Las damas prefieren la joyería de Guanajuato

Desde su taller de joyería y orfebrería, Gabriel Anaya y Pablo Ortega cuenta los detalles de la tradición minera en el estado.

Guanajuato

Guanajuato, de rica tradición minera por excelencia y precursor nacional en la extracción y estudio de los metales preciosos, semipreciosos y ordinarios, mantiene su excelencia en materia de joyería y orfebrería en las manos de Gabriel Anaya y Pablo Ortega.

Durante un recorrido realizado por Notimex por las calles, plazas, callejones y plazuelas de esta ciudad colonial, se constató que el joyero Anaya Barba mantiene intacta esa tradición artesanal al elaborar la plata Ley .925 con la que realiza singulares piezas originales de diseños para todos los gustos.

Entrevistado en su taller, "Corazón de plata", mencionó que todos los procesos creativos que terminan con una pieza de joyería inician cuando funde 75 gramos de cobre con 925 gramos de plata pura, para obtener un kilogramo de ese metal semiprecioso. "Por esos porcentajes se denomina plata .925", dijo.

Al momento, Anaya Barba fundió las partes proporcionales de esos metales y pronto obtuvo una placa de plata con la calidad que requiere. Tras laminarla al grosor que exigen dijes, aretes, pulseras, gargantillas, anillos y otros objetos de joyería, dibujó una calavera y la caló, es decir, la recortó con toda precisión.

"Esta calaverita me va a servir para hacer un dije pavonado, lo que significa que con una aplicación especial de sulfuro de potasio va a obtener un acabado que dará la impresión de ser una pieza antigua". Una vez realizado ese proceso, el joyero colocó una turquesa.

"Aprendí el oficio con un maestro llamado Francisco García, y lo primero que elaboré con mis propias manos fueron los aretes tradicionales de Guanajuato, que es el arte barroco. Luego me di a la tarea de crear mi propio estilo", añadió el entrevistado al mostrar nuevas piezas de su creación, siempre en plata pura.

El público mayoritario del joyero, informó, son las damas que provienen de todas partes del mundo. De Guanajuato capital, del resto de los municipios del Estado, de toda la República Mexicana y del extranjero, desde Estados Unidos hasta Japón, han llegado turistas para conocer sus joyas.

Su mercado está dividido 90 por ciento extranjero y 10 por ciento nacional. Eso se debe, explicó, a que al turismo le fascina ver cómo se elabora la joya que se va a llevar y que posteriormente lucirá en su vida cotidiana o en alguna fiesta o celebración. "Las damas entran al taller y observan la elaboración de su joya.

"Cada pieza tiene sus propias características, es única y exclusiva. No trabajo con moldes y por eso, si observamos detenidamente dos dijes o cualquier otra joya con la misma figura, pronto nos damos cuenta que no son iguales y que cada uno de ellos tiene su propia personalidad y particulares muy especiales".

¿Podríamos considerar que en cada pieza usted deposita un pedacito de su corazón y de su forma de ser y de sentir? "Sí, porque cada pieza representa una creación especial", subrayó el entrevistado quien, junto con la joven Cynthia y el entusiasta Juan, da lustre desde su taller al arte joyero de esta entidad.

Por su parte Pablo Ortega, artesano hojalatero de Guanajuato, trabaja el cobre, el latón, la alpaca y la hojalata. "Una de mis especialidades es la elaboración de lámparas circulares de cobre, que lo mismo pueden ser instaladas en la pared que en el techo, como plafón", señaló al tiempo que trabajaba en una nueva pieza.

Explicó a Notimex el proceso: "Primero corto un círculo y lo martillo sobre un tronco para que tome la forma cónica. Luego dibujo sobre el metal una figura, que puede ser una flor, que nunca se repite en otra lámpara, y lo perforo sobre un plomo con la ayuda de cinceles de diversas medidas hasta acabar el dibujo".

Luego, añadió sobre la marcha, procedo a soldar esa pieza cónica sobre la base circular previamente recortada y soldada como si fuera un anillo enorme. "Una vez que sueldo la pantalla sobre la base, procedo a soldar también la pieza que la va a sujetar en el techo o en la pared y las otras, que completan esta obra".

El método artesanal que utiliza Pablo Ortega es de origen milenario y proviene de Marruecos y Persia. "Este arte legó a México en la ápoca de la Conquista a través de los españoles y los franceses". Ellos enseñaron la vieja técnica a los indígenas mexicanos, bastante hábiles y sensibles cuando de crear arte se trata.

"Sigo utilizando este método antiguo porque es el que más gusta a las personas que vienen del extranjero, quienes son los clientes que más nos compran por ser rústico y artesanal", dijo el artesano, quien utiliza una aleación hecha por él mismo, la cual se compone por partes iguales de plomo y estaño.