El misterio del penacho de Moctezuma

Con base en investigaciones antropológicas y estéticas, Jaime Kuri filmó un documental sobre la obra plumaria que se encuentra en Austria y logró un importante registro fílmico.

Ciudad de México

Alrededor de la historia del penacho de Moctezuma hay más leyendas que certezas. Bien a bien no se sabe si en realidad perteneció al emperador azteca o si era una insignia y no una corona. Se desconoce también cómo llegó a Europa y en concreto a Austria, país donde se encuentra.

A fin de arrojar luz sobre sus mitos, la doctora María Olvido Moreno ha realizado profundos estudios sobre la pieza. La especialista del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM incluso trabajó dos años junto con la alemana Melanie Ruth Korn en los trabajos de restauración.

A partir de 2013, Moreno sumó un nuevo eslabón en sus trabajos alrededor del penacho al colaborar con el documentalista Jaime Kuri en la realización del filme El penacho de Moctezuma. Plumaria del México antiguo, producido por Tv UNAM/ Opma.

La película surgió por iniciativa de Ernesto Velázquez, titular de la televisora universitaria y de María Teresa Uriarte, encargada de Difusión Cultural de la institución, recuerda Kuri en entrevista.

De las investigaciones de María Olvido Moreno en Austria se desprendió el libro El penacho del México antiguo, nombre con que es conocida la pieza en el Museo del Mundo, antes Museo Etnológico de Viena. Ante la imposibilidad de certificar si realmente fue de Moctezuma, los académicos consideran más acertado llamarlo así.

En principio el volumen fue la columna vertebral del documental. “Lo primero que hicimos fue evaluar los materiales con que contábamos. Desde el principio vi difícil la posibilidad de tener el penacho, dada la cantidad de permisos a conseguir y la lejanía.

“Enrique Pérez Jiménez, también colaborador de la UNAM y compañero de María Olvido, tuvo a bien acompañarla en varios momentos y nos facilitó fotos y videos de algunos momentos del proceso de restauración”, explica Kuri.

Aun así se solicitaron las autorizaciones requeridas a las instituciones de Viena y al Museo de Antropología de México. Aquí no hubo problema pero en Austria tardaron en responder. “Como no teníamos la certeza de ir a Viena empezamos por filmar la reproducción. Llegué a plantear la posibilidad de hacer un documental noir donde nunca vez el objeto en cuestión. Pensé que en eso quedaría la historia y que nos tendríamos que basar en lo que tenemos en México”.

Entrevistas con Eduardo Matos Moctezuma, Alfredo López Austin, Lourdes Navarijo Ornelas, Rosana Calderón, Luis Guillermo Olay, Abisai García Mendoza, Lorena Román, Alberto Rojas y Martha Carmona, reforzaron el carácter científico del filme.

Durante la segunda mitad de 2013 trabajaron con elementos sueltos y con base en la reproducción del soporte trabajada por Moreno y Melanie Korn. El filme se orilló hacia una revisión técnica científica e histórica del penacho pero también del arte plumario de aquella época.

Tiempo después recibieron la autorización por parte de Austria para filmar el penacho, a través de las vitrinas por supuesto. “La televisión austriaca nos prestó equipo, estábamos muy limitados en cuanto a las vitrinas. Era angustiante trabajar sobre un solo objeto porque solo podíamos filmar de un solo ángulo. Nos dieron un solo día para las tres piezas y otro para platicar con el director del museo y el curador”. Allá se concretaron las entrevistas con: Sabine Haag, Steven Engelsman, Gerard van Bussel, Katharina Küsther-Heise y Melanie Korn.

Actualmente solo quedan siete piezas de arte plumario, el penacho, un chimali y un abanico están en el Museo del Mundo en Viena, Kuri consiguió hacer tomas de las tres, pudo también viajar a Stuttgart, Alemania, para captar las otras cuatro. El penacho de Moctezuma. Plumaria del México antiguo, es el primer registro audiovisual que conjunta todos los objetos. “Me interesaba mucho la iconografía de penachos en el mundo prehispánico. Tuvimos acceso al proyecto de Pintura Mural en Investigaciones Estéticas de la UNAM, eso le dio coherencia y riqueza visual a la película. El penacho representa una cultura visual”, cuenta Kuri.

Para la parte musical, el director invitó a Mario Lavista: “Le mostré algunas tomas, no tenía tiempo para componer pero me dio varios discos con su música y me ayudó a seleccionar ciertas piezas. Poco a poco la película cobró vida. Después vino la narración de Juan Manuel Bernal, quería que la densidad del texto se aligerara con la voz”.

El resultado es un documental que privilegia toda la información dura alrededor del objeto, pero sin descuidar el misterio que envuelve su historia.


¿Se imaginó la repercusión que ha tenido la película?

Nunca. Me di cuenta que el proyecto crecía cuando recibimos el apoyo de la Televisión Pública de Austria. Nos facilitaron equipo, archivo y permisos. Eso me permitió ir a Stuttgart para filmar las otras piezas de plumario. Eso le dio un giro al documental, porque es la primera vez que se reúnen las siete piezas existentes de arte plumario del siglo XVI.


El documental aporta información científica del penacho de Moctezuma; sin embargo, existe mucha ambigüedad a su alrededor porque no hay demasiadas certezas.

Al principio me angustié porque sabía que quedarían hilos sueltos. Después me di cuenta que no estaba tan mal porque aun la investigación publicada de María Olvido tiene cabos sueltos. Por otro lado, sí creo que planteamos cosas nuevas. La película se sumerge en la parte técnica y científica más que en su parte social. Como dice Matos Moctezuma, no importa si es o no de Moctezuma, está comprobado que es una pieza mexicana.


Tampoco es una corona, sino una insignia...

Los grupos de concheros afirman que es una corona, pero yo me remití a las investigaciones científicas avaladas por la gente de la UNAM. No es una corona, no hay referencias en códices de que algún gobernante haya sido coronado con un artículo como éste. En la entrevista, el antropólogo y curador de la sala del museo en Viena, Gerard Van Bussel, dice que cuando redescubren al penacho, se redescubre a Moctezuma. Si bien los penachos siempre han estado relacionados con las tribus americanas, lo que atraía de esta pieza es que no era de un forajido o guerrero sino de un emperador, por eso se le llamó la corona de Moctezuma. Aunque la realidad es que no sabemos si en verdad era de Moctezuma, incluso se dice que pertenecía a una mujer. Existe otra versión que apunta a que no llegó a Europa por Hernán Cortés o Carlos V, sino que durante su traslado fue robado por un pirata francés.

 

 

¿Este tipo de leyendas fortalecen su mito o debilitan su importancia histórica?

Pienso que lo fortalecen porque el misterio es lo más importante. Se sabe que se enviaron más de 200 penachos, cientos de abanicos y piezas de plumaria. Pero no hay un control de los envíos. Es curioso porque aunque el archiduque era primo de Carlos V, esas piezas fueron adquiridas a través de otro gabinete de maravillas. Se documentan a partir de su llegada a Viena.


¿Por qué no existía un documental de este tipo cuando alrededor del penacho hay incluso una petición diplomática?

Es rarísimo. Al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando Alemania invade Austria, el primer país en condenar la invasión fue México. Al término de la guerra, el ministro austriaco declaró que devolverían el penacho. Hubo varios intentos desde entonces y se entró en una especie de estira y afloja que no ha terminado.


Según María Olvido es prácticamente imposible su regreso dadas las condiciones del penacho.

El documental toca el tema. Efectivamente la fricción de las piezas de oro que no son regulares van cortando las barbas de las plumas. Sabemos que el traslado le restaría décadas de vida. Ahora bien, si se pudiesen replicar las condiciones de antivibración en que están en su vitrina no habría problema. Pero nadie se quiere echar ese tiro.


¿Existió algún momento donde realmente estuviera cerca de regresar a México?

Hasta donde sé, hubo una cercanía importante cuando se firmó el convenio de colaboración binacional entre el INAH y el Museo Etnológico de Viena, esto fue durante la administración de Felipe Calderón, quien quería traerlo en calidad de préstamo para las conmemoraciones del Bicentenario. Yo creo que el traslado eventualmente se podría.


Pero si no se ha hecho antes, ¿por qué ahora sí, de qué depende?

No lo sé, dependerá de voluntad política. A los austriacos los pone felices su penacho y no creo que lo suelten. También se necesita tecnología.


El penacho es una pieza bellísima pero llegaron a Europa 200. No se sabe si realmente fue de Moctezuma. ¿Por qué representa tanto México?

Coincide con la descripción de Hernán Cortés y de hecho no queda un copilli de oro, todos los fundieron. La rapiña fue allá. Sin embargo, creo que representa la idea romántica de la corona del último tlatoani. Me parece curioso que nadie mencione que pudo haber sido de Cuauhtémoc, que es un héroe, y sí de Moctezuma que es un héroe más romántico. Para los mexicanos es el símbolo vivo de un pasado muerto.


¿Y de una soberanía perdida?

No sé. En ese sentido son muchos los países que han sentido ese despojo. Los egipcios siguen pidiéndole a Alemania que devuelvan el busto de Nefertiti. Los griegos aun exigen que les regresen los relieves del Partenón. La historia del saqueo es cierta.


¿Es también el punto culminante del arte plumario?

Sin duda, además sobrevivió milagrosamente. Estuvo enrollado 300 años, tuvo plaga, hongos y sigue luciendo esplendoroso. Pero más allá de esto, la gente sí siente que hay un vínculo íntimo con el objeto.


¿Qué piensan los austriacos de la controversia que levanta en México?

Lo ven como un asunto político, pero le tienen mucho aprecio. Antes de que existiera el museo el penacho ya estaba, lo quieren mucho. Los grupos de concheros que van a pedirlo incluso los beneficia porque les atrae turistas.


¿Qué le dejó haber dirigido el documental?

Como trabajo es muy difícil tener un punto de vista objetivo. Siempre encuentras fallas, hay puntos de acierto y huecos. Me hubiera gustado compenetrarme más en la iconografía popular y en los movimientos sociales a su alrededor. Me gustaría trabajar una segunda parte donde se mostrara a la gente que trabaja el arte plumario y a los grupos de concheros que reivindican al penacho como propio. Hay un luchador que se llama El Penacho de Moctezuma y también una cantina. Por ahora solo quisimos enfocarnos en la historia del objeto y las piezas que lo acompañan en el Museo de Viena.