Crean método para cultivar células humanas en animales

El estudio, realizado con éxito en ratones, busca la manera de reemplazar tejidos u órganos dañados por diversos padecimientos, como la diabetes.
Juan Carlos Izpisúa y Jun Wu, dos de los 27 científicos que participaron en la investigación.
Juan Carlos Izpisúa y Jun Wu, dos de los 27 científicos que participaron en la investigación. (Especial)

Madrid

Un equipo de 27 científicos desarrolló el primer “método fiable” para integrar células madre humanas en un embrión animal, lo que supera un importante obstáculo para generar órganos para trasplante.

Juan Carlos Izpisúa, científico del Instituto Salk de California que encabezó el estudio, señaló que “junto con futuras mejoras tecnológicas, podemos crear una plataforma para, partiendo de una célula adulta de un paciente, por ejemplo de la piel, generar células humanas, tejidos y órganos en una especie animal diferente al humano para ser trasplantadas de vuelta en el mismo paciente”.

En concreto, los investigadores identificaron condiciones de cultivo que permiten el desarrollo de un nuevo tipo especial de célula madre, con una gran capacidad de proliferación y que, modificada con factores de crecimiento, se puede implantar en un embrión de otra especie —en el estudio usaron ratones—, acoplarse y desarrollar una estructura humana en un animal.

Los resultados del hallazgo se publicaron en Nature y “tienen gran implicación en la medicina regenerativa”, aseguró Izpisúa.

El objetivo es reemplazar células, tejidos u órganos que se pudieran ver dañados por males como diabetes, enfermedad renal e insuficiencia hepática o cardiaca.

Viabilidad técnica

La investigación ofrece la posibilidad de revolucionar la medicina, pues durante las últimas décadas grupos de todo el mundo han tratado de crear estrategias que permitan generar células, tejidos y órganos.

Sin embargo, y a pesar del gran progreso, Izpisúa explicó que hasta la fecha ninguna de las terapias basadas en las células madre humanas pluripotentes ha podido ser trasladada de la práctica experimental a la clínica debido a diversos inconvenientes.

Uno de ellos es que las células diferenciadas conseguidas en laboratorio son inmaduras —no aptas para trasplante—, ya que los métodos no consiguen generarlas idénticas a las que se forman durante el desarrollo embrionario del humano.

Así, se han hecho necesarios enfoques alternativos e innovadores para la generación de órganos y tejidos trasplantables.

En el laboratorio de Izpisúa se plantearon si era posible insertar células madre humanas en un embrión en desarrollo y si este tipo de células insertadas podría sobrevivir y diferenciarse adecuadamente dentro de un embrión animal.

La investigación “nos ha permitido capturar un nuevo tipo de célula madre en diversas especies, incluida la humana, que tiene una clara propiedad espacio-temporal que permite su reinserción en un embrión en desarrollo”, explicó Izpisúa.

“La propiedad selectiva de estas células madre es completamente nueva para los laboratorios de cultivo”, señaló Jun Wu, estudiante de posdoctorado que trabaja con  Izpisúa.

La diferencia

En el trabajo del Instituto Salk  se describe un enfoque diferente al centrarse en la ubicación en vez de en el momento de la incorporación de las células humanas en el embrión temprano de un ratón.

Estas células se caracterizan por su localización en el embrión, es decir, que son específicas de una zona. Según Izpisúa, exhiben propiedades únicas de expresión génica, epigenética y metabólica, gran capacidad de proliferación y eficiencia de edición genética.

La diferencia más prometedora entre éstas y las células madre tradicionales es su capacidad para formar una quimera humano-ratón (la primera vez que se consigue), una combinación de células a partir de dos especies, confirmó Josep Maria Campistol, investigador del Hospital Clínic y otro de los firmantes del estudio.

El siguiente paso, agregó Campistol, es demostrar esto en animales superiores, como el cerdo, lo que está en fase preliminar.

“Estamos muy esperanzados con que lo mismo que hemos demostrado en ratones podamos hacerlo en cerdos, lo que supondría un avance muy importante en medicina regenerativa y en trasplantes de órganos”.

Pedro Guillén, especialista de la Clínica Cemtro que también colaboró en el estudio, subrayó que “en un futuro la medicina, por medio de la ingeniería tisular, puede resolver la precariedad de la existencia de órganos y disminuir o hacer desaparecer las listas de espera”, aseguró.

Guillén concluyó que es bueno que la sociedad sepa que hay científicos esforzándose por lograr que “la célula, bien dividida, cultivada y modificada, puede resultar como un fármaco para curar”.