Lo despiden en el Colegio Nacional, su querido recinto

Es la segunda vez que los restos de un poeta son despedidos en esta institución; solo había sucedido con Agustín Yáñez.

México

El Colegio Nacional abrió sus puertas para despedir a uno de sus miembros apenas por segunda vez en su historia, la primera fue con Agustín Yáñez. Se trataba de un espacio que disfrutaba José Emilio Pacheco, casi lo sentía como su casa, de ahí que se convirtiera casi en la última morada del escritor, a donde acudieron a despedirse escritores, artistas, funcionarios, pero sobre todo sus lectores: jóvenes con Las batallas en el desierto en las manos, adultos con algún ejemplar de su poesía.

Lugar para recordar que la mejor manera de rendir homenaje a un poeta es buscando la lectura de su obra entre los estudiantes, lo que se impulsará desde la Secretaría de Educación Pública, adelantó su titular, Emilio Chuayffet, luego de haberle presentado sus condolencias a Cristina Pacheco y señalar que la pérdida del personaje es “absolutamente irreparable”.

Al funcionario, junto con Cristina y Laura Emilia Pacheco, además del presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), Rafael Tovar y de Teresa, les correspondió la primera guardia de honor, y después siguieron otras a lo largo de las cinco horas que se mantuvo el féretro de José Emilio en el Aula Mayor.

José Narro

En la parte de la creación, en la poesía, en sus novelas o en sus cuentos, es uno de los más grandes protagonistas de las letras mexicanas: era un apasionado de la palabra, de la exactitud, uno conocedor del ritmo, de las letras, de las sílabas, con la inteligencia para plasmar los pensamientos más bellos en la forma más sencilla.

Rafael Tovar y de Teresa

Sin duda alguna es una de las figuras culturales más importantes en México, un hombre con una personalidad múltiple en el campo de las letras; un hombre profundamente generoso y creo que marcó no sólo las letras nacionales, sino las letras en nuestra lengua: lo recuerdo como un hombre que nunca estuvo en polémicas, siempre estuvo seguro de su vocación y le dedicó todo el tiempo.

Miguel Ángel Mancera

Su obra sigue y seguirán sus aportaciones, tanto para la ciudad como para el país. Creo que con su obra, con la lectura del día a día, de los jóvenes, de toda la gente, lo vamos a recordar con mucho gusto. Él va a seguir hablando por la ciudad.

Jaime Labastida

De toda mi generación literaria, José Emilio era en edad el más cercano a mí, hay una diferencia de apenas 15 días en el nacimiento de uno y otro. Desde sus primeros poemas, desde sus primeros textos, todos adivinamos en él una vocación innata de escritor: escribía con enorme corrección, con mucha pulcritud, con gran elegancia. Mientras nosotros luchábamos con las palabras, a él le fluían por sí solas. Es una gran pérdida para la cultura nacional, para las letras de lengua española.

Jorge Volpi

Perdemos a uno de los intelectuales más importantes no sólo para México y la lengua española, sino para el mundo de la segunda mitad del siglo XX y de principios del XXI: un hombre de enorme probidad y de una discreción enorme también en su actuación pública y, al mismo tiempo, alguien capaz de dejar páginas memorables en cada uno de los géneros literarios que abodó, en numerosos poemas que continuó trabajando hasta el final de sus días.

Hernán Lara Zavala

Creo que fue un hombre que cumplió cabalmente con su destino, y su destino era tan claramente literario, tan claramente entregado, tan claramente importante, que de alguna manera cumplió con los cometidos de su vida. En su obra, la poesía es la que sobresale, sin que ello vaya en desdoro de los otros géneros: (era) un hombre dedicado en cuerpo y alma a la palabra.

Silvia Lemus

Carlos Fuentes y José Emilio Pacheco se conocieron desde que eran muy jóvenes, siendo Carlos mayor que él. Eran gentes que se entusiasmaban por la literatura, por los viajes, por reunirse y hablar: la palabra los dominaba, o ellos la dominaban. También estaban Sergio Pitol y Carlos Monsiváis. José Emilio es un poeta que vive entre nosotros, sabemos que los escritores nos dan una vida especial y nos dejan un legado para siempre. Espero que sigamos leyéndolos, pensando en ellos.

David Huerta

La generosidad tiene que ver con el conocimiento que estaba dispuesto a compartir y a difundir de la mejor forma posible en sus artículos o en sus ensayos. Ahora que necesitemos un dato, ¿a quién le vamos a preguntar? Tenemos que reconstruir entre todos lo que José Emilio sabía, si es que podemos. Era un hombre maravilloso, habitante de esta ciudad.

Marco Antonio Campos

Como poeta, ante todo, me influyó la primera parte de su poesía, muy en especial No me preguntes cómo pasa el tiempo, y algunos epigramas de él; sus traducciones eran muy del autor, pero también tenían su toque. Ya lo único que queremos es que no se mueran los poemas, esto se ha vuelto demasiado pesado, casi insoportable, porque se nos están yendo todas las referencias, los maestros, los amigos, los cercanos. Digámosle a quien sea que ya basta.

Benito Taibo

Un hombre muy generoso con su tiempo, con los demás, con los jóvenes: nunca se metió en una bronca, siempre mantuvo una férrea posición moral frente a la política de nuestro tiempo. Sí es una pérdida terrible: nos estamos quedando huérfanos de poetas.