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Domingo , 09.12.2018 / 16:41 Hoy

De cómo perdimos la luz de las estrellas

En 'El fin de la oscuridad', el investigador aborda la polución lumínica desde áreas como la literatura, el arte, la astronomía, la filosofía y la arquitectura.

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De vivir en nuestros días, Pablo Neruda tendría que adaptar su Poema 20 en esos versos que dicen: Puedo escribir los versos más tristes esta noche./ Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".../ La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

¿Por qué motivo? Simple y llanamente porque ya no es posible ver con tal magnificencia las noches estrelladas ni el cielo infinito descrito por Neruda en 1923, al menos no en la mayor parte del planeta. La contaminación lumínica, de la que se habla poco, es un problema creciente. Esto se constata en El fin de la oscuridad (Paidós, 2014), libro en el que Paul Bogard aborda el tema desde diversas perspectivas, que van de la literatura y las artes plásticas a la astronomía y la historia, la filosofía y la arquitectura, la salud, la ecología y otras disciplinas.

Profesor de No Ficción Creativa en la Universidad James Madison, Wisconsin, decidió escribir el libro cuando advirtió que algunas constelaciones ya no pueden percibirse desde el planeta debido a la contaminación que irradia la luz de lámparas callejeras y estacionamientos, centros comerciales, estadios deportivos, oficinas y casas. "La mayoría de ese resplandor es un desperdicio —escribe—. La oscuridad natural de la noche es invaluable para mantener nuestra salud y la del planeta, y la pérdida de esta oscuridad afecta a cada uno de los seres vivientes de la Tierra".

En aras de explicar los antecedentes del problema, que afecta no solo la estética, sino también la salud, la ecología y otros ámbitos, Paul Bogard cita a personajes como Charles Dickens, Henry David Thoreau, Johann Wolfgang Goethe, Vincent van Gogh, Robert Louis Stevenson, Giacomo Balla, Virginia Wolf y otros artistas. Esta información, dice en entrevista telefónica con MILENIO, es "muy importante porque era preciso resaltar la belleza de la oscuridad y de la vida de noche, así como su valor artístico y lo importante que fue para pintores como Van Gogh y escritores como Stevenson. Por eso investigué sobre artistas que hablaran sobre el tema".

El autor refiere que Stevenson describió "un horrible resplandor que ciega", al hablar sobre la naciente iluminación eléctrica en Londres, a principios del siglo XIX, pero pareciera como si hablara de Las Vegas, gran fuente de contaminación lumínica en nuestros días. Los artistas son visionarios, indica Bogard: "Pueden percibir el mundo de una forma que tal vez otra gente no se da cuenta y hacen que ponga atención en la necesidad de hacer cambios. Stevenson no se oponía a la luz en sí, sino a la intensidad con que se utilizaban esas luces cegadoras, algo que mucha gente no percibía".

Cita a Virginia Woolf y un ensayo donde destaca el aprecio por la oscuridad, lo que no es frecuente en nuestros días.

Uno de los grandes problemas en nuestra sociedad es que la gente tiene miedo a la oscuridad. Algunas veces hay razones para temer, pero usualmente no hay tal cosa. No tenemos la libertad de transitar en las calles en la noche, de la que disfrutaba Woolf.

Usted se refiere al diseño lumínico en las ciudades que, en el caso de París, es un arte, pero que también puede uniformar las urbes.

París es, para mí, algo único, porque la atmósfera que crean con la luz no la he visto en otros lugares. Definitivamente la iluminación es un problema, especialmente en Estados Unidos, donde, salvo pequeñas excepciones, todas las ciudades parecen iguales. Los diseñadores usan la misma tecnología y el mismo tipo de luz.

Neruda no podría escribir hoy su Poema 20 por la polución lumínica, problema que, como usted nos dice, advertía Henry Beston desde 1928.

No hay forma de que se pueda escribir un poema como el de Neruda en estos días porque ya no existen las noches oscuras. Me encanta el trabajo de Beston porque en su tiempo se pudo dar cuenta de la problemática; escribió: "La civilización actual está llena de personas que no tienen ni la más mínima idea del carácter o de la poesía que hay en la noche. Hay quienes nunca han visto la noche".

¿Cuál es su impresión sobre La noche estrellada de Van Gogh?

Si la gente ve un cuadro como el de Van Gogh, piensa que es fantástico y muy hermoso porque él estaba loco —esa es su percepción—. Pero creo que es importante recordar que la noche se veía diferente a como nosotros la conocemos: era más poderosa, más hermosa y probablemente más inspiradora.

Escribe sobre Goethe y sus paseos nocturnos en Roma, aunque su frase más conocida es "luz, más luz", pronunciada antes de morir. ¿Podríamos revertirla y pedir "luz, menos luz"?

Creo que sí (ríe). Necesitamos más oscuridad. La gente ya casi no piensa en la luna porque la luz del cielo está muy deslavada por la contaminación. En estos tiempos de cuestiones virtuales, hay que recordar que la realidad está afuera, a la luz de la luna y las estrellas, pero esa ya no es nuestra experiencia.

Iluminados

"Nadie que no lo haya hecho puede imaginar la belleza de una caminata en Roma en Luna llena"
Goethe

"El cielo azul profundo estaba salpicado por nubes de un
azul más oscuro que la base azul cobalto intenso"

Van Gogh

"Hay más oscuridad en el bosque, incluso en las noches comunes, de la que cualquiera puede imaginar"

Thoreau

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