¿El cine estimula a los criminales?

El detective Arthur Brand, que encontró dos cuadros robados en 2009 —entre ellos uno de Dalí— asegura que los robos en la gran pantalla incitan los robos de arte.

Ciudad de México

Arthur Brand es un detective especializado en arte. Recientemente anunció en su cuenta de Twitter que recuperó dos cuadros que fueron robados hace siete años del museo Scheringa de arte realista en Spanbroek, al norte de Holanda. Se trata de Adolescencia, que Salvador Dalí pintó en 1941, y La musicienne (La músico), de la artista polaca Tamara de Lempicka, realizado en 1929.

El 1 de mayo de 2009, varios hombres encapuchados entraron al museo y amenazaron a los empleados y visitantes con un arma. En pocos minutos tomaron las dos obras y huyeron en un vehículo, según dijo la policía en aquel entonces.

Brand declaró al diario holandés De Telegraf que la banda de criminales se puso en contacto con él a través de un intermediario. Después entregó los cuadros, completamente a salvo, a un investigador de Scotland Yard que tenía contacto con el propietario legítimo de las obras, quien las había prestado al museo. 

Su investigación arrojó que los cuadros de Dalí y de Lempicka se usaron como moneda de cambio varias ocasiones, por lo que quienes finalmente los tenían en su poder no eran los ladrones auténticos y no tenían idea de que los cuadros eran robados. 


La gran pantalla, creadora de ladrones. 

El detective asegura que las películas sobre robos de arte incitan a los ladrones. Incluso asegura que su profesión en ocasiones parece salir de una película. Pero sus años en ese negocio le han enseñado a confiar en la gente correcta. "Éste fue un caso muy sonado en Holanda —cuenta— y estaba muy interesado en solucionarlo, por eso pregunté por ahí, en algunos grupos, y al final había una pista: alguien me dijo que conocía a alguien que sabía algo".

Brand advierte que las diferencias entre la ficción y la realidad son enormes. El crimen no sólo consiste en extraer la obra de algún recinto, después hay que venderlo y conseguir un comprador se torna complicadísimo. Entonces hay que recurrir al mercado negro, que vuelve el proceso un lío que parece no tener salida.

Sherlock Holmes del arte, Brand asume el desafío de tomar los casos que incluso la policía ha sido incapaz de descifrar, entre otras cosas porque el robo de arte no suele ser una prioridad de los departamentos de seguridad. Asegura que cuando hay un robo en un museo o en una casa, la policía hace todo lo posible para atrapar a los delincuentes, pero si pasan un par de años y no tienen pista alguna, se dedican a las otras cosas que tienen que hacer.

Según sus estadísticas, sólo el 5 por ciento del total de las obras reaparece. Afirma que, en la mayoría de los casos los, los criminales destruyen las obras, pues de esa manera se deshacen de la evidencia. 

El detective ha colaborado con la policía alemana, la holandesa o la Guardia Civil española. Sin embargo, perseguir criminales del arte no es su actividad diaria. Generalmente se dedica a asesorar a coleccionistas y compradores sobre la autenticidad de los cuadros.


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