La curaduría etérea

El curador duranguense Erick Castillo ofreció una charla en el Festival Revueltas 450 y habló del papel en el lenguaje de la obra que no se ve, pero está detrás de la obra.
Erick Castillo.
Erick Castillo. (Gilberto Lastra Guerrero)

Durango

Elementos urbanísticos y de la personalidad de la gente de una ciudad, son los primeros puntos de inflexión para conceptualizar la curadería de alguna exposición o de la formación de un libro, dijo el artista plástico duranguense Erick Castillo.

Para comenzar con este proceso, en algunos casos es necesario investigar para contextualizar el espacio donde se instalarán obras plásticas y en otros casos es ejecutiva, donde solamente se traslada la obra y disponen en el espacio los contenidos.

A quienes deseen formar parte de esta profesión, Castillo recomienda que entender el contexto es el primer paso para formarse un criterio y concretar un proyecto de curaduría, iniciando desde la percepción y la observación de los acontecimientos donde se realizará el trabajo.

“Para alguien que se interese en este mundo, se le recomienda una conexión con la ciudad, una conexión con los espacios, con las opiniones, una experiencia de campo. Visitar estudios, talleres, leer, discutir… es una figura que requiere de un campo de relaciones, con la teoría de las ideas, con los viajes y la información profunda”, sostiene.

El curador tiene un papel en el lenguaje de la obra que no se ve, pero está detrás de la obra, por eso la curaduría debe generar posibilidades de lectura: especializada y no tan especializada. Tiene que organizar los conjuntos de obra, dialogar con el museo, conocer cuál la es su función.

“No sólo es un asunto de interpretación de obras de arte. Es un asunto de cómo poner en un escenario público, a diferentes niveles lo que puede estar junto a las obras de arte. Cuando se desarrolla a un buen nivel tiene que ver con una experiencia y una profesión, como otras” finalizó.