ENTREVISTA | POR HÉCTOR GONZÁLEZ

Guillermo Zapata, El caudillo del son: “De pequeño tocaba en las cantinas”

Guillermo Zapata.
Guillermo Zapata. (Facebook)

México

El sobrenombre de El caudillo del son le viene de su época en el restaurante La Embajada Jarocha. Una vez convencido de su eficacia, Guillermo Zapata asumió el mote y lo utilizó para dar a conocer su tema Comes y te vas. Desde entonces no ha dejado de ser el cronista musical de lo que sucede en el país. Compone, produce y arregla al menos dos temas por semana y su ritmo es tan vertiginoso que si le preguntan por la canción de hace ocho días, ya no la recuerda.

 Muchos años en la músico...

Sí, desde los 11 años. Mi padre era músico empírico y bohemio. Somos ocho hermanos y quería que uno aprendiera un instrumento. Me tocó a mí, soy el quinto. Tocaba en las cantinas desde pequeño y entonces conocí ese submundo. Mi padre era muy irresponsable con la familia y yo le enseñé a cobrar, porque le exigía un pago.

 ¿Era aplicado en clase?

No solo era aplicado, era el mejor del salón y de la escuela. No era matado, simplemente tenía ventajas, pero aún siendo sobresaliente, cuando llegué a la Ciudad de México me sentí ignorante.

 ¿Cuándo empezó a componer?

Fue en México. Musicalicé poemas de Francisco Hernández, Vicente Quirarte y Jorge Esquinca, de ahí el brinco a la composición fue normal.

 ¿De las cantinas a la poesía?

En casa no había libros y me pesa, porque sé que la vida no me alcanzará para leer lo que me gustaría. Por eso leo a los clásicos. Soy de Coatzacoalcos pero me crié en Minatitlán, un día un chavito tiró una caja al arroyo, entre las latas y todo rescaté un libro, El conde de Montecristo, de ahí seguí. Si algo me gusta de la capital es que encuentras casi todo y muchas cosas incluso gratis. La mayoría de mis amigos son escritores, me interesan menos los músicos porque no encuentro de qué platicar con ellos.

 No faltará el músico que se enoje con usted por decir que con ellos no se puede hablar.

Lo que menos me interesa es hablar de música, me gusta tocarla. Incluso quienes mejor hablan de música son los escritores, porque le encuentran otras vertientes.

 ¿Y con los políticos?

Tengo, como decía Zedillo, una sana distancia. Algunos intentan hacerse tus amigos como Javier Lozano. Cuando se traía en jaque a Marcelo Ebrard compuse “Hay que cortar por Lozano”, al escucharla me llamó para felicitarme. Quedamos en que nos veríamos pero nunca le llamé. También Francisco Ramírez Acuña me pidió una canción donde hablo de él. No he recibido ni amenazas ni reclamos.

 ¿Algún 'narco'?

Anterior a las canciones políticas tuve una banda, La mata del son. Teníamos un fan que un día me invitó a comer y me sugirió lavar dinero. Por supuesto me negué. Me gusta andar por la calle sin miedo.

¿Lavar dinero?

Lavar dinero por medio de la música es facilísimo. El panorama de la canción popular está dominado por los grupos del norte, esto se debe a su cercanía con el narcotráfico. De la noche a la mañana surgen bandas con uniformes, camiones y sus canciones inundan las estaciones de radio.

¿Cambio el son por la canción de actualidad?

En el Conservatorio le comenté a mi maestro, César Molina, sobre la falta de buenas letras en la música tropical. Me instó a que las hiciera y tuve a la mejor banda de son de México. Luego vino lo de Fox y Fidel Castro, y en casa de Ernesto Lumbreras les dije que haría una canción titulada “Comes y te vas”.

Modestia no le falta…

Es verdad. El Son Marabú, de Agustín Lara, no era la gran cosa, él sí, pero su grupo no. La Justicia tenía buenos arreglos y músicos, pero sus canciones eran malas; La Libertad, lo mismo.

¿Hay truco para hacer una canción?

Lo mejor que puedo hacer es no preocuparme y husmear en las noticias.

¿No maquila canciones?

No, ese es el riesgo, pero lo combato leyendo mucho y encontrando estructuras. A veces intercalo la declaración del político, o la pongo de estribillo. Hay muchas formas de salir de la rutina.

Pero no deja de ser obligación…

Sí, no todas salen igual. No me gusta la canción que hice cuando Aristegui salió de la W. Me ha sucedido que doy por sentado una noticia y no es verdad, alguna vez he rectificado.

¿Hoy a qué suena el país?

A una canción depresiva, triste, una milonga. La población está deprimida, no hay político en quien creer...