El flamenco Diego Amador experimenta con la salsa

Llevo el flamenco en la sangre, dice el músico que en su disco Soy de las 3000 tiene como invitados a Oscar D’León y Alejandro Sanz 
“Aunque abordo la salsa, quiero que la música no deje de sonar a mi esencia gitana”, dice Amador.
“Aunque abordo la salsa, quiero que la música no deje de sonar a mi esencia gitana”, dice Amador. (Cortesía )

Ciudad de México

México, dice con una sonrisa el pianista y cantaor de flamenco Diego Amador, “es como Andalucía, al menos lo que he visto. Estuve aquí una vez con Tomatito y también toqué con mi trío en otra ocasión. Ahora vengo a promover mi disco más reciente, Soy de las 3000 (Alacrán Records, 2016).

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Su destino estaba en la música, en el flamenco, terreno donde quien es hermano de Raimundo y Rafael Amador, fundadores del grupo Pata Negra, ha brillado al lado de figuras como Remedios Amaya, El Potito, Diego El Cigala y Tomatito, así como con sus proyectos como líder. También ha compartido la música con los jazzistas Chick Corea, Jorge Pardo, Pat Metheny, Charlie Haden y otros.

Radicado en Miami, Diego creció en el ambiente del cante y las guitarras, pero un día descubrió el jazz a través de unos discos que sus hermanos llevaron a casa. “Escuché a Chick Corea y Herbie Hancock y me enamoré del jazz. Entonces me dije: ‘Quiero tocar jazz en el piano’. A raíz de eso, con mis ahorrillos compraba todos los discos de Weather Report, Miles Davis, Bill Evans y otros”.

Durante varios años estudió en los discos, al punto de rayarlos, mientras hacía a un lado el flamenco. Sin embargo “llevo el flamenco en la sangre. Empecé a tocar el piano en las fiestas, pero música de flamenco. Me salía natural cantar y tocar por bulerías o por seguidillas, todos los estilos. Aprendí todo lo que pude del jazz, pero me di cuenta de que soy flamenco, no un jazzman”.

Amador afirma que este contacto le ha permitido expandir su lenguaje flamenco. “El jazz me permite armonizar más cuando estoy haciendo una melodía flamenca: con la mano izquierda puedo hacer una armonía más abierta. Siempre utilizo algo del jazz en el flamenco para enriquecerlo, no para desvirtuarlo”.

El músico, que también toca guitarra, batería, bajo eléctrico y otros instrumentos, en su disco más reciente fusiona en el cante su música con la salsa. “Es un género que no conozco muy bien y le tengo mucho respeto. En Madrid tenemos la suerte de contar con Alain Pérez, el bajista cubano que tocó en los últimos años con Paco de Lucía. Con él trabajé en Soy de las 3000, título de una rumba flamenca que compuse pensando en mi barrio, Las 3000, y que habla de mi familia y mi cultura gitana. Se llama así porque se refiere a las 3000 Viviendas, un barrio muy humilde, pero con mucho arte. Allí está el flamenco callejero, el más puro”.

En el disco no tocó piano, sino que se dedicó al cante y, si acaso, a grabar algunas partes en la guitarra. “Compuse otra rumba flamenca, ‘Me trae el aire’ y luego agregué temas como ‘Ahora quien’, de Marc Anthony; ‘La mujer que más te duele’, que cantó Isaac Delgado; ‘Dos gardenias’, el bolero cubano de Isolina Carrillo, y otros más. Luego de mis experimentos pianísticos con el jazz, quise hacer un disco más fresco, donde me apetecía cantar”.

Diego explica que en Soy de las 3000 utilizó los ritmos latinos, pero sin perder su voz propia. “Aunque abordo la salsa, quiero que la música no deje de sonar a mí, a mi esencia gitana. Además tengo el superlujo de contar con la presencia de Oscar D’León, el gran maestro de la salsa en ‘La sandunguita’. Como que me ha apadrinado en este disco, porque estoy cantando al lado de uno de los más grandes, por no decir el mejor, de este género”.

También hay una colaboración con Alejando Sanz en “Regálame la silla donde te esperé”: “Lo conocí en Miami y me invitó a su casa, escuchó mi trabajo y le gustó mucho, al grado que me pidió que grabara una guitarra en su canción ‘Deja que te bese’. Yo le pedí si me podía hacer el regalo de cantar en mi disco y así lo hizo. Admiro mucho a D’León y Sanz como artistas, pero son más grandes como personas”.


MRF