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Martes , 14.08.2018 / 06:52 Hoy

De Tavira, de panzazo

Merde!


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El director de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), Luis de Tavira, pasó de panzazo. El director escénico es, sin duda, de diez, porque el conjunto de su obra ha tenido más altas que bajas. Como funcionario cultural es exactamente al revés: bastaría con recordar los fracasos escénicos de las piezas montadas, lo disparejo de los dramaturgos, las actuaciones desiguales, para corroborar lo que aquí reseñamos.

La irrupción de Luis de Tavira ocurre con lo que se dio en llamar “teatro épico”; sus piezas clave en la dirección, de la mano de dramaturgos como Büchner, Kazantzakis, Ghelderode, Botho Strauss, Brecht (Woyzeck, Sodoma y Gomorra, Officium tenebrarum, Grande y pequeño, respectivamente), y el único mexicano —que pasa con todos los galardones— es López Velarde con Novedad de la patria, donde rebasa el teatro épico para convertirse en poético.

Un estilo, un carácter, una personalidad, es el director escénico; con temple, garra, fiereza para montar lo imposible en el teatro. Nadie puede negarle un lugar junto a directores emblemáticos que revolucionaron la escena como Julio Castillo, Héctor Mendoza, Juan José Gurrola, Ludwik Margules o Jesusa Rodríguez, de otra generación. Por eso dice bien el propio De Tavira al defenderse de sus detractores: “En el arte lo único que nos califica es la obra”. De diez. Intachable. Intransigente. Excepcional.

Pero no como director de la CNT. Transigente, aceptó montar a autores que ni siquiera forman parte de la familia del teatro, políticamente correctos pero lejos de ser clásicos del repertorio nacional. Un ejemplo: Juan Villoro. Otro: Jaime Chabaud. Eso, contra ausencias notables como Sergio Magaña, Emilio Carballido, Hugo Hiriart o Sabina Berman. Parece que De Tavira tiene problemas para reconocer la dramaturgia de otros y en cambio montar sus propias piezas, con la familia incluida. De panzazo, pues.

Hubo aciertos también. Él dirigiendo a Brecht, El círculo de tiza; José Caballero con las piezas enormes de Luisa Josefina Hernández; Sandra Félix, la mejor directora de las obras de Elena Garro, o el proyecto de Lorena Maza, Inanna, en traducción de Elsa Cross. Los elencos siempre son dignos de aplaudir: actores y actrices loables en su conjunto, a pesar de caídas y ascensos. Eso sí, actrices de enorme nivel como Julieta Egurrola, Luisa Huertas, Angelina Peláez o Martha Verduzco no han encontrado su papel en la CNT (salvo Ana Ofelia Murguía, que todo lo hace excelso), al contrario de actores como Enrique Arreola, Óscar Narváez y Juan Carlos Remolina, con grandes papeles.

Lo que sigue para Luis de Tavira: su ingreso a la Academia de las Artes. Y el regreso a la dirección. Seguro tendrá largos años en la escena mexicana. Qué bueno.

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