• Regístrate
Estás leyendo: Diez para el Coro Universitario
Comparte esta noticia
Domingo , 16.12.2018 / 02:41 Hoy

Diez para el Coro Universitario

Publicidad
Publicidad

Científico destacado, hace poco más de 10 años Juan Echevarría y otros compañeros del Instituto de Astronomía de la UNAM decidieron formar un coro. Invitaron a amigos que habían cantado en otras agrupaciones, y tiempo después se citaron para ensayar el Réquiem, de Verdi, todo un reto vocal. Luego se fueron agregando estudiantes, amas de casa y profesionistas de diferentes disciplinas, la mayoría de ellos egresados de la UNAM.

Una década después, el Coro Filarmónico Universitario ya ha cantado con las principales orquestas del país, refiere Marivés Villalobos, promotora cultural que también forma parte de la agrupación. Para celebrar esta década de existencia, el coro se presentará en el Centro Cultural Ollin Yoliztli el viernes 27 de julio a las 20:30 horas, y el domingo 29 a las 18. El coro tendrá como invitado a David Hernández Bretón, director de la Filarmónica de Sonora, que estará al frente de la Orquesta Filarmonía.

Villalobos comenta que el programa incluirá “una joyita que poquísima gente conoce en México: Nänie, de Johannes Brahms, que es como un canto evocador y celebratorio de la muerte de una belleza increíble. Después haremos la Novena sinfonía, de Beethoven. Si hay una obra que celebra al ser humano y a las buenas intenciones es esta pieza”.

Como solistas participarán alumnos recién egresados de la cátedra Francisco Araiza, pues cuando la promotora le contó al maestro de sus aventuras corales le mandó a cuatro chicos con espléndidas voces: Michelle Fox, Simone Jaime, Efraín Corralejo y Carlos Adrián Hernández.


El Coro Filarmónico Universitario es un proyecto autofinanciado que genera sus propios recursos para pagar a directores y pianistas, mandar hacer partituras y enfrentar otros gastos. La agrupación puede llegar a 170 cantantes, un gran mérito si se toma en cuenta que nadie cobra un centavo. Normalmente se presentan entre 80 y 90, según el espacio del concierto. En el caso del Centro Cultural Ollin Yoliztli, serán entre 100 y 120.

Marivés considera que “en esta ciudad tan caótica y compleja es un mérito enorme que 100 personas se junten dos veces por semana —y a veces más— por el gusto de cantar, pero además hacerlo con rigor. No hubiéramos podido cantar, por ejemplo, el Magnificat, de Verdi, si no tuviéramos ese rigor. Hay un respeto absoluto por estar en el escenario, es un privilegio para cada uno de nosotros. Es un coro que tiene alma y le sobra entusiasmo. Eso le da una diferencia ante muchas agrupaciones corales que puede haber en México, que son maravillosas, pero cuentan con patrocinio”.



Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.