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Domingo , 23.09.2018 / 14:07 Hoy

De Finlandia a Argentina: vigencia de la novela negra

La realidad “dejó de existir: ahora la conocemos solo a partir de los medios y las redes sociales, y de manera fragmentada”: Ernesto Mallo.

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La diversidad de contenidos y estilos literarios que pueden generarse a partir de la novela negra lo comprueba el finlandés Antti Tuomainen (1971). Autor de una saga novelística que utiliza como trasfondo los problemas relacionados con el cambio climático y la lucha medioambiental, el autor de El Sanador (el único título traducido al español) identifica en Louis-Ferdinand Céline su principal influencia.

“¿Céline —pregunto, no Poe o Conan Doyle?”.

“Sí —contesta—: Viaje al fin de la noche me abrió los ojos cuando lo leí por primera vez a los 20 años. Es un libro muy loco, una verdadera revelación que puede observarse como cualquier cosa, y además afirmarse como una gran novela. Enseña a cualquier escritor a ejercer su oficio a partir de lo que sea y quiera”.

Tuomainen, quien participó al lado de una veintena de escritores nacionales y extranjeros practicantes del género en el Festival Internacional de Novela Negra Huellas del Crimen realizado en San Luis Potosí, aseguró que su obra puede mirarse como un coctel molotov.

“Por la línea literaria del crimen he podido contar historias muy diversas, dramáticas y llena de personajes que se enfrentan a obstáculos muy difíciles en sus caminos. Mi interés ha sido siempre retratar al ser humano en una situación extrema”.

Pero en lo “oscuro”, asegura Tuomainen, “debe necesariamente haber algo de humor. Alguien, por ejemplo, que investiga su propia muerte o la situación de su relación marital. Tú pon a un humano en situaciones así y escalará a otros niveles: los temas serios tomarán tonos de comedia. Logramos así la posibilidad de reírnos y hasta burlarnos de nosotros mismos”.

Otra de las influencias reconocidas por Tuomainen es la película Fargo de los hermanos Coen, aunque también insista en recordar su pasado literario: haber sido un poeta juvenil. “Fue hasta después que descubrí las historias criminales”.

El comisario Lascano

Otro de los conferencistas magistrales de esta segunda versión del Festival Internacional de Novela Negra Huellas del Crimen fue el argentino Ernesto Mallo (1948), quien tras obtener el reconocimiento en el Festival Novela Negra de Gijón por La aguja en el pajar en 2006, prolongó una saga con el comisario Lascano a la cabeza.

Casado con una comisaria de los Mossos de Escuadra de Barcelona, la que no lo pudo acompañar en esta viaje debido a los recientes atentados terroristas en la ciudad, Mallo sostuvo que la realidad, la que hasta hace poco conocíamos de una forma generalizada, “dejó de existir: ahora la conocemos solo a partir de los medios y las redes sociales, y de manera fragmentada. Ahora nos asomamos más a la percepción de la realidad que a esta misma”.

Mallo privilegió al discurso literario como uno “superior, y que resulta ideal para mostrar la realidad”. Podría decirse que el novelista miente, pero ahí mismo radica su fortaleza, cuando a partir de la ficción y la imaginación, la mentira, si se quiere, muestra la verdad de las cosas.

De entre el público que asistió a lo largo de tres días al Centro de las Artes de la localidad, alguien dijo: “Yo no tengo la suerte de haber leído todos sus libros, señor Mallo…” Ante lo que el escritor, con humor, le contestó: “Yo no tengo la fortuna de que los haya comprado todos…”.

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