Siembra la cultura guadalupana con misas en Notre Dame

La promotora regiomontana Sandra Lupercio difunde la tradición mexicana entre franceses.
El Ministerio de Cultura de Francia incluyó la celebración dentro del patrimonio intangible de este país.
El Ministerio de Cultura de Francia incluyó la celebración dentro del patrimonio intangible de este país. (Especial)

Monterrey

Lo que era el dedicar un ramo de flores bajo la imagen de la Virgen de Guadalupe, con los años se ha convertido en una misa a la que asisten más de dos mil personas en la catedral de Notre Dame cada 12 de diciembre.

La regiomontana Sandra Lupercio es quien en casi 20 años ha generado un encuentro cultural en las festividades dedicadas a la Virgen de Guadalupe, cuya imagen ocupa un espacio dentro de la antigua catedral gótica de París.

Más allá de ser una misa de agradecimiento, el encuentro ya es considerado como parte de las aportaciones mexicanas a la cultura francesa.

De visita en Monterrey, Lupercio relata cómo es promover la cultura mexicana en Francia.

“Es algo que va más allá del simple aspecto religioso. Hay quienes asisten porque son guadalupanos, otros a escuchar la música mexicana o quienes desean escuchar el español”, relata la organizadora de la Misa de Honor de Nuestra Señora de Guadalupe en Notre Dame.

La historia

Desde la década de los 40 del siglo pasado, las autoridades eclesiásticas mexicanas se entregaron una imagen a la catedral histórica de París, así como una corona de de oro, siendo bendecidas en 1949.

En diversos periodos, cada 12 de diciembre se organizaban misas o alguna actividad religiosa. En los años 90, cuando Sandra viajó a París con motivo de estudios, se reunía un grupo de 20 personas a depositar una ofrenda floral ante la imagen.

“Al comienzo empezamos a organizar un evento ya en forma, primero con 30 personas, pero ya para 1998 teníamos a 350 esperando entrar a la capilla”, recuerda la promotora, quien creó la asociación cultural Ventajas de México (Atouts Mexique).

Con los años se fueron incluyendo diversos elementos: la música de mariachi y la participación de un cantante, ya sea un tenor o soprano; además se ofrece misa en español y francés.

“Llegó un momento que la capilla fue insuficiente y nos fuimos a la zona del coro, donde caben unas 850 personas (...), hoy celebramos el evento en el altar mayor de la catedral”, refiere.

Hoy la celebración de cada diciembre recibe a más de dos mil personas, donde además de los feligreses acuden diplomáticos latinoamericanos de manera personal, así como sacerdotes o estudiantes procedentes de América Latina.

Para la edición de este año, por primera vez se incluirá la participación de un grupo de matachines, donde estará invitado el Grupo de Danza de la parroquia de La Salle de Monterrey.

la violencia no se olvida

La situación que vive México en materia de inseguridad tampoco ha quedado excluida de estos eventos.

Recientemente se pidió por la tranquilidad de las familias de los 43 normalistas asesinados en Guerrero el año pasado.

“Había mucha inquietud por lo sucedido en Ayotzinapa y hay un grupo en París organizado para hacer estas manifestaciones, pues se incluyó en la homilía y el rector de la Catedral hizo la mención. No es el tema central, pero tampoco podemos hacer como que no pasa nada en el país”.

En 2010, la dirección de patrimonio del Ministerio de Cultura de Francia contactó a Sandra Lupercio para solicitarle filmar el evento e incluirlo dentro de su lista de patrimonio intangible en Francia, es decir, dentro de la oferta cultural.