De aburridas, buenas y la otra bruja de Blair

Función Dominical
Función Dominical
Función Dominical (Especial)

Sangre de mi sangre es una de esas películas simples y entretenidas en que hay un malo no muy malo, un malo no muy tonto y una chica inteligente que no se deja proteger. Mel Gibson vuelve a la farándula dispuesto, como siempre, a cobrar venganza y a demostrar que, si te metes con su sangre, sangre pagarás. Si te gustó Mad Max (la primera, que las otras son muy malas) esta película es para ti.

La asesina es un filme chino muy bonito pero muy aburrido. La imagen es deliciosa, los paisajes son tan espectaculares como el vestuario y los movimientos de cámara. Si recuerdas aquella película vietnamita que se llamó El olor de la papaya verde, y si piensas que sus planos largos y sensuales son lo que hace del cine “el séptimo arte”, ésta película sin duda es para ti.

Y hablando de películas aburridas, Los últimos días en el desierto no es solo aburrida, es lo que le sigue. Rodrigo García se pone teológico y se olvida que Martin Scorsese ya filmó una historia con base en La última tentación de Cristo, de Nikos Kazantzakis. No es que García siga al pie de la letra la historia de las tentaciones del Hijo de Dios pero lo pone a caminar por el desierto hasta llegar a la cruz, en una serie de secuencias bien fotografiadas por el Chivo Lubezki, que culminan con un par de tipos vestidos a la moda del siglo XXI mirando por un precipicio. ¿De qué se trató? Tal vez Rodrigo García se lo haya explicado a sus amigos en una soirée con quesos y vino tinto. Por sí sola la película ni se entiende ni se explica ni vale la pena poner nuestro cacumen al servicio de una obra que, en todo caso, tiene que ser completada por la imaginación de algún entusiasta espectador.

En cambio Kubo y la búsqueda samurái es una animación deliciosa. Lo es para quien sea adolescente o al menos le quede algo de la emoción que sentía al final de la infancia: querer ganar el mundo y volverse samurái. Esto es lo que tiene que hacer el pequeño Kubo en esta película, una obra de arte que recuerda los mejores momentos de la animación de fines de la era soviética. La historia no es muy original, pero si te gustó El libro de Kells, ésta película es para ti.

Los franceses siguen empeñados en destruir el recuerdo del gran cine que hace ya más de 40 años sorprendió al mundo con La nueva ola francesa. Lo hacen imitando lo peor de Hollywood: la “comedia romántica.” No vale la pena culparlos, los productores mexicanos quisieran lo mismo: una película barata basada en la vieja historia del chico que conoce a una chica, se enamora y todo lo demás. Es cierto que esta historia ha dado dos o tres obras de arte, pero solo si los involucrados son grandes actores. No es el caso de Un hombre a la altura, película bobalicona basada en los entuertos que causa que una chica alta se enamore de un chaparrito y nada más. Un hombre a la altura sigue demostrando que el humor francés hace muchos años que no está a la altura del humor inglés.

La bruja de Blair es una verdadera estupidez. Puede que uno vaya a verla creyendo que con dos antecesoras tan despreciables los productores han decidido limpiar su honor de narradores y ofrecer cualquier cosa que trascienda los horrores estéticos del falso documental. Nada de eso. La bruja de Blair sigue las andadas de sus antepasados y solo sirve, me imagino, si uno es un adolescente que quiere estar a oscuras con el objeto de su afecto en la parte más alejada de la pantalla. No hay nada en La bruja de Blair que valga la pena. Como la ya mítica película El proyecto de la bruja de Blair estamos ante una de las obras más mediocres en la historia del cine mundial. ¿La diferencia? El proyecto nos tomó desprevenidos. Caer en el cine para ver esta nueva versión es como sumirse ex profeso en un timo por internet.

Aunque Miss Peregrine y los niños peculiares no termina por ser una mala película, la verdad es que está lejos de ofrecer al público infantil (y a sus papás) el esperado regreso de Tim Burton. Es cierto, la cinta es hermosa, pero la idea se parece demasiado a Los X-Men como para olvidar que Burton alguna vez brilló por su creatividad. Frankenweenie, en 2012, es el último gran filme de este director. Aún así, Miss Peregrine no está mal si uno no abriga demasiadas esperanzas en la originalidad de la imagen y el desarrollo de la película de un realizador que, sin duda, sigue valiendo mucho.

Horizonte profundo es más que la película sobre un desastre ecológico y algo más que una cinta en que Mark Wahlberg muestra su sobrada musculatura. El guión está bien construido y recuerda esas filmografías de desastres (Infierno en la Torre o La Aventura del Poseidón) en que, aunque uno sabe cómo va a terminar la cosa, sigue estando al borde del asiento. Si te gustan los dramas “serios”, los dramas a secas o simplemente un thriller que te mantenga entretenido, te recomendamos este filme.

El Alien y yo es una película mexicana tan extraña como su título. La historia va de un tecladista con síndrome de Down que quiere formar parte de un grupo de punk, que termina por volverse tecnocumbia. Cuando Jesús Magaña (el director) no sabe cómo narrar su película, utiliza ese recurso llamado “brechtiano” que consiste en hablar directamente al espectador. No se trata de algo original y aunque la cinta tiene sin duda buenas intenciones, de buenas intenciones está pavimentado el camino al olvido del mal cine nacional.

Colin Firth interpreta a Max Perkins, editor de Thomas Wolfe, Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald en Pasión por las letras. La película está tan bien ambientada y producida con tanto cuidado que parece que los realizadores se olvidaron un poquito del guión. Aún así, está muy bien actuada y se sostiene. Pasión por las letras es una obra imprescindible tanto para los amantes del cine como de la literatura. No es tan buena como Capote, de Bennett Miller, aunque la cosa por ahí va. Si te gustan las disquisiciones literarias en un ambiente lluvioso, no te la debes perder.