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Lunes , 24.09.2018 / 07:01 Hoy

“No nos hemos detenido a formular las preguntas correctas”: Maruan Soto

Con 'Pensar México', el ensayista parte de la sospecha de que nuestra conciencia política está hecha de un lenguaje que no es capaz de atrapar la realidad.

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Maruan Soto Antaki es un personaje que sabe de cigarrillos y de la procedencia del tabaco que le gusta. De hecho, así iniciamos esta entrevista mientras me mostraba sus Camel y hablaba con amplio conocimiento acerca de la cigarrera que los distribuye.

El autor de cuatro novelas y tres libros de ensayo presenta Pensar México, un acucioso volumen que pretende modificar nuestras reflexiones a través de un enfoque que no persigue respuestas sino modificar las preguntas que nos hacemos.

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¿En qué momento de 'Pensar Medio Oriente' apareció 'Pensar México'?

Maruan Soto Antaki: No fue al principio, porque no pensaba en hacer una serie de libros de ensayo. No quería. Estaba convencido de que solo escribiría Pensar Medio Oriente, pero conforme el libro fue escribiéndose, de forma paralela, sobre todo en la revista Nexos, publiqué textos en los que encontraba mi propio equilibrio escribiendo un mes sobre Medio Oriente y otro sobre política mexicana.

Casi al final de Pensar Medio Oriente me di cuenta de que muchas de las cosas que estaba escribiendo encontraban un paralelismo inmediato, no porque la política mexicana sea igual a la de Medio Oriente, sino por los lugares comunes y por la creación de discursos a partir de vacíos que se han dado tanto aquí como allá.

M: Reflexionas sobre el hecho de que en Medio Oriente las palabras tienen un peso específico, y derivas en la certeza de que en México han perdido valor y peso desde hace mucho.

MSA: Las palabras importan. En el mundo árabe las palabras tienen un significado aplastante. Creo que lo que pasa en México es que el discurso intelectual en la búsqueda del yo mexicano ha incurrido en la idea de que las palabras cambian dependiendo de su contexto.

¿Qué pasa cuando el lenguaje deja de tener significado, si "democracia" deja de ser "democracia" o si robar deja de ser robar?: tienes una sociedad que no encuentra sus propias bases. México vive en un constante periodo de crisis que no hemos logrado resolver por la vía del Estado debido, entre otras cosas, precisamente a ello.

M: ¿Nuestra crisis tiene carácter de irrenunciable?

MSA: La construcción del ideario mexicano parte del postrevolucionarismo. Es ahí donde nos hemos creado nuestra conciencia política y en ese camino es en el que existe una gigantesca cantidad de opciones parecidas, no porque unas sean populistas y otras no —quizá el PRI sea el partido más populista de este país— sino porque todas parten de nuestro mismo entendimiento de la política y el Estado.

En el libro trato de acercarme a estas cosas desde el lenguaje para tratar de no perderme en la coyuntura, que representa solo los síntomas: PRI, López Obrador, Frentes, Margarita... En hablar sobre ellos se ha perdido mucho del análisis mexicano. Lo que creo que debemos hacer es regresar un poco para acercarnos a las causas.

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M: ¿Cuál es el problema con los síntomas?

MSA: Que todos los opinócratas están transformados en gente que los resuelve. En cada espacio público donde uno habla sobre este país se dice: "es que el auto tiene tal problema en la llanta y habrá que ir a la vulcanizadora para seguir rodando". No. Lo que creo que pasa —y ese el planteamiento madre de Pensar México— es que no nos hemos detenido a formular las preguntas correctas.

M: Más allá de la reflexión profunda a la que el libro obliga, hay que agradecerle la inclusión de personajes desconocidos para la mayoría. Es el caso de su majestad Norton I.

MSA: Debo reconocer que me siento más cómodo en el terreno de los ensayos, pero estoy convencido de que la forma más natural de empatía se encuentra a través de la narración de historias. Como no soy historiador y mi libro no es un recuento histórico, trato, desde los lugares que conozco, de encontrar los paralelismos con los que puedo contar historias: gracias a ello es que me cruzo con personajes como el que mencionas.

Joshua Abraham Norton I, emperador de Estados Unidos y protector de México, fue un personaje totalmente desquiciado de finales del siglo XIX que decidió hacer a San Francisco la capital de su país, en contra del gobierno de Washington encabezado por el presidente Grant. Pero la plática sobre Norton I espero tenerla el próximo año, pues después de publicar Pensar Occidente aparecerá una novela sobre él. La literatura sirve para contar lo que no puede contarse desde el ensayo.

Pensar México (Taurus) se presenta a las 18:00 hora en el Salón Elías Nandino. Gabriela Warkentin acompañará al autor.


FM

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