ENTREVISTA | POR EMILIANO BALERINI CASAL

Álvaro Rodríguez Tirado

En entrevista, su director habla de la importancia de este espacio para la vida del país.

Se cumplen 20 años del Centro Nacional de las Artes

El arquitecto Ricardo Legorreta tuvo a su cargo el plan maestro de construcción.
El arquitecto Ricardo Legorreta tuvo a su cargo el plan maestro de construcción. (Jesús Quintanar)

México

En 1994, México vivía un tiempo de convulsiones: entraba en vigor el Tratado de Libre Comercio, irrumpía en la vida social del país el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y asesinaban al entonces candidato a la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Luis Donaldo Colosio, entre otros acontecimientos.

Sin embargo, en materia cultural surgía uno de los proyectos más reveladores de los últimos tiempos: el Centro Nacional de las Artes (Cenart), espacio que aglutinaría las escuelas nacionales de arte.

Para celebrar estas dos décadas, el Cenart realizará una serie de actividades a partir de enero, entre las que se destaca la presencia de la Orquesta Filarmónica de Londres, la cual vendrá con 95 músicos y el pianista Nelson Freire.

En entrevista con MILENIO, Álvaro Rodríguez Tirado, director del Cenart, habla sobre la relevancia de este espacio a 20 años de haberse creado y de cómo ha sabido aglutinar a la comunidad artística.

¿Podría hablarme del momento histórico en el que se creó el Cenart?

A mí me tocó encabezar este proyecto hace dos décadas. Por órdenes de Rafael Tovar y de Teresa armé un proyecto que congregaría a las escuelas artísticas nacionales en un mismo espacio, como la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda, la Escuela Nacional de Danza, la Escuela Superior de Música y la Escuela Nacional de Teatro; los centros de investigación de cada una de las disciplinas, una biblioteca de las artes y ocho teatros. El Cenart se construyó en tiempo récord, en el último año de gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, en el que las cosas fueron muy difíciles, con el surgimiento del EZLN y el asesinato de Luis Donaldo Colosio. A pesar de ello, el proyecto siguió adelante, ya se había decidido que Ricardo Legorreta tendría a su cargo el plan maestro; y se convocó a arquitectos como Teodoro González de León, Javier Sordo Madaleno, Enrique Norten, Vicente Flores y Alfonso López, para que hicieran las distintas escuelas.

¿Reunir las academias de arte en un sólo lugar no centralizó el proyecto cultural del país?

A 19 años de haberse creado, este centro sirvió para la construcción de 22 espacios similares en los estados. Actualmente, el Cenart cuenta con una red de centros de las artes en las entidades. El convenio que establecimos con los estados se basó en que las autoridades de cada entidad se encargaban de los gastos que implica tener un inmueble de esa naturaleza, de su preservación, los servicios y la nómina; y por cada peso que ellos ponen, el Cenart da otro.

Muchos artistas salen de las escuelas con una buena formación, pero son muy mal remunerados. ¿Han evaluado el impacto laboral de sus estudiantes?

Este fenómeno no sólo se presenta en México, sino en todo el mundo. Todos los que estamos en este tipo de materias tenemos que estar concientes de que las fuentes de empleo son escasas y no tan bien remuneradas como nos gustaría. Eso no quiere decir que no se aprecie el arte, quizá debería apreciarse más en un mundo abrumado por la globalización de bienes y servicios, donde el interés comercial se valora más que cualquier otra cosa.

¿Cómo encontró el Cenart después de casi dos décadas?

En aquella época lo dejamos como un bebé vivo y coleando, y hoy lo encontramos como un adolescente con los problemas propios de la edad que no son pocos. Ha habido buenos y malos años, por fortuna para mí los mejores han sido los últimos, porque se le pudo dar una dotación para mantenimiento. Se sabe que en los primeros años de la gestión de Consuelo Sáizar como presidenta del Conaculta, el Cenart no fue su prioridad. Pasaron varios directores por el espacio, lo que afectó el rumbo del mismo. También me encontré con una enorme desarticulación interna. 

¿Encontró algún déficit económico?

No hay deudas.

¿Cuál es el balance que hace a casi 20 años de haberse creado?

Positivo. A veces se nos olvidan las condiciones en las que estaban las escuelas de arte del país. La Esmeralda, por ejemplo, se encontraba en la colonia Guerrero, con varios problemas; en cambio, ésta fue construida por el arquitecto Ricardo Legorreta. Quiero que el Cenart brille tanto en su plataforma académica como en los espectáculos que ofrece.

En el sexenio pasado hubo muchas protestas de los trabajadores, ¿ya se resolvieron?

No son problemas que se originaron en el Cenart, sino que son propios de Conaculta y que pueden afectar al INBA , a la Biblioteca de México, y que de hecho nos afectaron a nosotros.