Javier Areán lleva la música a su propuesta plástica

Este ilustrador acaba de presentar su ‘lectura visual’ de ‘El gran Gatsby’; pero además, sigue en el mundo musical y como guitarrista revivió a su grupo Eurídice
Javier Areán
Javier Areán (Tomada de Facebook)

En medio de sus estudios de música clásica, Javier Areán encontró en el dibujo una nueva ruta. Cambió las partituras por los colores y desde entonces ha desarrollado una carrera como artista plástico que recién lo llevó a publicar una “traducción visual” de la novela clásica de Scott Fitzgerald, El gran Gatsby (Mirlo Ediciones). No obstante, inquieto como es, nunca colgó la guitarra, y después de haber militado en el grupo de rock La muerte de Eurídice, a invitación del cineasta Hari Sama, revivió el proyecto ahora bajo el nombre de Eurídice.

No son pocos los pintores que hacen música. ¿Por qué será?

Hay cierta conexión entre la pintura y la notación musical. En John Cage y algunos representantes de la música concreta es clara la representación gráfica. Kandinsky tiene ensayos que las vinculan a partir del color. No estoy tan clavado en eso, pero sin duda la banda le da otro carácter a mi propuesta plástica, quizá en algo relacionado con la inconformidad.

¿Es subversivo?

Sí, más bien soy inconforme social.

¿Qué lo tiene inconforme?

Hablando del país, hay una lista muy larga. Creo que todos estamos muy indignados.

En arte, la inconformidad muchas veces termina en panfleto.

Me cuido de no hacerlo. No me siento un artista de protesta. Mi trabajo no va de eso y procuro aludir el tema de manera universal.

Tiene un hermano músico también. ¿Cómo era el ambiente en casa?

Mi papá es melómano. Vino con la Guerra Civil Española y en casa tenía música clásica y tango. Mis hermanos mayores escuchaban rock. Mi madre era pintora amateur y me prestaba sus óleos. Como ves, mi relación con ambas disciplinas se dio de manera natural.

Así que el rock le vino por sus hermanos.

Antes de estudiar música clásica hacía rock. Cuando Hari Sama me instó a reunir nuestra vieja banda y revivir a Eurídice, reconecté. Creo que soy bueno haciendo canciones.

¿Cómo sabe cuando tiene una buena canción?

Cuando me emociono, así de simple. Si la letra me llega al corazón se que funciona.

¿Hay fórmulas?

Más que de fórmulas hablaría de métodos. Llevo años escribiendo en libretas, antes lo hacía diario, ahora solo cuando lo necesito. De esas materiales salen ideas.

¿Cómo sabe cuando terminó una obra plástica?

Alberto Giacometti, el escultor, decía que las obras nunca se terminan, se abandonan. Quizá tenga razón. Los límites de tiempo me ayudan a concretar cosas, de no ser así podría pasarme años trabajando en un mismo tema.

Salió obsesivo…

Sí, creo que todos los artistas tenemos la idea de la perfección. Es necesario aprender a vivir con ello. Siempre pienso que podría haberlo hecho mejor, pero sin torturarme. Con el tiempo he aprendido a ser menos duro y a aprovechar los procesos. Para mí, no existe una obra fracasada. Si no llegaste a donde pensabas, esa pieza quizá sea un escalón para alcanzar algo más grande.

¿Cuántas veces lo han rechazado de una bienal?

Pasa todo el tiempo y hay que asumirlo. No se vale tomarlo personal. Hace unos años me dieron una beca de la Colección Jumex con un proyecto que otras instituciones habían rechazado.

¿A lo largo de su carrea qué ha escuchado más: “sí” o “no”?

Más “no”, sin duda. Hay más puertas cerradas que abiertas.

¿Qué puerta le ha tocado más trabajo abrir?

El Fonca nunca me ha dado nada; he recibido más de las instituciones privadas.

¿Qué puertas les falta por abrir?

Sobre todo las internacionales.

¿Qué lo hace dar portazos?

La injusticia, pero no solo del gobierno, también de la sociedad. Lo vemos todo el tiempo y a todos los niveles. Abusa quien tiene una camioneta y no respeta al ciclista.

RECUADRO

Nació en la Ciudad de México en 1969. Ha realizado estudios en música y pintura. Su obra se ha expuesto en galerías de Nueva York, París, Londres y la Ciudad de México, así como en Zona Maco, el Antiguo Colegio de San Ildefonso y el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey. Además, es vocalista y bajista de la banda de rock Eurídice, con la que grabó el disco Entre el humo y las llamas.