han convertido en mis amigos. Se nota en pantalla que la pasamos muy bien.

¿Es difícil acceder a proyectos cinematográficos?

Yo no realicé estudios en México. Estudié y luego trabajé un rato en Londres y Nueva York; entonces no tenía amigos actores o que estuvieran en la industria. Por lo mismo, para mí sí ha sido difícil. Amo el teatro y me he dedicado a hacer muchas obras (15 temporadas en cinco años), y gracias a mi trabajo he conocido a gente que le gusta lo que hago y me van integrando a sus proyectos. Bien lo ha dicho Enrique Singer: "El trabajo, llama trabajo".

También estrenas La habitación, ¿cómo fue participar en este proyecto?

Fue una experiencia llena de retos, porque es una cinta drásticamente diferente. Desde el casting hasta su ejecución. No fue fácil. Siempre he escuchado historias sobre el sismo del 85 que me erizan la piel y me entristecen. Yo no lo viví, pero mis papás se tuvieron que mudar de casa; una amiga de mi hermana nunca llegó a la escuela... y el parque de beisbol -donde prácticamente viví toda mi infancia- fue muy importante después del temblor, como una gran morgue. Siempre me he sentido cercana a lo que sucedió por lo que ya mencioné, pues es mi ciudad... y desde siempre me impactó entender cómo los mexicanos se unieron para ayudarse el uno al otro, lo cual me conmueve y me hace sentir orgullosa de que ese día, los humanos estaban ayudando a otros humanos.

¿De qué trata La habitación?

Se trata de narrar ocho historias y todas tocan fechas importantes en la historia de México. Me da mucho orgullo trabajar en la que está ambientada en 1985 con Alisarine Ducolomb y Osvaldo de León, bajo la dirección de Alejandro Valle y con unos productores que quiero y admiro, como lo son Luis Salinas y Edher Campos. En la cinta, mi personaje es una junkie, lo cual quise hacer durante toda mi adolescencia y es tan diferente a mí, aspecto que lo hace más fascinante.

Aparte del cine, tu otra gran pasión es el teatro, ¿qué tomas de las dos?

Cada formato tiene sus ventajas y desventajas... bueno, para mí, el teatro solo tiene ventajas. Me muevo como pez en el agua en los escenarios. Me siento con más permiso de hacer cosas fuera de lo ordinario. Creo que el cine mexicano se busca mucho el naturalismo y eso a me aburre un poco, entonces ni siquiera busco quedarme. Siempre me han gustado las cosas que impactan, que te enfrentan, y dentro de ello encontrar las sutilezas. Me gusta ver a un actor cargado y contenido. Tengo un conflicto con proyectos en los que no entiendo ni lo que dicen, porque no mueven la boca, en los que se supone que están conteniendo la emoción, pero realmente no le sucede nada al actor.

¿Eso te pasa también como espectadora?

Como público, quiero ser entretenida y que me hagan sentir, así sea risa, un escape para mi propio dolor. Como actriz, quiero darle eso al público. Yo no voy al teatro o al cine a ver cómo vive la gente normal en situaciones extraordinarias. Viktor Frankl lo dice en su libro El hombre en búsqueda de sentido. Uno reacciona anormalmente a situaciones anormales. Eso siempre es emocionante y uno como público o audiencia es confrontado profundamente.

¿Cuál ha sido tu experiencia teatral más satisfactoria?

¡Qué difícil! Creo que Vanya y ¿Quién teme a Virginia Woolf? Ambas obras hablan de modos de supervivencia, por lo que el teatro enfrenta con eso a los espectadores. Por las dos puestas en escena me han invitado a hacer varios proyectos en televisión y cine. Pero sobre todo, me dieron la oportunidad de conocer y trabajar con gente que admiro y ahora quiero, como Blanca Guerra.

¿Hay algún personaje que te falta por hacer?

Quiero ser Lady Macbeth. Aunque no juega durante toda la obra, sus métodos de manipulación y seducción me han atraído desde que leí la obra en la prepa. No sé si ya estoy muy grande para ser Julieta o si todavía estoy joven para ser la Lady Macbeth, pero en unos años, seguro la encarnaré.

¿Hacia dónde crees que se encamina tu carrera ahora?

Me gusta tener cierto control de los proyectos en los que estoy involucrada y las historias que hago. Ahora tengo más conocimiento y experiencia y hay un par de proyectos que estoy empujando a que se hagan. Estoy asentándome en un lugar que me emociona, en el que puedo hacer proyectos en México y en otros países, con amigos que admiro e historias que me emocionan. He visto que cuando uno hace las cosas con mucho entusiasmo y amor, los proyectos son exitosos. A mí me encanta trabajar y por mi profesión, desbordo amor.


ALEC