[El Santo Oficio] La cultura según Cremoux

Raúl Cremoux asegura que no es censor de nadie, sin embargo en Canal 22 predomina la información pasteurizada.
Raúl Cremoux
Raúl Cremoux (Notimex)

Ciudad de México

En algún tiempo —en su juventud, valga la precisión— el cartujo leyó con interés a Raúl Cremoux, lo creía un liberal o algo parecido. No es así, o cuando menos no lo ha demostrado como director de Canal 22, donde predomina la información pasteurizada. Para él, Noticias 22 debe enfocarse solo a asuntos culturales y soslayar temas sobre la ingrata realidad del país, como los abordados en los programas El Observador y Global 22, cancelados por sus merititas pistolas.

"No soy censor de nadie" ha gritado Cremoux a los cuatro vientos, pero como al pastorcillo del cuento "Ahí viene el lobo", nadie le cree, ni siquiera el monje, conocido por su candidez. El ex conductor de TV Mexiquense ha rechazado debatir con los periodistas afectados por su decisión y provocado la renuncia de profesionales como Juan Jacinto Silva, director del área noticiosa del 22. Pero para él no pasa nada.

En una conversación con Martha Anaya, columnista del periódico 24 Horas, eludió responder si había prohibido transmitir en Noticias 22 información sobre la salida de Carmen Aristegui de MVS. "Este no es noticiero normal... es de cultura", le dijo.

Si alguien con el espíritu y las ideas del maestro Cremoux le hubiera dicho lo mismo a Fernando Benítez a comienzos de los años sesenta del siglo XX, seguramente éste habría conservado por muchos años más su chamba en México en la Cultura. Pero como ningún Cremoux se cruzó en su camino, Benítez se metió en camisa de once varas y debió abandonar el célebre suplemento del periódico Novedades en diciembre de 1961.

En una entrevista concedida a Julia de la Fuente —citada en el libro México en la Cultura (1946-1961). Renovación literaria y testimonio crítico, de Víctor Manuel Camposeco (Colección Periodismo Cultural, Conaculta, 2015)—, Benítez recuerda:

"Don Rómulo (O'Farril) pensaba que todos los asuntos políticos, económicos e internacionales de todo lo que estaba pasando en el mundo no era nuestro campo. Nosotros consideramos la cultura como una totalidad y no como un fragmento (...) Nuestros problemas se agudizaron cuando estalla la Revolución cubana. Nosotros naturalmente éramos partidarios de la Revolución cubana...".

No importa si Benítez salió de Novedades por razones desconocidas y no por publicar textos a favor del movimiento encabezado por Fidel Castro, como documenta Camposeco. Lo fundamental es la actitud, la valentía de no quedarse callado y tomar una posición inaudita en un periódico como Novedades, conservador y proestadunidense. En los suplementos de Fernando Benítez nunca se rehuyó la realidad ni la crítica política. El 11 de julio de 1962, por ejemplo, La Cultura en México, en la revista Siempre!, se ocupó del asesinato de Rubén Jaramillo y su familia en Xochicalco, Morelos. Un asunto ciertamente ajeno a las bellas artes y al periodismo cultural proclamado por el director de Canal 22.

Queridos cinco lectores, con la triste noticia de la muerte del poeta Hugo Gola, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén.