Hockney celebra 80 años con expo retrospectiva en París

El británico reúne 160 obras en el centro Pompidou, en la segunda de la trilogía de muestras que inició en febrero en Londres y culminará en noviembre en Nueva York
Cartel de la retrospectiva del británico en París
Cartel de la retrospectiva del británico en París (Especial / Centre Pompidou)

París

Famoso por sus alegres piscinas azules (Pool paintings) y reconocido como figura del Pop Art de los sesenta, el pintor británico David Hockney demuestra en el Centro Pompidou de París la altura de su arte en la mayor retrospectiva sobre su obra realizada hasta ahora.

La de París es la segunda y la más completa de una serie de exposiciones con las que Hockney celebra sus 80 años en tres grandes instituciones museísticas de otras tantas grandes capitales del mundo, que unieron esfuerzos para acompañarle en este momento de su carrera, en el que sigue extremadamente creativo.

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El público podrá descubrir hasta desde el 21 de junio y hasta el próximo 23 de octubre, un total de 160 obras (óleos, collages monumentales, fotografías, grabados, instalaciones vídeo y dibujos) creadas en los más variados estilos artísticos desde sus inicios, en la escuela de Bradford, su ciudad natal, y hasta hace solo unos días.

“Hubo que detenerlo”, pues pinta a un ritmo tal que ya no cabían más cuadros en las salas, resaltó el comisario de la muestra francesa, Didier Ottinger, al presentarla a la prensa.

Sobre una superficie de dos mil metros cuadrados, París reunió sus obras más importantes 40 obras más que la expuestas en la Galería Tate de Londres en febrero, comentó el comisario.

Muchas piezas son historia, como la icónica A Bigger Splash, pintada en 1967, donde se intuye la presencia de un momentáneamente invisible bañista frente al trampolín de la piscina de una lujosa villa californiana; o la monumental Bigger Trees Near Warter (2007), su cuadro de mayores dimensiones.

Se muestran óleos, collages monumentales, fotografías, grabados, instalaciones vídeo y dibujos

La muestra parisina ofrece también un eje de interpretación exclusivo, que tampoco compartirá con el Metropolitan Museum de Nueva York cuando a partir del próximo noviembre cierre la trilogía de sus exposiciones, con alrededor de la mitad de las piezas.

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Ottinger quiso mostrar muy en especial la constante preocupación del artista por la supervivencia de la pintura frente a las nuevas técnicas de reproducción de imágenes, así como su objetivo permanente de demostrar “que la pintura es lo más rico, lo más interesante, lo más sofisticado y lo más inmediatamente transmisible”.

Hockney utiliza siempre las últimas novedades, de la fotocopiadora en color, al fax y luego el video, los teléfonos inteligentes o las tabletas, como puede verse en París, pero es ante todo “un militante de la pintura, en el sentido más clásico del término”, subrayó el comisario.

Su actitud la demuestra en la penúltima sala, dedicada a una instalación de video sobre las cuatro estaciones, en las que el artista retoma sus experiencias sobre los collages fotográficos neocubistas de los años 80, sus joineres, y la multiplicidad de puntos de vista aplicados esta vez a la imagen en movimiento.

Con su serie de dobles retratos de los 60 o sus característicos paisajes y cuadros de gran intensidad cromática de diferentes épocas, París recuerda que el pintor siempre se interesó en los maestros pasados, modernos y contemporáneos, de Della Francesca a Hogarth y Rembrandt; a Monet, Matisse, Bacon, Hopper o Balthus.

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Resalta, igualmente, que el pintor hedonista es también un gran teórico interesado en la perspectiva invertida, estudiada por el matemático Paul Florensky, que él plasma en arquitecturas imposibles de cuadros como su recién creada Anunciación, inspirada en la del renacentista Fra Angelico, que de niño despertó su vocación.

AG