La cultura y el Segundo Informe /Y II

En una semana más se verán resultados del programa piloto que encarna el Proyecto Ruelas del Cervantino.por:Jaime Chabaud Magnus
Cultura como servicio básico, una intención.
Cultura como servicio básico, una intención. (Osvaldo Ramírez)

México

Después de revisar los datos del segundo Informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto referentes a cultura, y luego de entrevistar telefónicamente a media docena de teatristas de Michoacán, una serie de dudas me hacen pensar que “Situar la cultura entre los servicios básicos brindados a la población como forma de favorecer la cohesión social” (punto 3.3.1 del documento) es solo una linda intención. Hace más de un año, cuando se enunció desde el Plan Nacional de Desarrollo y por las autoridades de Conaculta, decía yo que la intención era buenísima y coincidía con lo que los gremios artísticos han puesto por delante cuando se discuten presupuestos y políticas para cultura. Pero también mencionaba el temor de que la intención deviniera ocurrencia o megaproyecto hueco.

“La improvisación y el programa temporal al capricho […], siempre da al traste con los esfuerzos de profesionales del teatro (y otras artes) que creen en la cultura como una herramienta poderosa para un cambio social y para la sanación de este país.


Podremos estar de acuerdo con [Rafael] Tovar, pero surge la duda de ¿cómo va a operarlo? Me parece que las discusiones y decisiones cupulares van a demorar cualquier plan de acción si es que realmente Conaculta va a honrar las palabras del Presidente de dicho organismo. No consultar a quienes saben la praxis me parecería un lujo que no deben permitirse nuestras autoridades culturales”, decía yo hace más de un año. En la nota a la que referí en la entrega anterior, los investigadores entrevistados insistían también en incluir a los artistas en los planes y las estrategias. Yo insistiría en que no son sino quienes han estado trabajando (desde distintos campos artísticos) en el campo de batalla de comunidades cercadas por la violencia y la desigualdad quienes pueden aportar un plan viable.

En una semana más se verán resultados del programa piloto que encarna el Proyecto Ruelas del Cervantino (cuatro Shakespeares con cuatro poblaciones depauperadas de Guanajuato). Es interesantísimo, pero es apenas una muestra del poder transformador del teatro en solo cuatro pequeñas poblaciones de este devastado país. Y en Michoacán… Los 470 millones del Programa Cultura para la Armonía: Caminos de Michoacán han sido invisibles para la mayoría de los artistas del estado. No están incluidos, no tienen opinión, “no son parte”. Ellos, que conocen su terruño y sus necesidades. De los seis teatristas que entrevisté, ninguno está enterado ni ha presenciado ni ha sido invitado al baile de los millones. Es pronto para hacer juicios pero lo poco que se ve-oye, espanta.