“Hay un desconocimiento hacia lo que hacemos y al valor de lo que merece”

Alfonsina Riosantos y Antonio González protagonizan un Lid Cóctel dedicado a la Danza Contemporánea
Alfonsina Riosantos y Antonio González protagonizan un Lid Cóctel dedicado a la Danza Contemporánea
Alfonsina Riosantos y Antonio González protagonizan un Lid Cóctel dedicado a la Danza Contemporánea (Alejandro Acosta)

Guadalajara

Alfonsina Riosantos y Antonio González, bailarines y coreógrafos de danza contemporánea con una trayectoria de más de 25 años participan en esta delicada lid y abren un paréntesis para reflexionar acerca de una disciplina que en ellos no ha sido otra cosa que una particular forma de vida.

Han pasado casi 20 años desde que Alfonsina y Antonio caminaban por la Plaza Tapatía a la media noche, tantos como cuando él le enseñaba a ella los trazos de un movimiento, en tiempos en que ella era apenas una de las decenas de alumnas que se preparaba en el departamento escolar de la Secretaría de Cultura en el Instituto Cultural Cabañas.

Estos primeros recuerdos, fueron la antesala del diálogo que se presenta en exclusiva para los lectores de MILENIOJALISCO.

¿Para incursionar en el medio de la danza contemporáneo se necesitaser valiente o talentoso?

Antonio González (AG) Hay que tener valentía. Hay un precio detrás de este esfuerzo, porque veo menos a mi familia y a mis hijos, pero tener momentos creativos que sean planeados o casuales es como un premio. Sí se puede aguantar uno 25 años sin comer para poder bailar, eso es muy significativo.

Alfonsina Riosantos (AR) Yo creo que el talento no lo puede juzgar uno mismo. No es que me sienta tan talentosa, por eso, yo hago lo que creo que tengo que hacer. Me faltan herramientas lo veo muchas veces, y cuando platico con personas creen que uno tiene como un arsenal de las maravillas alrededor, y que sólo tengo que escoger.

¿Cuáles han sido sus experiencias ante las diversas dependencias de gobierno encargadas de la gestión cultural, como creadores y promotores del trabajo que realizan?

AR: Al inicio de la Administración, la Secretaría de Cultura nos invitó a colaborar en la creación de estrategias. Antonio y yo coincidimos en la mesa de difusión que es el tema que nos atrajo de manera individual. Es un tema en el que se habla mucho, pero se trabaja poco, tardas dos o tres años creando una nueva obra y te encuentras con cinco personas que van a ver tu trabajo. Te preguntas ¿dónde pegaron los pósters o cuándo transmitieron los spots de radio los departamentos de comunicación de las instituciones? En esa ocasión propusimos se nos diera un escenario móvil, a lo mejor se les hizo muy hippie porque nos ignoraron.

AG: Los filtros son cada vez más rigurosos en términos administrativos, perola cuestión cualitativa siempre queda en entredicho. No nos preocupa eso ahora; de joven piensas que mereces más que otros. Me gustaría tener un tráiler que fuera escenario y llevar lo que hacemos a los barrios. Una vez vi a unos cantantes de banda que tenían un camión como robot que bajaban las paredes y se transformaba en un escenario, y me pregunté ¿por qué nosotros no tenemos uno? Necesitamos quien financie lo que hacemos y la opciones son: ir detrás del Doctor Simi para que patrocine o buscar la beca Rockefeller.

AR: A mí no se me da la gestión. Hay un desconocimiento hacia lo que hacemos y al valor de lo que merece ese trabajo. Aún así, con más apoyos yo haría lo que estoy haciendo. No dependo de las instituciones. Hablando de libertad creativa no necesito de apoyo, puedo bailar en la calle. Cuando solicitas un apoyo, siempre te piden que clasifiques el género que realizas, a qué público va dirigido, ¿cuántos beneficiados?... luego piensas: Puede ser que sea yo misma nada más, ¿quién más se va a beneficiar? Son tópicos burocráticos de hace años que no sé si deban de desaparecer. Si digo: Inspiración y vida cotidiana ¿Qué es lo primero que les viene a la mente?

AG: La parte ordinaria de la vida que influye en esa otra mística, metafísica, glamorosa. Sin la experiencia de lo cotidiano estás perdido. La experiencia metafísica es algo de mucho privilegio, que no a cualquiera se le va a dar... Sin embargo, nadie puede desprenderse del mundo real.AR: Pero luego entran los roles de la casa, ahora que lo dices, en la tarde dando de comer al perico y luego la jardinería, y todo el glamour…

AG:…¡Se desvanece!.. (Risas) Cuando estás en tus etapas de búsqueda aunque ya tengas una idea inicial muy fija, no es nada estático, el concepto general se va transformando y sigues viviendo, te siguen pasando cosas, la vida se va transformando, la parte ordinaria de la vida, con tus hijos, tu pareja, con tus amigos.

AR: Y se pueden convertir un momento de crecimiento y de oportunidad porque una palabra un gesto, a lo mejor ya despiertan algo para posteriores abordajes, o hasta solucionar momentos de tráfico emocional omental.AG: Te despiertas a las tres de la mañana o quieres sacar la libreta en medio del tráfico cuando estás manejando.

¿Cómo darse cuenta de que no hay más qué decir en una obra? y, ¿hasta qué punto el artista y su obra inciden en la situación social de su entorno?

AR: Explicarlo es difícil… Sé que hay un punto muy importante, un momento en el que ya no estás satisfecho de tus ideas, un momento en el que eres consciente de cuánto repites. Tienes que romper con los patrones y con las zonas de confort.

AG: Hay que cumplir con compromisos, cuando tienes una beca tienes tiempos, igual en la docencia hay calendarios y sientes que necesitas más tiempo para hacerlo mejor, pero no lo tienes…La vida como dice José Alfredo “no vale nada”. Yo estoy preocupado por sacar la obra y el mundo cayéndose a pedazos. Es muy perturbador. Hubo un tiempo en el que lo contestatario estaba más de moda, era el boom y me preocupaba por lo social pero...

AR: ¿Incidir?… No puedo estar en todas las marchas, esto es lo que yo sé hacer y esta es mi trinchera. Una vez fui a Ecuador al Día Internacional de la Danza y la directora del evento nos exigió que fuéramos de blanco a la plaza pública a hablar sobre la paz, dijo un discurso y yo me sentía tan fuera de lugar… te puedo hablar de la paz, pero desde mi cuerpo…