Dan Greenspan, el aliento artístico

Estamos ante un tratado de la diversidad de formas de belleza que puede adquirir la canción, propia y ajena, en un proyecto donde confluyen el jazz y la música latinoamericana.
El contrabajista y Mili Bermejo lanzaron recientemente el disco "Arte del dúo".
El contrabajista y Mili Bermejo lanzaron recientemente el disco "Arte del dúo". (Especial)

México

El año empieza entre tantas catástrofes, que es menester recordar lo que hace algunos años me dijo el contrabajista Charlie Haden: “Es muy importante que haya más y más arte en el mundo y en la vida de los jóvenes, porque ahora lo necesitamos más que nunca. Necesitamos belleza en el mundo. No necesitamos categorías, solo belleza”.

El concepto puede aplicarse a la grabación más reciente de la cantante Mili Bermejo y el contrabajista Dan Greenspan, Arte del dúo (Ediciones Pentagrama, 2016). Estamos ante un tratado de la diversidad de formas de belleza que puede adquirir la canción, propia y ajena, en un proyecto donde confluyen el jazz y la música latinoamericana.

“Cuando encuentras un socio musical es para toda la vida”, advertía Steve Lacy, y eso ha ocurrido con Mili y Dan. Además de compartir la existencia en una hermosa casa en un bosque de Boston, donde cultivan vegetales y hacen pan, han fortalecido su musicalidad en proyectos que han incluido el formato de dúo “con elegancia y alma”, como afirmó Bob Blumenthal, crítico del Boston Globe.

Formado por dos gigantes del contrabajo, Dave Holland y Miroslav Vitous, Greenspan ha heredado de sus maestros el placer por la elegancia y el buen gusto. Esto se evidencia en mayor grado en Arte del dúo, un disco de colaboración igualitaria. Ambos estaban trabajando también con cuartetos o quintetos, lo que en ocasiones resulta complicado porque los otros músicos frecuentemente se dedican a varios proyectos.

Un buen día, ambos estuvieron de acuerdo en que el formato más interesante para ellos es el dúo, con la ventaja de que se puede hacer en casa. “Estoy feliz de haber hecho el disco —dice el contrabajista—, aunque no fue de lo más fácil. Siempre grabamos como en dos días y medio, cinco horas cada día. En esta ocasión decidimos entrar y grabar tres horas diarias, lo que hicimos en cuatro sesiones. Si algo no nos gustaba lo volvíamos a tocar. Realmente no hubo ninguna edición”.

Greenspan afirma que Mili “es una cantante muy dotada. Debido a que hemos vivido juntos más de 30 años, la sociedad es automática. He tocado con músicos que realmente son grandes socios, pero entre nosotros existe un kilometraje musical muy extenso, lo que nos permite llegar a lugares insospechados de manera más rápida y más simple”.

Actualmente casi nadie trabaja el formato de dúo —si acaso piano y voz o guitarra y voz—, afirma Dan. “Este proyecto es realmente creativo y original, demuestra quienes somos como músicos. Sabemos dónde estamos y el tipo de cosas que buscamos, la entonación, el aliento artístico y la simplicidad. Las cosas son muy flexibles, lo que tiene que ver con quiénes somos y el tipo de jazz que escuchamos”.