Rivera y Picasso se reencuentran en Los Ángeles

A casi un siglo de que el pintor mexicano acusó al artista español de plagio, el Museo de Arte de esa ciudad los reúne en la exposición 'Picasso y Rivera: conversaciones a través del tiempo'.
"Paisaje zapatista", obra de Rivera.
"Paisaje zapatista", obra de Rivera. (Especial)

México

Los monstruos del arte del siglo XX, Diego Rivera y Pablo Picasso, se distanciaron una vez que el muralista mexicano descubrió que su colega “le había plagiado” los recursos estéticos logrados en su obra cubista Paisaje zapatista, pintada durante su estancia en París. Rivera (1886-1957) cuestionó a Picasso (1881-1973) que le copiara e hiciera el cuadro Hombre apoyado en una mesa, lo que ocasionó la ruptura entre ambos genios. Los  seguidores del artista español, creador del cubismo junto con George Braque, criticaron al muralista mexicano y también lo acusaron de plagio.

A casi un siglo de distancia de ese acontecimiento, que llevó a Rivera a dejar el cubismo y voltear hacia la riqueza cultural de México, el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles (Lacma) los volverá a reunir en la exposición Picasso y Rivera: conversaciones a través del tiempo.

Con esta gran exposición se celebra el 130 aniversarios del natalicio del artista guanajuatense (1886-1957).

La muestra Picasso y Rivera: conversaciones a través del tiempo, conformada por 150 obras, entre pinturas, grabados y acuarelas, se inaugurará el 4 de diciembre en el Museo de Arte del Condado de Los Ángeles con la presencia de la doctora Guadalupe Rivera Marín, hija del muralista mexicano.

De acuerdo con el Lacma, la exposición compara las trayectorias artísticas de Rivera y de Picasso, a partir de su formación académica y la visión compartida en el cubismo.

La exposición permanecerá montada en Los Ángeles hasta el 7 de mayo de 2017, para posteriormente viajar a México y exhibirse en el Palacio de Bellas Artes.

Los curadores de la exposición Picasso y Rivera: conversaciones a través del tiempo, son la doctora Diana Magaloni, subdirectora del Museo del Condado de Los Ángeles, y el maestro Juan Rafael Coronel Rivera, crítico de arte y nieto de Diego Rivera.

La obra maestra

Diego López Rivera, nieto de Guadalupe Rivera Marín, dice a MILENIO que las conmemoraciones, tanto por el natalicio como por el deceso de su abuelo Diego Rivera, prácticamente tendrán lugar en 2017, pero que iniciarán con esta gran muestra sobre la etapa cubista del creador guanajuatense.

“El periodo cubista de Diego Rivera no es muy largo, abarca los años en que se encuentra en París y se  involucra en el movimiento cubista, en esos años llega a pintar obras fabulosas como Paisaje zapatista, considerada una pieza excepcional al conjuntar una corriente pictórica de vanguardia con los elementos iconográficos de una nación que estaba en pleno movimiento revolucionario.

“Ese cuadro, que originalmente se llamó El guerrillero, tiene otra característica muy importante: sobre el reverso mi abuelo pintó otro cuadro: La mujer del pozo (1913). En los setenta un grupo de restauradores del INBA, al intervenir el cuadro Paisaje zapatista, descubrió que detrás del lienzo se encontraba dicha obra que el artista había cubierto con pintura morada para poder reutilizar la tela, ya que que en esos años a Rivera le tocó vivir una gran crisis en Europa”.

Refiere que previo a ese momento artístico, Rivera pintó en 1915 el retrato de Martín Luis Guzmán, ex secretario particular de Francisco Villa, y quien lo puso al tanto de lo que sucedía en México, le contó sobre el movimiento armado, lo que despertó en Rivera un gran interés y su deseo de estar presente en la Revolución, por lo que a su regreso a México inmortalizó este pasaje de la historia de México en su obra mural.

El distanciamiento

A Ramón Favela, historiador de arte de la Universidad de Texas, se debe la reconstrucción de la historia de la etapa cubista de Diego Rivera, la cual plasmó en un catálogo y exposición con el título Diego Rivera los años cubistas, que se organizó en 1984.

Al dar forma a esta faceta de Rivera, el investigador no solo documentó que esa etapa inició en 1912, pero floreció de 1913 a 1917,  también aludió al tema del distanciamiento entre ellos. Pero ese hecho fue relatado en su momento por Angelina Beloff, esposa de Diego, quien contaba que un día Rivera llegó al estudio de Picasso y al ver que la estructura de la obra Hombre apoyado en una mesa era muy similar a su cuadro Paisaje zapatista, le cuestionó ese plagio; sin embargo, Picasso respondió que era una pieza que había realizado con anterioridad, a lo que Rivera se acercó y comprobó con el dedo que la pintura todavía estaba fresca.