La danza, una pieza en el museo de las experiencias

En las salas de exposición de diferentes museos de México y otros países, ese arte escénico tiene gran demanda, dijo la curadora Alejandra Labastida.
El proyecto 'Arrecife' se lleva a cabo en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
El proyecto 'Arrecife' se lleva a cabo en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo. (Archivo)

México

La danza cada vez está más presente en los museos, no como una necesidad de coleccionar objetos, sino experiencias, aseguró anoche Alejandra Labastida, curadora adjunta del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).

Entrevistada antes de la charla que ofreció en ese espacio museístico, la también historiadora consideró que en las salas de exposición de diferentes museos de México y otros países, ese arte escénico tiene gran demanda.

"Cada vez penetra más en estos espacios, es una demanda que está viniendo de diferentes museos del mundo. Hay una necesidad por coleccionar experiencias.

"De alguna manera, este interés por situaciones efímeras y de experiencias tiene que ver con esto, es como una lógica especifica de mercado que está basado en el intercambio de valores y materiales, pues en lugar de objetos, lo que se intercambia son experiencias y, en ese sentido, la danza se vuelve un ideal para el tipo de economía que se da en los museos a nivel mundial", señaló.

Por otro lado, durante la charla, que fue parte de las actividades del proyecto [i]Arrecife[/i] -que concluye le próximo domingo-, la curadora dijo que museos como el Tamayo Arte Contemporáneo, el Eco, la Sala de Arte Público Siqueiros y el MUAC, ya están llevando la danza a sus salas de exposición.

Por espacio de dos horas, los colectivos [i][b]La Macedera[/b][/i], [i][b]A.M[/b][/i]. y [i][b]Lupita Pulpo[/b][/i], así como las artistas Nuria Montiel, Margot Dorléans (Francia), Amanda de la Garza y la propia Alejandra Labastida debatieron sobre el tipo de categoría dancística que se debe llevar a los museos.

"La idea es cuestionarnos por qué de pronto hay este interés, aunque no sea algo que se inventó ahora; la relación entre artes visuales y danza viene de mucho tiempo atrás, pero hoy ha aumentado mucho su nivel", refirió Labastida.

Explicó, además, que "no está definido cómo se presenta, toda vez que no es un performance, ni un espectáculo u objeto; entonces es interesante definir estos cuerpos que están en el espacio".

"Se trata de algo que no está resuelto, y la charla busca reflexionar con relación a la gente que trabaja en esto y que incorpora la danza a los museos desde el lado de la curaduría, a fin de exponer cómo entra el museo, bajo qué categoría y cómo está siendo considerado", detalló.

El proyecto [i]Arrecife[/i], que propone subvertir la lógica del archivo para someterla a la de la escena, consiste en una coreografía que se desarrolla durante 45 horas (repartidas a lo largo de tres semanas) y que sólo se presenta una vez.

Durante nueve días se repite una acción conformada por la yuxtaposición de 10 propuestas dancísticas, mismas que utilizan al cuerpo como único recurso. Cada día, un colaborador es invitado a documentar desde su campo de conocimiento algún elemento de los cuerpos en acción.

A decir de la curadora, esos documentos se irán acumulando hasta conformar un "anti-archivo", el cual sólo existe en relación con lo vivo, por lo que nunca podrá cumplir el mandato de cerrarse y consolidarse como autónomo.